Viernes 02 de Mayo de 2014
Marcelo Medina/ De la Redacción de UNO
mmedina@unoentrerios.com.ar
“Mi madre necesita ser atendida, nosotros la familia necesitamos que alguien nos dé una solución, que alguien se haga responsable. Mi madre está internada en el hospital San Martín hace 15 días, es una paciente oncológica y tiene PAMI. Siempre se atendió en ese lugar y está esperando una cirugía hace dos meses. Está internada y ningún médico la va a ver, está totalmente a la deriva, nadie se hace cargo de nada, pero la enfermedad que tiene no puede seguir esperando. Pedimos que me den el traslado para una clínica y no sé por qué razón el Hospital no me lo da. Sabemos que al cáncer no hay que dejarlo que avance. Mi madre se ha hecho quimioterapia y la venía llevando muy bien. Pero hace meses que por las asambleas, paros, no se lo hacen. Nosotros familiares nos preguntamos qué pasaría si a mi madre le avanza la enfermedad ¿quién se va hacer responsable?”.
“Hospital San Martín tengo cáncer de útero me van postergando cinco veces la cirugía en un periodo de un año y medio. Es risueño porque hacen campaña para prevenir el cáncer de útero. Hay que denunciarlos en Salud Pública. Yo ya hice la denuncia y espero una pronta respuesta”.
Estos dos mensajes de texto que llegaron a la Redacción de UNO me indignaron. Dos mujeres que padecen cáncer están esperando recibir atención médica en el hospital San Martín de Paraná. A una le reprograman las cirugías y a la otra ni siquiera le dan respuesta. Las dos son víctimas de la falta de acuerdo entre el Estado Provincial y los trabajadores que hace años están de asambleas pidiendo mejoras. Estoy a favor de los reclamos, pero no cuando dañan a otro.
En otra columna, el lunes 21 de octubre de 2013, señalé que el problema en Salud es complejo. Simplificando bastante la situación el escenario era así: funcionarios que no dan respuestas, trabajadores autoconvocados que desconocen a las conducciones sindicales que los deberían conducir y por eso deciden retacear el servicio y en el medio, ciudadanos en situación de vulnerabilidad que quedan sin cobertura sanitaria.
Así como los policías sublevados en diciembre fueron sancionados por haber desprotegido a la sociedad, el Ministerio Público Fiscal a cargo de Jorge García, debería intervenir para que sean sancionados los responsables de que cientos de pacientes que a diario van al nosocomio no reciban respuestas. La responsabilidad es del Ministro de Salud, Hugo Cettour, que no sabe, no quiere o no le interesa solucionar el problema. También es de los médicos, enfermeros y sindicalistas que llevan a adelante una medida que no les sirve, porque no lograron nada y los únicos que la sufren son los ciudadanos que están enfermos.
Una persona que conoce el conflicto de cerca me dijo que el cartel que explica los motivos de la desproporcionada e injusta medida de fuerza no dice la verdad. Me explicó que el cartel sostiene que las asambleas seguirán hasta que todos los entrerrianos accedan a una salud digna. Me dijo que mienten, porque el motivo del reclamo es salarial, e incluso limitado solo al nosocomio de la capital provincial y a ningún otro. No luchan por el salario de todos los trabajadores de Salud. Eso hay que saberlo para entender que la medida es desproporcionada. En estos momentos los impulsores del desaforado retaceo del servicio de Salud levantaron la medida por unos días, pero prometen volver con más decisión si sus reclamos no son satisfechos.
La Justicia debe intervenir porque no es justo que ciudadanos, los más vulnerables entre nuestros compatriotas, sufran una agresión tan grave y, ni más ni menos, que en un tema tan sensible como es la salud. Acá marcamos solo dos casos, pero hay docenas de personas que llegan de Federal, La Paz, Bovril, Alcaraz, Diamante a hacerse atender y se tienen que volver porque hay asamblea o no sé qué.
La responsabilidad es mutua: funcionarios incapaces e insensibles y sindicalistas que pretenden sacar rédito de situaciones conflictivas, puesto que son los impulsores del cuando peor, mejor. Y en el medio, personas que padecen una enfermedad y necesitan atención son el Pato de la boda de una fiesta que no los tiene siquiera como espectadores.