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Primera Parte: disfunciones específicas

Martes 04 de Junio de 2019

Todos los que utilizan la red pueden encontrarse con múltiples aplicaciones en la Web, permanecer aferrados a algunas funciones específicas o, como ocurre frecuentemente, volverse cada día mas hábiles en el uso de internet y buscar únicamente aquellas aplicaciones en base a los propios intereses particulares. Son pocas las personas que trabajan con una única “ventana” abierta a la vez, en donde la atención se focaliza sobre una función específica en la red en donde un sujeto se puede compenetrar disfuncionalmente hasta llegar a presentar características clínicas psicopatológicas. Por otro lado también se encuentran aquellos sujetos que emplean indiscriminadamente las funciones de la red, de forma totalizante en lo que a contenido se refiere. La gran diferencia entre el uso y el abuso de internet radica en la cantidad de tiempo que se está conectado, los contenidos que se visitan, la rigidez en la que se visitan determinadas páginas, los problemas concomitantes (de trabajo, de familia, de pareja, etc.), la predisposición previa de cada tipo específico de personalidad, el grado de soledad o abandono que la persona percibe consigo misma, la interacción con grupos sociales en el contexto de referencia de la persona y otros factores tal vez más específicos que tienen que ver con características que tendrán que ver con cada caso específico, por lo tanto irreductibles a la generalidad de los casos.

Me centraré específicamente en las problemáticas, el riesgo y las psicopatologías que podemos encontrarnos en relación al uso y abuso de internet.

Quiero aclarar que hoy sólo presentaré la primer fase de las manifestaciones clínicas que tiene que ver con la relación de la persona con un sitio o sitios en las redes, y no en interacción con otras personas online. La próxima semana detallaré la segunda fase.

Síntomas frecuentes

Para entender a qué cosas debemos estar atentos a la hora de comenzar a preocuparnos será necesario observar con mas detenimiento estos síntomas:

1. Necesidad incontrolable y cada vez mayor de acceder y hacer cosas en la red, llegando a estar un tiempo cada vez mayor conectados a la web y con la amplificación del uso de una o mas funciones específicas. Esto incluye el uso de una computadora o cualquier otro tipo dispositivo ya sea que se deba utilizar para otros fines tales como el trabajo o motivos familiares, etc. En donde además el usuario termina siempre por terminar controlando sus lugares virtuales de autorreferencia, empleando en ellos una cantidad de recursos muy superiores a cualquier otra actividad en términos de tiempo, dinero y descuidando la relación con su vida offline.

2. Reducción marcada y notable del interés por aquello que no sea internet. Esto se produce cuando el uso de la red absorbe completamente a la persona, que empeñada en estar conectada, acumula retardos de tareas, se olvida de citas acordadas, muestra desinterés por compartir una vida social no virtual, ignora las tareas cotidianas que se realizan en una convivencia familiar, no se preocupa demasiado por el trabajo, gasta y acumula débitos, abandona la higiene personal en general, etc. Y esto se debe a que la relación con la tecnología es prevalentemente ¨mente¨, mientras que el cuerpo se ve cada día más despojado y disminuido en sus funciones.

3. Cuando se encuentran “fuera de línea” desarrollan cuadros que tienen que ver con la ansiedad y sentirse “agitado” como síntomas típicos que produce la abstinencia. Este efecto se produce cuando en el desarrollo de la psicopatología, la función “abusada” no favorece más una condición de distención o bienestar para la persona, sino que se termina convirtiendo indispensable como modalidad de comportamiento necesaria para reducir el estado de ansiedad interno. Y además de los estados de ansiedad, el alejamiento forzado de la red puede llegar a desencadenar comportamientos agresivos dirigidos a cosas o personas que puedan llegar a obstaculizar la conexión.

4. Necesidad de acceder a la red cada vez mas frecuente y por períodos cada vez mas largos para intentar llegar a determinados objetivos impuestos por la aplicación misma de la cual se ha abusado, buscando de contener la ansiedad que la falta de uso y el cumplimiento que tales funciones requeridas causan en el usuario.

Factores secundarios de riesgo

Es necesario reconocer que el desarrollo de tales síntomas descriptos en relación al uso de internet se los puede encontrar también en personas que presentan una psicopatología pre-existente, los cuales se presentan potencialmente mas vulnerables de frente al uso de la red. Aquellos que se encuentran en riesgo de desarrollar manifestaciones clínicas relacionadas al uso de la red son personas que presentan:

Psicopatologías pre-existentes, como por ejemplo, depresión, trastornos del tipo obsesivo-compulsivo, trastornos de la ansiedad, y así sucesivamente. Sucesos de la vida desfavorables, como por ejemplo: problemas laborales, familiares, sociales que pueden comportar un cambio de vida difícil de gestionar, como la pérdida de un trabajo, un luto importante, una mudanza, una enfermedad; en donde el uso de internet se vuelve una via de escape de esa condición problemática que se les presenta.

