Mapa de las asesinas seriales más famosas
El nuevo libro del escritor Néstor Durigon presenta 50 mujeres que mataron con premeditación.

Lunes 16 de Marzo de 2015

En su libro “Asesinas Seriales”, el escritor Néstor Durigon presenta 50 mujeres que mataron con premeditación, de forma reiterada pero escalonada, desde tiempos sobre los que casi no se preservan datos hasta nuestros días, en la que la información sobre los crímenes acapara los titulares de los diarios en todo el mundo. Una primera lectura arroja un dato: entre las elegidas no figura ninguna argentina.


“La envenenadora Yiya Murano está considerada una ‘asesina en masa’, hace todo en grupo”, distingue en diálogo con Télam el autor de este libro, recién publicado por Ediciones B.


En los años 30, dice el investigador, “los crímenes se ponen en foco bajo bases que todavía son irregulares: los hombres tienen una actitud más cruel, más violenta, y las mujeres son más sutiles, mañeras. Esto no quiere decir que no haya algunas como la rusa Irina Gaidamachuk, que en junio de 2002 mató a una anciana de un martillazo”.


Hay una división –según los crímenes– que es universal y que presenta los diversos tipos de asesinas: viudas negras, ángeles de la muerte, predadoras sexuales, asesinas por venganza, asesinas por lucro o provecho, asesinas en equipo, asesinas de dudosa cordura, asesinas con móviles inexplicables y aquellos que no han sido resueltos. “He tratado de elegir las 50 asesinas seriales que me parecieron más pintorescas. Hay 560 registradas en el mundo. Hay casos donde no hay demasiado data, no hay historia jugosa para contar”, señala Durigon, dueño de una metodología infalible para no dejar afuera ningún crimen que valga la pena consignar.

 

Asesinas De todos los tiempos. El libro se arma cronológicamente: “La primera que menciono es Anula de Anuradhapura, que se remonta a 42 a C, la primera soberana de Sri Lanka, que asesinó a cinco maridos y fue quemada viva”.


Pero antiguas fuentes históricas chinas describen “a Ji Xia como la primera asesina serial de todos los tiempos. Probablemente nació en el estado de Zheng, 1.600 años antes de Cristo, y sólo se sabe que mató a tres maridos –uno gobernante– y a un hijo”. El autor en el prólogo también nombra a la romana Mesalina (25-84) y a su compatriota Agripina (15-59), “quien no dudó en sacarse de encima a su esposo, el emperador Claudio, para lograr que su hijo Nerón accediera al trono”.


La parte sociológica se ve en la forma de vida de estas mujeres. “Las épocas muestran estilos distintos; había situaciones que forzaban a la gente a matar: momentos más sentimentales y otros donde imperaba el lucro. Hay que ver a fondo la intencionalidad que mueve a una mujer al crimen”, analiza el investigador. Y ejemplifica: “La viuda negra no mata por amor, sino por avaricia, algo que ha sido llevado al cine. Por el contrario, los ángeles de la muerte utilizan más la piedad y pueden surgir hoy o en la Edad Media. Generalmente son enfermeras o personas que cuidan”. ¿Por qué la categoría de ángeles de la muerte es la más abultada? “Son las místicas, se sienten dioses salvadores. Es algo de la cabeza, así como también hay casos que no encuentran ninguna explicación”.


Entre los crímenes que llamaron mucho la atención figuran los de Irma Grese, llevado al cine en el filme ‘El Lector’. Ella fue una supervisora de prisioneros en los campos de concentración alemanes de Auschwitz-Bikernau, Bergen-Belsen y Ravensbruck durante la Segunda Guerra Mundial. Perteneció a las SS y se paseaba por los pabellones de las prisioneras con botas pesadas, un látigo y una pistola, acompañada por sus perros, siempre hambrientos y frenéticos.


Una de las personalidades que más le impactaron a Durigon fue la húngara Elizabeth Báthory (1560-1614), apodada la condesa sangrienta, que mato a más de 600 jóvenes. Otra personalidad inquietante “es Phoolan Devi (1963-2001), una mujer india ultrajada desde la infancia que se dedicó al vandalismo y a asesinar a sus enemigos. Sin embargo llegó a ser diputada por el partido socialista, fue nominada para el premio Nobel de la Paz y murió asesinada en la calle cuando salía del Parlamento”.


De América Latina figura Catalina de los Ríos y Lisperguer (1604-1665), a quien le decían la Quintrala. “Fue una terrateniente chilena famosa por su belleza y por su crueldad, y se le atribuyeron 39 asesinatos”, relata el autor.