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Viernes 08 de Marzo de 2019

¿Hace mucho que Ud. es feminista? Me interrumpió hace algún tiempo un periodista mientras le explicaba la importancia que tenían a mi criterio, los avances en cuestión de derechos de las mujeres. Hice un silencio profundo. Improvisé una respuesta, seguimos la conversación y después de un rato dimos por finalizada la entrevista.


Hasta ahí, parecía algo cotidiano. Sin embargo, esta vez, cuando corté el teléfono, me di cuenta que algo me había inquietado por demás. Pero, ¿era solo la pregunta, su contexto o la afirmación subjetiva que ella ocultaba? ¿Qué es lo que se buscaba dar por hecho a partir de un hecho incierto?


Y ahí fue, cuando me di cuenta que lo que más me interpelaba, era lo que pensaba quién hubiese escuchado ese reportaje. Pero sobre todo, cuántas mujeres habían pensado en lo mismo que yo en ese momento, cuantas habíamos sentido el ahogo, de no poder explicar en tiempos radiales, que no se trata de banderas, ni de modas, ni de condicionamientos, que se trata, de algo tan simple y tan importante, como trabajar día a día para tener los mismos derechos.


Y es ahí, donde indefectiblemente tuve que hacerme la pregunta casi obligada y al mismo tiempo tratar de interpretar la respuesta. ¿Qué es lo que considera nuestra sociedad como feminismo? ¿Cuál es el día en que se supone que nos levantamos de la cama con la ocurrencia de luchar por una sociedad más igualitaria? ¿Somos más o menos, las que celebramos las conquistas? ¿Cuántas de nosotras, cada año, al escuchar feliz día no se identifica en absoluto con las 129 mujeres trabajadoras que murieron incendiadas un día igual a hoy pero hace 111 años, encerradas en una fábrica, solo por el hecho de exigir condiciones dignas y un salario igual al que percibían los hombres por igual tarea?


¿Somos muchas o pocas las argentinas que celebramos el derecho de poder elegir a nuestros representantes igual que los hombres, desde 1951? ¿Cuántas somos las que entendemos que un país más justo es el que le garantiza a las mujeres mayores posibilidades para acceder a cargos de representación, como empezó a suceder a partir de 1991 y que en 2017, 26 años después, consigue la igualdad entre hombres y mujeres en las listas de cargos nacionales? ¿Será que somos pocas las que creemos que el hecho de que más mujeres ocupen lugares de decisión, no es una cuestión de arrebatarle el espacio a nadie, sino simplemente de tener la garantía de que en esa agenda de trabajo, van a estar también los temas que a nosotras nos importan?


Ahora bien, ¿cuál sería entonces el título que nos agrupa? ¿Cómo nos define la sociedad a quienes padecemos la desigualdad desde nuestra infancia y que trabajamos por derribar barreras y celebramos cada conquista por más pequeña que parezca? ¿Somos una minoría, una mayoría o simplemente nosotras, las mujeres, sin condicionamientos impuestos por una sociedad que siempre nos ha dicho quienes teníamos que ser, cómo y por qué teníamos que serlo?


Somos libres de elegir desde que lugar queremos dar la batalla, sin claudicar a la lucha, esa lucha que nos hace una sola y nos une por ejemplo en un solo grito, como lo es, desde hace mucho tiempo el que más nos desgarra, el de #NIUNAMENOS.


Hice el ejercicio de ensayar una y mil veces diferentes respuestas a la pregunta de ese periodista a la que no supe hacer frente, hasta que pude comprender por fin, que era lo que me movilizaba tanto. Creo que buscaba una respuesta que me conformara a mí, pero también a él, y en nombre de él, a todos ellos. Pero ya no como entrevistador y entrevistada, sino ahora como hombre y mujer.


Porque considero que ese, es justamente, nuestro mayor desafío. Ir de la mano, en un camino que nos de mayores oportunidades, a partir de los mismos derechos, que nos iguale, nos potencie, nos despoje de cualquier prejuicio y que, nos convierta en una sociedad donde el género no nos condicione.


No es una tarea fácil, sabemos que falta mucho, pero cada día estamos más cerca.


Hoy nos toca reivindicar a todas aquellas mujeres que nos señalaron el camino, que visibilizaron nuestra lucha, que nos enseñaron que no se trata de idealismos ni de fanatismos. Se trata simplemente de ser iguales.


Por aquellas mujeres que dejaron la vida en la batalla, y por nuestras futuras generaciones, quienes definitivamente seguirán andando el camino, les puedo asegurar que nosotras, quienes hoy tenemos la responsabilidad de alzar la voz, no daremos ni un paso atrás.


PD: Si, señor periodista. Soy feminista desde el día que nací. Lucho todos los días de mi vida, desde hace 35 años, por tener, nada más y nada menos, que los mismos derechos que tiene usted.

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