Miradas
Jueves 15 de Febrero de 2018

Cuando los números hablan

Los números no mienten. Son fríos y a partir de ellos se pueden trazar políticas respecto del ámbito en el que se marcan. En este caso me voy a enfocar en la cantidad de vehículos que utilizaron el túnel subfluvial que une las ciudades de Paraná y Santa Fe durante los cuatro días feriados.
De acuerdo a lo informado fueron 76.641 vehículos que pasaron de una provincia a la otra discriminados de la siguiente manera entre ciudad y ciudad: 38.471 cruces en dirección a la capital santafesina y 38.169 hacia la entrerriana.
Casi una paridad absoluta.
El sábado se dio el pico de mayor tráfico cuando se efectuaron 16.157 cruces (9.252 desde Santa Fe hacia Paraná y 6.905 en sentido opuesto). Estos número manifiestan a las claras que el turismo existe y que Paraná, en este caso concreto, es una buena opción para los visitantes.
La gastronomía, el paisaje y la tranquilidad son motivos más que suficientes para determinado público, que una vez más escogió a la capital entrerriana dentro de sus planes de fin de semana largo.
Muchas veces se suelen escuchar críticas (de los propios paranaenses) tales como: “En Paraná no hay nada para hacer” o “Paraná está muerta, no anda nadie”. ¿Es así realmente o es una visión algo equívoca de la situación?
Por lo que muestran los números uno diría que están errados en su visión. No anduve mucho, pero algo me moví en la ciudad. Estuve en la feria Sabores del Litoral, que fue un éxito rotundo. Por ejemplo para ingresar había que hacer largas colas y se tuvo que agregar otra jornada debido a la alta demanda.
Una vez más quedó demostrado que es un evento de primer nivel. Hay otros de características parecidas que merecen seguir siendo apoyados por las autoridades municipales. El apoyo no debe ser solo económico sino también de difusión para que se enteren en la región cómo hacen otras provincias para atraer turistas.
Otro día pasé por Puerto Sánchez, por uno de los comedores de pescado (El Viejo Villalba se llama). La verdad no lo conocía y me sorprendió. Fui al mediodía y no había lugar para almorzar. Lo mismo pasó en otros que estaban en la misma zona costera. Y eso que si a ese espacio se le da un poco de contención o apoyo económico por parte del área de Turismo, sea provincial o municipal, explotaría de gente. De acá y de allá. Es un lugar magnífico que en cualquier parte del mundo te cobrarían para ir y encima en dólares (lo digo porque lo hice). Acá ir es gratis.
Después observé gente en el Parque Urquiza y la noche tuvo una movida acorde a un finde largo. El camino es este. Desarrollar más y variados eventos y potenciar nuestros lugares propios con buena gastronomía.
Si se hace, todos estaremos felices. Algunos por disfrutar de estas bondades y otros porque acrecentarán su fuentes de trabajo.

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