Martes 09 de Septiembre de 2014
Mauro Meyer / De la Redacción de UNO
mmeyer@uno.com.ar
Es un hecho que el tránsito en Paraná es un caos. No voy a descubrir nada al decir esto, ni estoy aportando muchos datos que puedan encontrarle una solución al problema. Tampoco soy un especialista en la materia como para que tomen en cuenta mi opinión, más allá de que hay cosas que se hacen mal y que están a la vista. Así que si una persona común y corriente las puede ver, es lógico que las autoridades correspondientes también. Pero también hay una verdad que pocos reconocen y que ocultan a la hora de hablar del tema. Como diríamos vulgarmente se hacen los boludos y miran para otro lado.
Hay muchos ejemplos en que los inconvenientes en el tránsito son generados por los mismos que van arriba de un vehículo, sea de dos o cuatro ruedas. Y también seguramente son los primeros que empiezan a los bocinazos cuando la paciencia se acaba. El caso típico de haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. Paso a dar un solo ejemplo que desde hace un tiempo me preocupa y es, lógicamente, un problema que me afecta directamente. Como soy argentino, si no fuera así seguramente ni lo mencionaría.
Es frecuente que en horarios picos, cuando el tránsito está en su punto más álgido, ver autos estacionados en doble fila frente a todas las escuelas y colegios habidos y por haber. Algo que, según tengo entendido, está prohibido. Y digo según tengo entendido porque no sé si es así. Peco por ignorante sin lugar a dudas. En un primer momento pienso en la seguridad de los chicos, ya que apenas salen de los establecimientos escolares se suben y disfrutan de la comodidad del auto de papá o mamá. Después digo, casi al mismo tiempo. Que estacionen en doble fila, prácticamente obstruyendo el andar vehicular en un horario complicado no corresponde a una cuestión de seguridad de sus hijos, sino a una ¡comodidad!
Esto es más que claro, lo ideal, lo razonable, es buscar un lugar adecuado para estacionar, así esté a una, dos, tres o cuatro cuadras, y caminar hasta la escuela para buscar a los chicos, sin necesidad de tener que causar un inconveniente innecesario. Acá es donde sostengo que colaboramos muy poco para que este tema mejore. Y nos hacemos los tontos con la ventanilla (con vidrio polarizado) cerrada para no escuchar los bocinazos o las puteadas de los demás. Es como que estamos escondiendo la basura bajo la alfombra.
¿Por qué escribo todo esto? Porque, reitero, es fácil buscar la culpa ajena sin antes ver lo que uno hace. Para llegar a mi trabajo camino cinco cuadras ya que no puedo dejar el auto cerca. Pago una cochera por mes para no tener que dar vueltas buscando un lugar todos los días, tanto al mediodía como a la tarde. Y para colmo, muchas veces tengo que esperar que me den lugar para entrar ya que tengo la fortuna de que el estacionamiento queda frente a un colegio. En una ocasión, una inspectora de Tránsito me dijo que tenía que seguir con mi andar porque estaba obstaculizando el paso de los vehículos. ¿Yo? Yo estoy esperando que el que está mal estacionado me dé lugar para poder ingresar a la cochera. Esa fue mi contestación. Insisto, la culpa muchas veces de lo caótico que es el tránsito en Paraná es nuestra. Empecemos por hacer las cosas bien antes de quejarnos.