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Psicología

CyberSexo (1ª parte)

Lo que sucede cuando las redes se "incendian".

Miércoles 04 de Diciembre de 2019

Desde que internet ha entrado en nuestras vidas es posible acceder libremente a todos aquellos contenidos sexuales de cualquier clase, convirtiéndose en un espacio que ofrece la posibilidad de expresión, de encuentro con otras personas y también de evasión de la realidad.

En la red se buscan nuevos contactos que pueden llegar a terminar o no en relaciones de amistad, se exploran los propios intereses, las orientaciones que nos garantizan de algún modo la pertenencia a un grupo específicos de deseos compartidos, las necesidades comunes y las inclinaciones individuales. Y dentro de estos intereses se encuentran los sexuales.

Un poco de historia

En los últimos treinta años la tecnología ha contribuido a aumentar la oferta de material pornográfico, transformándolos en productos de consumo de masas. En los años sesenta se produce el pasaje de la pornografía gráfica y estática hacia aquella en movimiento que nos ofreció el cine y los videos.

Ya en los años 80 y gracias a la aparición de las videocaseteras que se podían comprar y tener en casa, los videos podían reproducirse en la intimidad del hogar. También se produce la explotación de videos caseros pornográficos gracias a la aparición y compra masiva de cámaras filmadoras. Acercándonos al año dos mil aparece la difusión y uso de internet que ha logrado meterse en nuestros celulares y televisores, alargando así el mercado porno online.

Digitando en un buscador, la palabra “porno” tiene una inversión aproximada a las 240 millones de páginas. Y si digitamos ¨XXX¨ podemos encontrar unas 320. La palabra “sexo” es la palabra más digitada en el mundo. La pornografía online presenta innumerables sitios para combinar encuentros e intercambiar material amatorio sexual explícito, incrementando enormemente el volumen de negocios que se invierten en este sector.

Concepto

El sexo virtual o “Cybersexo” comprende todas aquellas actividades que se desarrollan en la red y que provocan una excitación sexual, como por ejemplo: observar, descargar material pornográfico en simultaneidad con la conducta de la masturbación, encuentros en chats eróticos, leer y/o escribir historias de alto voltaje sexual, intercambiar mails o anuncios para encontrar compañeros de juego sexual, empeñarse y comprometerse en relaciones amorosas on line interactivas, incluidas también la visión en tiempo real del propio cuerpo de una de las personas o de ambas al mismo tiempo utilizando la webcam.

El sexo virtual es una actividad sexual on line que implica el uso de internet como medio para obtener algún tipo de gratificación sexual.

Investigaciones

Según una investigación realizada por A. Cooper (1999), la relación de los hombres dependientes al cybersexo respecto a las mujeres es de 5 a 1, aunque la participación de las mujeres se encuentra en crecimiento en. Este autor explica en su libro “La sexualidad y el Internet”, que los hombres se enganchan más que nada a mirar fotos pornográficas, mientras que las mujeres se interesan más en mantener chats eróticos ya que les encanta hablar de sexo y buscan interactuar con los “compañeros” virtuales.

Para otro psicólogo como K.S. Young (Libro: Adicción a Internet, 1998), la dependencia al sexo virtual es uno de los trastornos mas difusos entre aquellas personas que son dependientes a internet. De las investigaciones emerge que un adicto a internet sobre cinco, practica actividades sexuales en red. También han sido evidenciadas las posibles motivaciones respecto al consumo del sexo virtual en base a las diferencias de género:

A las mujeres les sirve porque de esta forma pueden esconder el propio cuerpo, o mostrar sólo parte de él, sentirse más desinhibidas y libres en el manifestar su interés por sentir placer sexual.

A los hombres les sirve para evitar la ansiedad de prestación y problemáticas correlacionadas como lo son la eyaculación precoz o la impotencia.

Según Young, el desarrollo de este tipo de dependencias se ve favorecida y facilitada por algunas características propias de la realidad virtual, como lo son: el anonimato, la conveniencia y la evasión (ACE).

El anonimato permite una mayor libertad de expresión por parte de las personas, que van más allá de las convenciones sociales. Se siente más libertad de lograr externalizar las fantasías sexuales normalmente reprimidas y de cambiar de compañero virtual cuantas veces se quiera.

La excitación que viene experimentada en la práctica virtual provoca una especie de “fuga mental”, de evasión a los problemas de la vida cotidiana.

En el caso de la ciberadicción, esta fuga mental cumple la función de reforzador por las reiteraciones de ese comportamiento, más que producir una verdadera gratificación sexual. La construcción de un personaje que oculta la verdadera identidad de la persona y la expresión desinhibida de las fantasías eróticas, llevan al usuario a vivir una realidad paralela más gratificante (al menos en apariencia) y sustituirla muchas veces por aquella real.

Motivaciones

Las motivaciones que inducen el uso y mantenimiento del sexo virtual son las siguientes:

Es un medio sin riesgos de algún tipo de enfermedades.

Da un condimento “extra” a la propia vida sexual.

Intensifica la autoestimulación de las zonas erógenas y genitales.

Satisface la gratificación inmediata.

Sirve para fugarse mentalmente del estrés y las tensiones.

Normaliza las fantasías sexuales.

Proporciona y sostiene el sentimiento de aprobación, afirmación y reconocimiento, sobre todo en aquellos individuos que presentan desventajas de algún tipo.

Alivia la ansiedad de prestación.

Puede ocultar otro tipo de problemáticas sexuales sin necesidad de tener que resolverlas.

Ayuda a superar el miedo a los abusos sexuales.

Consecuencias Generales

La dependencia al sexo virtual provoca graves consecuencias a nivel relacional, motivo por el cual es necesario considerar la utilidad de comenzar un tratamiento psicoterapeútico.

La relación de pareja en general se ve mayormente comprometida en esta problemática a causa de la distancia afectiva, por las tensionas propias de la convivencia y por el sentido de abandono de la pareja no dependiente (incluyen sentimientos de sentirse inadecuado, inútil, ira, rabia a causa de la disminución del deseo sexual hacia ellos), muchas veces hasta causando el divorcio.

Las parejas no muy sólidas que presentan ya algún tipo de problemática de base, tienen mucha más probabilidad de llegar a fracasar y terminar con la aparición de este tipo de dependencias. Justamente hoy tenemos el claro ejemplo de cómo por el simple hecho de seguir a personas por Instagram, las cuales no son conocidas por alguno de los dos en la pareja, pueden llegar a producir discusiones, distanciamientos y rupturas entre las parejas más jóvenes. Por lo tanto llegar, a culminar en esta adicción sexual virtual puede producir daños muchos más graves y profundos en las relaciones de pareja. Y muchos se preguntarán a sí mismos… “¿y si es solo virtual valdría como una traición?”. Les dejo a ustedes buscar sus propias respuestas.

Continuaré con esta temática el domingo próximo, ¡hay más por saber y estar atentos!

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