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Bienestar Psicológico

Celulares y videojuegos ... conductas adictivas

Las modificaciones en el comportamiento por la dependencia tecnológica y tipos de dependencia.

Domingo 01 de Diciembre de 2019

Se puede llegar a definir la dependencia a los celulares como uno de los fenómenos que se retroalimentan por sí mismos en función de los hábitos cotidianos que desarrollamos.

Según varios estudios realizados en varias partes del mundo, todos coinciden, porcentaje más o porcentaje menos, en que las personas de entre 20 y 60 años, alrededor de un 70% de sujetos (mujeres y hombres) modifica su comportamiento cuando no pueden utilizar el celular, es decir, cuando por alguna razón (sin batería, olvidárselo en otro lugar, no poder utilizarlo por estar en una reunión social determinada, etc.) no pueden estar observando lo que está sucediendo en la vida virtual. A su vez, de estos sujetos, un 35 % ha desarrollado tics de naturaleza nerviosa (meterse las manos en los bolsillos continuamente, darse vuelta ante el sonido de cualquier otro celular que comience a sonar, etc.). Mientras que un 25% ha demostrado una excesiva irritabilidad y el restante 10% una actitud depresiva o que terminan desembocando, en algunos casos, en una verdadera crisis.

Otras investigaciones también nos marcan la tendencia de los hombres a sufrir mayormente de este tipo de dependencias.

En las escuelas medias y superiores son justamente las nuevas dependencias a comenzar a amenazar el bienestar mental de nuestros jóvenes y las tecnologías comienzan a reconocerse como la primera causa de “comportamientos de abuso” y que no están relacionados ya a las sustancias únicamente.

Los que dependen de los celulares tienden cada vez más a aislarse del mundo, pasan muchas horas con juegos interactivos, enviando mensajes o viendo lo que los otros hacen, ya que ellos se han alejado de la vida en la realidad. Como consecuencia de estas conductas las personas correrán el riesgo de “desaprender” a jugar y comenzar a transmitir las emociones usando el lenguaje y la comunicación verbal, así como también a usar la mente para imaginar al otro y al mundo con el que se relaciona.

Sentirse obligados a mediar con la tecnología para llegar a mantener relaciones afectivas puede también terminar poniendo a las personas en riesgo de perder la propia autenticidad, y junto con esto también la capacidad de poder afrontar una relación directa únicamente utilizando los recursos emotivos.

Tipos de dependencias a los celulares

1. Dependientes a los MSJ. Tienen la necesidad continua de enviar y recibir mensajes de texto. Frecuentemente presentan algún callo en el dedo pulgar y utilizan el sistema de escritura veloz T9.

2. Dependientes de los nuevos celulares. Cambian continuamente de modelo de celular, eligiendo y comprando aquellos que tengan la mayor cantidad de accesorios y nuevas funciones aún no salidas al mercado. La frecuencia de estas nuevas adquisiciones promedia cada cinco meses más o menos y puede depender de la clase social a la que pertenece esta persona por el costo que implica.

3. Exhibicionistas de su celular. Eligen con detalle el diseño, color, precio, etc. Están mucho más tiempo con el celular en mano para exhibirlo y mostrar su estilo personal. Y cuando lo utilizan para llamar a alguien, alzan la voz como para llamar la atención y antes de atender lo dejan sonando por un largo período de tiempo.

4. Game players. Utilizan el celular como una consola de juegos. Juegan constantemente y no pueden parar de querer seguir avanzando en los juegos que eligen porque quieren alcanzar nuevos récords.

5. “SCE”. Son aquellas personas afectadas por el “síndrome del celular encendido”, y tienen terror de que el teléfono se apague o deje de funcionar o se quede sin batería por ejemplo. Salen con cargadores o baterías a todos lados. Incluso lo dejan encendido toda la noche, por supuesto que “conectados”.

Dependencia a los videojuegos

La dependencia a los videojuegos nace del tentativo de controlar y establecer las leyes de una inversión a una realidad única y accesible: la realidad virtual del juego que hasta llega a ser cambiada por la realidad fuera del juego. El sujeto tiende cada vez más a identificarse, con el paso del tiempo, con el personaje-héroe del juego, alimentando una especie de confusión sutil entre realidad y el mundo virtual que ofrecen las pantallas.

Conlleva una cantidad excesiva de horas de práctica, por lo cual los aparta de cualquier otro tipo de actividad cotidiana o juegos en la vida real, los aleja de las actividades físicas, de las relaciones sociales, etc. Y en los casos más avanzados, se ven alterados los ritmos circadianos de sueño-vigilia normales y se altera la concentración en la escuela u otro tipo de estudios, esto incluye a niños, adolescentes y adultos. En los niños o adolescentes la dependencia puede acompañarse de dificultades de tipo relacionales y emotivas; en estos casos, el mundo virtual de los juegos facilita los mecanismos de fuga de la realidad y de la vida cotidiana, que se terminarán revelando en diferentes tipos de problemáticas según los tipos de personalidades de cada sujeto.

Ante la posibilidad de alejarse de situaciones estresantes o problemáticas, el acceso a mundos sensoriales “extraordinarios” y cada vez más “excitantes”, se une el atractivo de una fase inicial tipo “luna de miel”, en donde el consumidor de experiencia virtual descubre el ingreso a un mundo altamente gratificante respecto a sus necesidades, con nuevos desafíos, aventuras, exploraciones de nuevos y enriquecidos mundos virtuales.

Pero la excesiva utilización de los dispositivos tecnológicos junto con todas las múltiples experiencias posibles que ofrecen con el tiempo pueden dar lugar a que aparezcan síntomas clínicos con sentimientos de sufrimiento, conductas desadaptativas o compulsivas, llegando a correr el riesgo de un daño serio en la esfera emotiva y relacional.

El primer paso que habría que hacer profesionalmente es el de mantener un encuentro con la familia y sucesivamente se inicia un proceso psicoterapeútico con la persona afectada con la ayuda de un soporte de un profesional que se dedique a esta temática. Se pueden utilizar también las diferentes modalidades de tratamiento de forma conjunta: el ámbito individual, familiar y grupal; lo que garantizará sin lugar a dudas resultados más eficientes y duraderos en el tiempo. También se pueden utilizar sesiones vía Skype para ir llevando el caso en otros espacios más allá del ámbito clínico y que tengan que ver con modalidades en las que el paciente encontrará más empatía. Incluso esta tarea vía Skype puede ser continuada en nuestro país por la figura profesional de los acompañantes terapeúticos, que trabajarán de forma conjunta e integrada con el profesional a cargo.

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