Sábado 27 de Septiembre de 2014
Martín Macor/De la Redacción de UNO
mmacor@uno.com.ar
La actividad económica se estancó en julio con respecto a igual período del año pasado y regresó a una tendencia declinante luego del repunte que había experimentado en junio, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En junio la actividad había crecido un 0,7%, luego de tres meses consecutivos de caídas interanuales (-0,9% en marzo, -0,5% en abril y -0,2% en mayo), lo que generó expectativas de un quiebre alcista, que finalmente no se confirmó.
Si se compara el resultado de julio respecto de junio hubo un avance del 0,1%. Los datos corresponden al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que el Indec difunde todos los meses a modo de adelanto de la evolución del PBI que se informa trimestralmente. Hasta aquí, los números fríos que se dan a conocer con regularidad y que nos indican tal o cual cosa.
Pero, como suele suceder en los últimos tiempos, los datos de “unos” no coinciden con los de “otros”. Lamentablemente la gente debe escuchar diferentes lecturas para sacar sus propias conclusiones. Y la cuestión es: ¿a quién le cree el vecino?
Más datos. Las cifras oficiales contrastan con las evaluaciones del sector privado, que en promedio habían estimado una contracción de la economía en torno del 0,7%. Esta semana el Indec corrigió datos preliminares e indicó que la economía nunca entró en recesión, al publicar que durante el primer trimestre el PBI subió un 0,3% contra el mismo período de 2013 y que en el segundo el nivel de actividad fue igual a ese año.
Con los números de julio, el tercer trimestre se inició con estabilidad e impide que la economía se muestre desde los números oficiales en terreno negativo. Los datos preliminares del Indec marcaron que la actividad industrial en julio cayó el 0,7%, arrastrada principalmente por la debacle del sector automotor, y que la construcción retrocedió un 0,2%. A su vez, durante julio las exportaciones disminuyeron el 9% y las importaciones retrocedieron un 16%.
En tanto, los datos de consumo en supermercados y shoppings, mantuvieron la desaceleración que se inició a principios de año. El gobierno nacional espera que la economía se recupere en el segundo semestre del año y culmine 2014 con un alza del 0,5%, tal como lo estimó en el proyecto de Ley de Presupuesto 2015. Para el sector privado, la actividad económica en este año cerrará con una caída de entre el 1% y el 2%.
A todo esto, en las últimas horas, alumbró el insólito pedido de 32 datos para los argentinos que quieran viajar al exterior. Como si no bastaran las restricciones para comprar los dólares necesarios para cualquier viaje, ahora se agregan algunas perlas burocráticas como el millaje de los pasajeros, la cantidad de veces que perdieron un vuelo o las valijas que planean llevar en el trayecto. La novedad de la AFIP, comunicada sin anuncio previo a través del Boletín Oficial, sumó algún fastidio para aquellos que tienen la posibilidad de viajar con un dólar en 15 mangos, pero lo que más preocupa, claro, es la suba permanente de los precios, el freno del consumo y datos que hablan de la caída del empleo. Además, agrega otra dosis de control y suma burocracia. Controles, planillas, etc. ¿Allí están las razones que le dan cuerpo a la crisis recesiva que vive la Argentina, mucho más por errores propios que por conspiraciones ajenas? Esto es sostenido por la oposición. Desde el Gobierno aducen que los buitres también son terroristas y que conspiran contra la buena voluntad de la Argentina. Todo sigue dependiendo de quién lo relate o cuente.
Otro ejemplo: la segunda etapa del Procreauto fue tomada de mala manera por algunos ya que indican que el programa se quedó con menos modelos y sin Fiat, Honda y GM. A todo esto, la ministra Débora Giorgi aseveró: “Que haya menos modelos es una muestra del éxito” del Procreauto. La ministra se quejó de los “comportamientos especulativos” de algunas fábricas y advirtió: “Hay tres terminales imputadas y vamos a ir con todo el peso de la ley”.
Por eso... todo sigue dependiendo de quién lo cuente y cómo. A todo esto, el vecino de a pie sigue quedando en el medio y muchas veces padeciendo las consecuencias. De vivos, especuladores y también de inoperantes. Los números son la huella a seguir. El tema es que no nos lleve al barranco.