La rareza de dar la talla en el Concejo

Viernes 30 de Mayo de 2014

Carlos Damonte/De la Redacción de UNO


“No sé porqué hacen tanto quilombo si la próxima semana se vota y listo”, dijo Gustavo Guzmán a UNO. Así, el edil de la capital entrerriana desnudó la importancia que le asigna al debate político y público de la problemática urbana que representa la recolección y tratamiento de los residuos en la ciudad. Hay que recordar aquí que pegó el faltazo a la sesión del Concejo Deliberante destinada a abordar el asunto y con su ausencia (y la de su colega Elizabeth González) se cayó el marco institucional para avanzar en un tema caliente, políticamente hablando.


Que le haya dicho al periodista de UNO, quien lo encontró a unos cuantos metros del recinto, que no fue a la cita por razones de índole personal, forma parte del anecdotario; lo que queda es una prueba más para fundamentar la posición de quienes sostienen que el Concejo Deliberante no está a la altura para enfrentar las urgencias de la ciudad. Y en este caso no se aplica eso de la ausencia estratégica a las sesiones. Solo ellos sabrán las verdaderas razones que motivaron las ausencias que sirvieron para bloquear, al menos por unos días, el debate en torno a la basura en Paraná.

Una pena el mensaje que dejan a la comunidad de a pie que poco sabe de intrigas y tácticas políticas. Que en primer plano observa el exponencial crecimiento de basurales desde la combinación de conflictos gremiales con la desidia de vecinos faltos de educación. Quedan claros, tristemente, los diversos niveles de incapacidad institucional para que funcionen las reparticiones como es debido.

Que los ediles no den la talla para debatir y aportar soluciones poco sorprende, simplemente porque en la ciudad la calidad de los servicios públicos es más o menos la misma desde hace mucho tiempo. Pasan intendentes, concejales, funcionarios y demás, pero los problemas centrales resultan regularmente los mismos si de servicio público se trata. En esto, justo es precisar, peronistas y radicales han alternado en el ejercicio del poder sin sacarse diferencias de fuste.  


Dicho esto, queda claro que Guzmán y González para nada son excepcionales. Con una necesaria cuota de humor, ambos esta vez han sabido mantenerse a la altura de la historia reciente. Que una edila se ocupe de prohibir la exposición de maniquíes sin ropa en las vidrieras de los comercios puede resultar hilarante, pero está en sintonía con el gesto de ausentarse del Concejo cuando se debía tratar un proyecto para poner en caja la recolección de residuos.

Este tema es tan caliente que había en el recinto motivación suficiente para oír a quienes se oponían como a quienes avalaban el plan de declaración de la recolección de basura como servicio esencial. Lo que no hubo fue la cantidad suficiente de representantes votados por el pueblo para que se tratara sobre tablas. Como dijo el propio Guzmán: “No sé por qué hacen tanto quilombo si la semana que viene se vota y listo”.   
La ciudad puede esperar...