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¡Vení vos a tirar del carro con cuerdas en la boca!

Los proteccionistas piden que se respete el decreto que prohíbe la tracción a sangre en Paraná.    

Sábado 08 de Noviembre de 2014

Mauro Meyer/ De la Redacción de UNO

mmeyer@uno.com.ar

La triste imagen se repite en Paraná. En particular me tocó vivirlo muy de cerca en calle Gualeguaychú, entre 9 de Julio y Monte Caseros. Ahí estaba nuestro amigo. Un caballo atado a un carro estacionado al rayo del sol. Justo en un día de temperatura elevada. Estaba molesto, con sogas por todos lados y una especial que le atravesaba la boca. Los ojos semitapados, como para no ver quién lo estaba observando. Yo me detuve a mirarlo un par de minutos, mientras que un agente de Tránsito le estampaba su firma a una boleta que dejó en el parabrisas de un auto a pocos metros. Miré al pobre animal atentamente y sobre todo me detuve en cuánto le molestaría esa soga que tenía en la boca. Los cabezazos que pegaba daban cuenta de que así era. Por su lado pasaron muchas personas, teniendo en cuenta que la escena fue al mediodía. Y mi pregunta, sencilla tal vez, fue ¿cómo debe ser tirar de un carro con semejante artefacto en la boca?

 

Después seguí mi camino, pensando en el caballo y en las cosas que se han dicho sobre el tema, de la tracción a sangre, de las personas que la utilizan para poder vivir, de los que afirman que es una crueldad, de los que defienden a los animales. En fin, de todos los que de una u otra forma se ocupan del tema. Y la verdad, no me importa lo que piensen después de leer estas líneas. No es una postura a favor de nadie, simplemente una reflexión al ponerme un par de minutos en el lugar del equino. También sé cuál puede ser el destino del animal, el mismo que han soportado varios últimamente, enfrentando una muerte poco digna para un ser vivo. Sí, como leyeron, es un ser vivo.

 

Y ahora sí puedo tomar postura. Luego me dijeron que lo que le ponen en la boca se llama freno. Y que en el último mes y medio cayeron moribundos cinco caballos, de los cuales uno murió. Cinco animales castigados, deshidratados, hambrientos, sin herrajes. Es evidente que el proyecto municipal de sustitución de carros por motocarros debe apresurarse, pues la situación hacia los caballos se vuelve cada vez más violenta. El proyecto para terminar con esta triste realidad debe ponerse en práctica lo más pronto posible, pero con seriedad. Sé perfectamente que el carro es un medio de subsistencia, por lo que entiendo también la postura de las personas que son dueñas de los caballos. También entiendo que hay casos en los cuales a estos animales se los cuida y se los adapta para poder recorrer muchos metros sobre el asfalto todos los días. O por lo menos espero que así sea.

Siguiendo con la reflexión anterior, empecé a pensar algo que a muchos seguramente se nos cruzó por la mente. ¿Quién no dijo alguna vez “cómo no nací millonario o en otro país”? Y este ejemplar tiene todo el derecho a pensar ¡cómo no fui un pura sangre! Solo puede terminar esta columna con una frase que tuve muchas ganas de decirle en la cara al dueño del animal en cuestión: ¡Vení a tirar vos del carro con cuerdas en la boca!

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