Potencialidad Psicopatológica de la Red

Esta potencialidad derivada de las características potentes de la web que crean un contenedor rico de oportunidades, sean negativas o positivas, como por ejemplo la posibilidad de reaccionar online en el anonimato, la confusión que genera los sentimientos de impotencia, el acceso fácil e inmediato a funciones que en la vida offline no sólo complicados sino también inaceptables o, en algunos casos, socialmente intolerables son: desde el sexo virtual, al juego de azar, a la creación de falsas identidades, a la corrupción online, a la pornografía hasta poder llegar a degenerar en la pedofilia.

Otras asociaciones

Las manifestaciones clínicas asociadas se pueden definir con las etiquetas ya presentes en la vida offline pero que junto al uso de internet, se vuelven de fácil acceso y por lo tanto mas difusas:

1. Sobrecarga Cognitiva: búsqueda contínua de información, datos y noticias que se manifiesta junto a la necesidad de pasar mucho tiempo conectados para poder obtener los últimos datos subidos.

2. Juego patológico online: está considerado como un trastorno psiquiátrico, como una dependencia. Se vuelve una actividad muy arriesgada mas que nada porque se puede acceder muy fácilmente y se convierte en ilimitada, ya que no hay horarios y vínculos con las personas, el aislamiento hace que se vuelva incontrolable. El jugador se siente atraído por la excitación que le produce el llegar a poder ganar y en donde en un breve período de tiempo puede encontrarse en un estado de angustia debido a la pérdida de dinero. Comprometen su vida afectiva, económica y social.

3. Trading patológico on line: tiene que ver con las operaciones de compra y venta de acciones en los principales mercados del mundo en tiempo inmediato. Se utiliza la misma modalidad compulsiva del jugador de azar. La diferencia con el juego de azar radica en que la actividad del trading resulta totalmente aceptada y atribuida a personas expertas del sector financiero, con un reconocimiento legítimo para realizar tales operaciones. Justamente por este motivo se vuelve mas peligroso que el juego del azar y las sumas de dinero también son mucho mas altas. En esta patología ya no se espera solo llegar a “una buena jugada”, sino de llegar a hacer el “golpe maestro” para cambiar de tipo de vida. La ambición es mucho mas grande. Como las operaciones de los mercados se pueden monitorear de forma constante, el sujeto cree de poder tener todo bajo control, y en caso de riesgo de perder las acciones ganadas, la sensación de poder reaccionar al instante para compensar la negociación negativa.

4. Shopping compulsivo online: mayormente lo realizan las mujeres. Inicialmente se compra por el placer que produce en comprar algo nuevo y deseado, pero con el tiempo se manifiesta un estado de tensión mayor, que solo disminuye con una nueva compra. No implica tanto el poseer el objeto en sí mismo, sino del deseo de comprar que se vuelve un impulso irrefrenable, por lo tanto el acto de comprar se convierte necesario para aliviar ese estado de tensión interna. La compra se puede realizar en cualquier tiempo, lugar, inmediata, ofreciendo todas las opciones de pago y en cualquier parte del mundo. Se siente una preocupación constante o impulso a comprar irresistible e intrusivo cognitivamente. Se gasta mucho mas allá de las verdaderas posibilidades económicas y de objetos materiales inútiles los cuales no tienen una necesidad concreta. La persona permanece mucho tiempo buscando en las redes buscando el objeto que llame mas a la atención para despertar la excitación que se necesita para calmar esa tensión interna.

5. Pornodependencia online: uno de los problemas mas grandes es que se ha convertido muy accesible tanto para adultos como para menores. Se puede acceder a una amplia cantidad de material pornográfico sin algún tipo de límite. Al uso de material pornográfico hay que diferenciarlo de las prácticas sexuales actuadas online, tramite chat o webcam, ya que eventualmente se encuentran presentes en la segunda fase del modelo de desarrollo evolutivo (que explicaré en el artículo del domingo próximo). Además este tipo de consumo no representa una compensación a una carencia de actividad sexual en la vida real. Constituye una forma pasiva de uso pornográfico en donde el usuario busca realizar prácticas masturbatorias. Este material pasivo que se busca ver, no libera la mente de crear las propias fantasías para activar la propia autoexcitación, ni instaura una relación con otra persona en la red, mas bien la persona se vincula a imágenes estereotipadas producidas por las imágenes.

Este tipo de abuso de material genera una forma de dependencia que viene definida como “pasiva”. La persona presenta sentimientos de vergüenza y culpa por el propio comportamiento en red, por lo tanto viene oculta a todas las personas de la vida offline. La eyaculación o el orgasmo final resultan liberatorios y constituyen el único modo para lograr interrumpir este acto percibido como egodistónico, es decir, una acción en donde el sujeto no se reconoce a si mismo, la niega.

Se instaura un fuerte condicionamiento a vivir la propia vida sexual sólo en términos “físicos”, mientras que los componentes afectivos se reducen gradualmente hasta llegar a desaparecer (por eso se hace fácil negarla). Además se terminan presentando graves efectos físicos debido a las prolongadas sesiones masturbatorias tendientes a mantener una excitación prolongada.

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