Viernes 14 de Junio de 2019
Misión cumplida para Jaguares, que ganó, se aseguró una eventual semifinal en casa y hasta goleó y terminó luciéndose para el deleite de la gente que llegó hasta el estadio de Vélez desafiando al frío para cerrar una brillante temporada regular de Jaguares en el Súper Rugby.
Dos semanas atrás, la franquicia argentina había abrochado la clasificación a los playoffs, y el sábado anterior se había asegurado ser local en cuartos de final (el viernes a las 19.05 ante un rival a definir). Con la victoria por 52-10 ante Sunwolves en la última fecha de la etapa de grupos, la franquicia argentina finalizó segundo en la tabla general detrás del bicampeón Crusaders. Así, jugará también como local una eventual semifinal.
Ocho tries sirvieron para decorar una actuación que tardó en aceitarse pero terminó justificando la entrada y el esfuerzo de los 8000 espectadores que se llegaron hasta el José Amalfitani y despidieron al equipo con aplausos. Más allá de su aciago presente, que incluía ocho derrotas consecutivas (esta fue la 14ª del Super Rugby 2019) con un promedio de 39 puntos en contra, Sunwolves presentaba un buena prueba para los Jaguares. El equipo argentino tenía varios desafíos por delante. El primero y más importante era conseguir el triunfo para asegurarse la mejor clasificación posible, un dato no menor conforme a sus aspiraciones. Pero para eso, primero debía mantener el funcionamiento aun con un equipo alternativo.
Quesada dispuso 12 cambios respecto del partido anterior que terminaron siendo 13 cuando Juan Leguizamón se lesionó en la entrada en calor, sustituido por Francisco Gorrisen. Y con ese condicionante, debía además procurar mantener el orden ante un equipo que tiene a la improvisación como premisa y que arriesga en todas las jugadas. En ese contexto, a Jaguares le costó hacer pie, le costó de arranque parecerse al equipo sólido de toda la campaña. La pelota estaba difícil de manejar, pero igualmente en el primer tiempo hubo un exceso de knock-ons que frustraron una y otra vez los ataques. Lo que dio cuenta de la falta de sintonía del equipo fue la fragilidad defensiva. El tackle, que en toda la campaña fue el punto más saliente, fue deficiente (sólo 73% de efectividad en los primeros 40 minutos).
Si se fue al descanso en ventaja por 21-10 (tres tries a dos), fue por la contundencia del maul y por el oportunismo de los wings, Carreras y Cancelliere (el tercero fue un trypenal por un knock-on intencional). Sunwolves llegó dos veces y apoyó dos tries, extrañamente no convertidos por su apertura Hayden Parker, el pateador más efectivo del Súper Rugby.
El inicio de la segunda mitad fue promisorio, con un try de maul (lo más rescatable de Jaguares) al minuto. No sirvió para entonarse, ya que los errores continuaron. Recién el try de Juan Cruz Mallía a los 15 no solo aportó tranquilidad en el marcador (33-10) sino que pareció serenar al equipo al tiempo que hizo bajar los brazos al rival. Así se sucedieron las conquistas de Matías Moroni, Javier Ortega Desio y otra de Cancelliere, que permitieron al equipo lucirse y al público disfrutar del equipo.