Hasta cambiar el hábito

Sábado 20 de Septiembre de 2014

Sebastián Gálligo/De la Redacción de UNO
sgalligo@uno.com.ar

 

El impacto de los controles de tránsito en la ciudad de Paraná ha ocupado un gran interés y ha sido, sin lugar a dudas, el tema de la semana. Desde la implementación del decreto del Ejecutivo Provincial 2.675, de darle potestad a la Policía para trabajar de manera conjunta en el control de los motociclistas, ha generado un cambio notable que se percibe a diario en solo una semana. Desde la Policía señalaron que se redujeron los robos, desde el municipio celebraron por un tránsito más ordenado y desde la Guardia del hospital San Martín, su Jefe, José Carlos Cuestas, reconoció que se redujo en un 50% la cantidad de personas que fueron atendidas el fin de semana en comparación con los anteriores.
Ante el éxito de la medida, la primera pregunta que podemos hacernos es: ¿Por qué no se tomó antes? Cuántos problemas podríamos habernos evitado y lo más importante aún, ¿cuántos accidentes pudieron haber sido de menor gravedad por el uso del casco? Las estadísticas son muy elocuentes. Porque más allá del desorden vehicular y la violación de las normas producto de las imprudencias de los conductores, los accidentes en moto fueron la principal causa de muerte en Paraná entre las personas de entre 16 y 35 años entre los años 2009 y 2013.
Según las estadísticas del Jefe de Terapia Intensiva del Hospital San Martín, Guillermo Grieve, en Paraná murieron 143 personas durante eso años. A eso hay que sumarle los accidentados que quedaron con lesiones graves (165). De seguir con los controles, seguramente y expresado por los especialistas, las cifras bajarán significativamente.
“Las estadísticas indican que, tras una semana, ha disminuido el robo de vehículos en un 80%, los arrebatos y asaltos entre un 80 y 90% y en relación a los accidentes el número se redujo en un porcentaje similar. Es una medida acertada y muy necesaria. Estamos empezando a cambiar una cultura vial que era caótica e insegura”, manifestó ayer el Ministro de Gobierno, Adan Bahl.
Claro que para que la medida prospere los controles deberán seguir y esa parece ser la premisa del ejecutivo Municipal y del gobierno de la provincia. Porque es evidente que ni las cifras ni los impactos ni las campañas pudieron hacer tomar conciencia de los riesgos que se corren por la falta del uso del casco. Hijos del rigor, necesitamos controles permanentes para respetar las normas y las leyes.
Se dio un paso importante en solo siete días. Pero la clave del éxito no radica solamente en reducir algunos números, sino en cambiar el comportamiento. Lo que antes nos parecía normal, que no lo sea. Desde lo más visible, como salir sin casco o salir sin cinturón de seguridad, hasta lo invisible, como conducir sin carné o con alcohol en sangre. Ese es el gran desafío: cambiar los hábitos. Y una señal positiva es la condena social para el que viola la norma. El ejemplo más claro es la ley libre de humo de tabaco. Antes de su aplicación, en los bares, restaurantes, los lugares de trabajo y los espacios cerrados se podía fumar y lo teníamos incorporado a la rutina sin importar el perjuicio en los demás. Y sucedió durante años. Hoy, más allá de las restricciones y los carteles indicativos, resulta extraño e incómodo encender un cigarrillo en un espacio cerrado. Lo asumimos y lo vemos como algo irrespetuoso. Esa fue la señal del éxito, el cambio de hábito.