Secciones
Crianza y Ciudadanía

100 años de la pedagogía Waldorf, educación hacia la libertad

Miércoles 18 de Septiembre de 2019

Stuttgart, 1919. La Alemania de posguerra atravesaba una convulsionada situación económica, social y política. Había sido derrotada en la Primera Guerra Mundial, y los efectos se hacían sentir duramente sobre toda la población: paros y revueltas, manifestaciones, hambre y epidemias, grupos extremistas que surgían, y una profunda incertidumbre por el futuro. Emil Molt, dueño de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, deseaba crear una escuela para los hijos de sus obreros, como forma de mejorar las condiciones de vida. Para ello convocó a Rudolf Steiner (1860-1925), fundador de la Antroposofía, quien diseñó el programa, entrenó a los maestros y dirigió pedagógicamente la escuela, tal como se lo había pedido Molt. Luego de arduos meses de trabajo, el 7 de septiembre nacía en Stuttgart la primera escuela Waldorf. Una escuela libre a la cual asistían juntos niños y niñas, hijos de los obreros de la fábrica y también hijos de personas que deseaban una educación diríamos hoy más integral, cumpliendo el ideal de Steiner de crear una escuela a la cual concurrieran alumnos sin distinción de clases sociales, sexo ni religión. Su meta, volcada en el programa, era la formación del ser humano con capacidad para elaborar juicios propios y responsables.

A partir de entonces, las escuelas Waldorf no han cesado de crecer en todo el mundo y hoy se encuentran escuelas y jardines Waldorf en los cinco continentes, así como Escuelas de Formación para maestros. Todas ellas parten de las enseñanzas de Rudolf Steiner y su concepción del ser humano plasmada en la Antroposofía.

La pedagogía Waldorf

La Pedagogía Waldorf es una educación vivencial: al relacionar lo que aprenden con su propia experiencia, los niños se sienten llenos de interés y de vida. “Sólo cuando los niños perciben el mundo exterior a través de sus sentidos, pueden ocupar su lugar en el mundo con confianza”, decía Rudolf Steiner. Se trabaja no sólo el pensar sino también el sentir y la voluntad. Desde la observación de lo físico, llega a compenetrarse con los aspectos espirituales y anímicos del ser humano. Para la pedagogía Waldorf, lo que ofrece el universo en el reino de la naturaleza y en sus relaciones sociales ayuda al ser humano a desarrollar sus propias capacidades de manera armónica, y a comprender su destino y su misión en la Tierra.

La Pedagogía Waldorf busca dar respuesta a los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad tanto en la actualidad como en el futuro. Lo hace preparando a los niños para un futuro que, al fin y al cabo, es desconocido, y por ello se promueve el desenvolvimiento de la voluntad, la fortaleza, la autonomía, la empatía, la compasión, la paciencia, la solidaridad y un cuerpo sano y ágil, una mente despejada y serena, un corazón abierto y un espíritu creador.

Todo a su tiempo

El profundo conocimiento de las etapas evolutivas del niño es la base sólida a partir de la cual se desarrolla el programa pedagógico de las Escuelas Waldorf. La Antroposofía, ciencia espiritual creada por Rudolf Steiner, considera que la biografía humana se despliega en períodos de siete años –septenios-, cada uno de los cuales conlleva un aprendizaje y desarrollo determinado. Respecto del niño, se tiene muy en cuenta el aspecto físico y orgánico, además de las necesidades emocionales, mentales y espirituales para llegar a ser un ser humano en la plenitud de sus capacidades, cuando adulto. Por ejemplo, durante el primer septenio (de 0 a 7 años), la principal tarea del niño es desarrollar su cuerpo físico, y el medio para alcanzar esta meta es brindarle el marco idóneo donde lograrlo. La imitación es una importante herramienta, ya que el niño pequeño imita todo lo que ve, por eso es vital que el educador sea digno de ser imitado. No ha apurarse al niño, y, en cambio, se le debe brindar mucho amor y estabilidad, y oportunidades de juego, de descubrir el mundo que se abre ante él. En esta etapa el niño pequeño aprende tres habilidades fundamentales: andar (caminar), hablar y pensar. No se enseña lectoescritura antes del segundo septenio (7 años), ya que ni su mente ni su cuerpo están preparados para ello, y, en cambio, las fuerzas vitales del niño están ocupadas en construir un cuerpo sano, para el resto de su vida. Actualmente, las neurociencias corroboran científicamente este y otros postulados de la Pedagogía Waldorf.

Como son las escuelas

El espacio físico de cada escuela Waldorf es coherente con la pedagogía que imparte. Todo en ella está concebido para el óptimo desarrollo de los niños. Las aulas pintadas en rosa o suave amarillo, dependiendo de las edades de los alumnos; materiales nobles (madera, seda, lana, algodón); pizarrones que se abren y se cierran para ir descubriendo los nuevos conocimientos, poblados de bellos dibujos hechos en tiza; agujas de tejer, telares, acuarelas y pinceles, suaves géneros, cera y barro para modelar; libros hechos a mano por los niños. Nunca falta una huerta cultivada por los alumnos, juegos de madera, un amplio parque, árboles a los que treparse, y hasta animales de granja en algunos establecimientos. Cuando entramos en una escuela Waldorf, esté donde esté, nos inunda una sensación de paz, de cobijo, de alegría, de expectación: sentimos que allí se puede tranquilamente aprender, que estamos seguros, que habrá rutinas saludables y mucho material creativo para que la imaginación despegue. En efecto, el arte ocupa un papel preponderante, en todas las materias, ya que es un vehículo muy adecuado para conquistar el conocimiento y alimentar el espíritu.

Rudolf Steiner, un visionario

El fundador de la Antroposofía, cuya sede mundial se encuentra en Dornach, Suiza, dictó miles de conferencias a lo largo de su vida sobre los más diversos temas humanos, sociales y espirituales y escribió varios libros. Creó la Medicina Antroposófica, la Agricultura Biodinámica, la Euritmia, la Pedagogía Curativa (para niños con necesidades especiales), la Arquitectura orgánica; y por pedido suyo, nació la Gimnasia Bothmer, para acompañar el desarrollo físico del niño de los 9 a los 18 años. La Pedagogía Waldorf se ha ramificado en otros ámbitos, tales como los de los niños en situaciones de trauma (guerras, inundaciones, desplazamientos forzosos, etc.) –Pedagogía de Emergencia; la Alianza para la Infancia, que busca proteger a la niñez de los embates de una sociedad materialista y mecanizada, el movimiento Camp Hill, la Terapia Artística, entre otras.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario