Miradas
Domingo 25 de Marzo de 2018

A propósito de los presos políticos

Carlos Zannini y Luis D'Elía, dos dirigentes políticos de gran protagonismo en los últimos años, fueron excarcelados ayer. El Poder Judicial se expidió a las 4 de la madrugada para disponer la inmediata liberación de ambos, y la salida del penal de Ezeiza fue festejada por familiares y simpatizantes.



Las juezas Gabriela López Iñíguez y Sabrina Namer, integrantes del Tribunal Oral Federal N° 8 de la Capital Federal, como es obvio, no se expidieron acerca de la culpabilidad o inocencia de los acusados respecto de la acusación de encubrir la investigación del atentado a la AMIA a través del Memorándum de Entendimiento con Irán, sino sobre si estaban o no dadas las condiciones previstas en la ley para que esperaran el juicio presos.



La conclusión fue que no, de ninguna manera. Si Zannini y D'Elía estuvieron detenidos incorrectamente, como se puede interpretar de los fallos del TOF 8, ¿eso los convierte en presos políticos? Para responder a esa pregunta, primero conviene hacer una aclaración: el gobierno que encabeza Mauricio Macri fue elegido por el voto popular, rige la Constitución, funcionan el Congreso y el Poder Judicial, las órdenes del Ejecutivo no se dan en el orden de la clandestinidad, hay sindicatos, partidos políticos, medios de comunicación independientes y todo lo que distingue a una democracia de una dictadura, como la que se inició hace 42 años.



Sin embargo, en gobiernos democráticos también suele haber personas detenidas arbitrariamente, debido a su pertenencia a un movimiento político o a las ideas que defienden. Una segunda aclaración necesaria es que el encarcelamiento antes de un juicio no define la culpabilidad o la inocencia de un imputado; sino si debe estar libre o no mientras se producen las pruebas y el debate que determinará una condena o absolución.



La prisión preventiva debería ser una excepción y no una norma. Así lo determina el principio de inocencia consagrado en la Constitución en su artículo 18. "Las personas sometidas a un proceso penal, por regla, deben transitar su enjuiciamiento en libertad", recuerda el fallo que liberó a Zannini. Esto solamente puede obviarse cuando existe lo que los jueces llaman "riesgo procesal", esto es, el peligro de fuga o de entorpecimiento de la investigación.



Una de esas pautas que permiten presumir que pueden obstaculizar el proceso es la escala penal prevista para el delito que se atribuye. Según el último registro de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), a noviembre de 2017 el conjunto de personas con prisión preventiva alojadas en establecimientos del Servicio Penitenciario Federal, representa el 57,7% del total. O sea que en los hechos no se trata de una excepción.



En el caso de estos dos dirigentes kirchneristas la pena para los delitos que se les imputan no supera los ocho años y el mínimo permitiría una pena en suspenso. Además de esto, no habría entorpecimiento por carecer ambos de influencias y conexiones con el poder actual, además de que la instrucción ya está cerrada. Asimismo las juezas descartaron peligro de fuga por tratarse de personas conocidas públicamente, arraigadas y que se han mantenido a derecho.



Si Zannini y D'Elía no reunían las condiciones para estar detenidos, ¿eran presos políticos? La pregunta no puede responderse sin observar el contexto en que son varios los dirigentes vinculados a la oposición que están o estuvieron presos sin condena desde la asunción de Macri, inclusive con el repudio de organismos internacionales como el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como en el caso emblemático de Milagro Sala. En ese mismo contexto, son moneda corriente la represión y las detenciones en manifestaciones contra medidas gubernamentales.



La pregunta bien podría responderse con otro interrogante: ¿Habrían estado presos sin condena Zannini y D'Elía si no fueran opositores a Macri? Mientras tanto, en otro juicio por hechos similares, como el que lleva adelante el TOF 2 por encubrimiento del atentado a la AMIA, todos los acusados, incluido Carlos Saúl Menem, esperan la sentencia en libertad.

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