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Carolina Roskopf, maestra mayor de obra, gasista matriculada y mamá

De Aldea María Luisa, Carolina Roskopf se recibió en la técnica de Crespo, vive en Oro Verde con su familia y sus trabajos como instaladora son reconocidos.

Miércoles 14 de Octubre de 2020

Carolina Roskopf tiene una profesión fundamental para la seguridad de una casa, de una familia. Ella es gasista matriculada de primera categoría, lo que garantiza que cuenta con la capacitación correspondiente para habilitar instalaciones de gas, mantenimiento, revisiones periódicas o modificaciones. Su trabajo es reconocido en la zona urbana de la ruta provincial N° 11 por su compromiso con la gente y por la seriedad de su oficio.

Nació hace 31 años en la Aldea María Luisa, egresó con el título de Maestra Mayor de Obra de la Escuela Técnica Nº 35 “General Don José de San Martín” de Crespo y luego se estableció en Oro Verde donde formó su familia junto a su marido y sus cuatro hijos.

En diálogo con Diario UNO repasó sus inicios como gasista y también como conjuga el trabajo y la maternidad, para poder disfrutar de ambos momentos.

“Todo empezó por la circunstancia de la vida de empezar a trabajar. Soy maestra mayor de obra y se me abrió el camino con una colega que me comenzó a brindar sus trabajos y ahí me encaminé. Yo había estudiado tres años en la técnica de Crespo, me recibí en el 2009 y al año siguiente empecé a trabajar independiente. Me encantó el trabajo, el contacto con la gente. Me casé y construimos en Oro Verde, ahora me manejo acá, hago toda esta zona sobre la ruta 11. En la técnica al recibirte de Maestra Mayor de Obras ya salís con una gama amplia de actividades para realizar, yo me incliné por ser gasista de primera categoría, después hay distintos cursos que se dan en Paraná que salís de segunda o tercera categoría. En mi caso, me matriculé una vez y ya está, después se informa si hay alguna norma o algo nuevo a tener en cuenta”, comenzó contando Carolina.

—¿Es difícil o riesgosa tu actividad?

—Como todo trabajo. Hay que tener mucha precaución y pensar siempre en la seguridad de las personas que van a vivir en el lugar donde está la instalación. Tratar de hacer todo de la mejor manera y con todos los recaudos. A veces es difícil hacerle entender a la gente todos los requisitos o normas que yo como matriculada exijo, porque a su vez me exigen, y me lo enseñaron de esa manera. Entiendo que la gente quisiera tener las cosas más sencillas pero hay una manera de hacerlo bien y hay que lograr explicar para que entiendan porqué uno pide tantas cosas.

—¿Qué debe tener en cuenta una persona para llamar a un gasista?

—Mayormente les digo que si sienten olor a gas enseguida den aviso a un gasista matriculado. El gasista asiste a la instalación, cierra todas las llaves de paso y controla el medidor. Si en el medidor los numeritos no corren es muy raro que haya pérdida y si igual se siente empezás a buscar en mayor profundidad la pequeña pérdida. A veces uno con el detector busca y encuentra.

—¿Te fue fácil insertarte o tienen reparos a la hora de llamar a una gasista?

—No es fácil o difícil, sino más bien la sorpresa que genera. No tanto en el sector masculino, sino las mujeres se quedan como asombradas. A mí sinceramente me encanta, amo mi profesión, lo hago con muchísimo gusto. Tengo conocidos por todas partes, me llaman encargados de obra por una instalación y voy con mi equipo, me llama el propietario que a veces por la situación económica quiere que le explique cómo hay que ir haciendo, el proceso, la instalación, dónde colocar rejilla de ventilación y voy. Trato siempre de amoldarme a la necesidad del cliente.

—¿Conocés a muchas mujeres que desarrollan esta actividad?

—De las que se recibieron conmigo no, las que siguieron trabajando lo hicieron como Maestra Mayor de Obra, confeccionando planos de obra. Sí voy encontrando un poco más de mujeres en alguna oficina, en el cruce diario cuando realizamos esta actividad. Igual ahora por esta situación de pandemia nos vemos menos. Igual creo que hay más mujeres involucradas ahora que hace diez años cuando empecé.

—¿Y este tiempo de pandemia perjudicó tu trabajo?

—Al principio sí, cuando nos cortaron los trabajos y nos obligaron a todos a quedarnos adentro por la cuarentena sí. Fue un mes y medio muy duro, en mi caso porque yo vivo gracias a ser gasista. Cuando a mitad de mayo empezaron a abrir la posibilidad de volver con todas las precauciones que tenemos que tener, se movió más la actividad que antes. Como que la gente no puede salir a hacer viajes y está invirtiendo en su casa, en estos meses mejoramos un montón. Así como estuve tan complicada, ahora estoy revirtiendo esta situación.

—¿Cómo compaginás la profesión con la maternidad?

—Es complicado, tengo cuatro soles, cuatro niños seguidos -se llevan un año y medio entre uno y otro–. Nos ayudamos mucho con mi marido sobre todo cuando hay varias inspecciones juntas. Porque uno hace la instalación, prepara los legajos y los manda a cada empresa, ya sea Gasnea o Redengas. Si sale una inspección yo la manejo, van conmigo en el auto, se quedan arriba ese ratito; pero cuando son varias en el mismo día coordinamos con mi marido, o se van con él o se queda él en casa con ellos. Pero la llevamos bien, a mí me encanta mi trabajo.

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Carolina Roskopf, maestra mayor de obra, gasista matriculada y mamá 

Carolina Roskopf, maestra mayor de obra, gasista matriculada y mamá

CaroxCaro

Carolina Roskopf es una mamá joven, tiene 31 años y disfruta de pasar tiempo con su familia.

“Estoy con ellos cien por cien. Me levanto muy temprano y no hay pausa durante la mañana; mi día se termina bien tarde a la noche, porque la preparación de las carpetas lo hago en el momento que ellos se duermen. Pero soy muy agradecida, y sobre todo con la gente que me da trabajo y me deja hacer lo que me gusta”, destacó.

Además, remarcó que tiempo libre que tiene es momento de proyectos familiares. “Esta etapa pasa muy rápido, disfruto de su crecimiento. Por más que mi trabajo a veces me quita tiempo con los niños, los momentos que tengo libre son para ellos. Quiero que en sus recuerdos tengan presente que soy una mamá que trabaja pero que también los acompañó y estoy para ellos”.

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