Domingo 18 de Mayo de 2014
José Amado/ De la Redacción de UNO
jamado@unoentrerios.com.ar
La problemática de la inseguridad se instaló en todos los ámbitos de la sociedad. El año comenzó a nivel nacional con las polémicas en torno de los linchamientos y el nuevo Código Penal. En Entre Ríos, y particularmente en Paraná, los vecinos tomaron la iniciativa de organizar reuniones con autoridades policiales, judiciales y políticas para proponer y exigir soluciones, cansados de los robos en los barrios.
La consigna de la semana en UNO fue ¿Qué harías si tuvieras el poder de intervenir para combatir la inseguridad?. Las respuestas de los lectores, a través de mensajes de texto y de comentarios en las redes sociales, fueron variadas: desde propuestas ultrarrepresivas hasta políticas de educación e inclusión. Al respecto, el secretario de Política Criminal de la provincia, Sebastián Aguilar, analizó la cuestión y consideró, entre otras cosas, que cambiaron las bases de legitimidad de la autoridad en la sociedad, y que la educación, a largo plazo, es la principal herramienta para abordar el problema.
Lo viejo y lo nuevo
Que vuelvan los militares y el servicio militar obligatorio, cárcel a los menores, leyes penales más duras, son en síntesis algunas de las ideas de índole represiva de lectores que contestaron a la consigna.
—¿Por qué hay una tendencia a proponer estas cuestiones?
— Son expresiones de tiempos que pasaron y a veces la gente cree que son una especie de solución a determinados problemas actuales, y ahí está el foco de la cuestión, el mayor dilema de las sociedades como la nuestra, en la cual las transformaciones socioculturales han sido tan importantes. Hay una falacia en la creencia de que se va a resolver un problema con la colimba. En otra época había otras bases de legitimidad de la autoridad: tenías la figura del padre, del maestro, del jefe del correo, el comisario, el jefe de la aduana en los pueblos. Eran personas que tenían una responsabilidad más allá del cargo, que eran percibidas por la sociedad, entonces esas bases de legitimidad permitían sistemas como podría haber sido en su momento una conscripción. Había un concepto de autoridad, que hoy en día no está, pero no porque no exista autoridad, sino porque el concepto ha variado y porque las bases de esa autoridad ya no son las mismas. Hay que asumir y sincerar que existen cuestiones problemáticas en la sociedad para generar políticas para responder a esas problemáticas, respondió Aguilar, que es licenciado en Relaciones Internacionales, magíster en Ciencias Políticas y doctor en Educación, y agregó:
— Ese es uno de los grandes dilemas que hay en la sociedad y en las dirigencias políticas. Sería hipócrita querer imponer un modelo que vivimos y que fue en un contexto que ya no está, donde por ejemplo el tipo de familia tradicional era un modelo a seguir por muchos. Hoy en día el tipo de familia no es tradicional, empiezan a haber otros tipos de relaciones, eso también va configurando una nueva mirada sobe lo que es la sociedad, los problemas, qué tipo de seguridad. Esas concepciones y formas de ver van modificando notablemente la percepción que tiene que tener un dirigente respecto de los problemas de la sociedad. Y la crisis de 2001 es el punto de inflexión donde empieza a generarse una nueva perspectiva tanto del Estado como de la sociedad.
A su vez, esa crisis en la figura de la autoridad puede observarse en los niveles de violencia en los ámbitos escolares, que, según Aguilar, tienen su origen en la familia: “Hay un tipo de violencia cada vez más fuerte que viene no desde la escuela, sino desde la casa. Porque tiene que ver con una violencia que ellos ven cotidianamente, y lógicamente la escuela pasa a ser una caja de resonancia, donde los niveles de violencia van incrementándose”.
Un nuevo sentido a los valores
Trabajo digno y escuelas para una mejor educación fueron también, aunque en menor medida, algunas de las respuestas a la consigna. Y en esto Aguilar sí coincidió:
-No hay respuestas únicas. Yo sigo sosteniendo que la educación es la clave. Uno me podrá decir la educación es tiempo, pero precisamente una educación sumado a otros factores como puede ser una sana alimentación, la posibilidad de un empleo, un montón de aspectos relacionados, van generando perspectivas más saludables en la sociedad civil. No es sencillo, la sociedad es heterogénea, cada uno tiene sus propias identidades, pero lo educativo aparece como fundamental. Sin educación no creo que se pueda responder a un problema puntual de seguridad con aumentar las penas.
En este sentido, Aguilar explicó:
Si uno cree que generando mano dura se resuelve un problema de inseguridad, me parece en mi humilde opinión que no es el camino. Hay que resolver cuestiones como la educativa, la cultural, recuperar valores, en un sentido actual de los valores. En la necesidad de asumir cuáles son las problemáticas, la sociedad y los dirigentes intérpretes de esa sociedad gestan las bases para una mirada por lo menos más comprensiva de la problemática.
Las reuniones
El secretario de Política Criminal, del Ministerio de Gobierno y Justicia de Entre Ríos, Sebastián Aguilar, analizó con una mirada optimista las reuniones impulsadas por vecinos para realizar planteos, críticas y propuestas a las autoridades:
— Si tomo como parámetro lo que escuché en el Club Paracao, hay un sector de la sociedad que está empezando a ver las cosas con otro tino, con una preocupación distinta. El común denominador es la necesidad de la gente de empezar a tomar posición en la cuestión que lo afecta directamente. El Estado empieza a tener por parte de la ciudadanía una mayor exigencia. En otros temas el ciudadano no se involucra de la misma manera, pero este es un tema que está dominando la agenda pública. Me pareció importante la aceptación de las críticas por parte del personal policial, porque no es muy común aceptar un embate de esa naturaleza. Eso me pareció atinado desde la perspectiva de decir ‘estamos, hay inversiones, pero hay cosas que hay que corregir’. Creo que en el planteo general subyace una idea de responsabilidad natural de la propia sociedad, gente muy moderada que dice estamos teniendo problemas y qué hacemos nosotros también. Me pareció algo distinto, asumen que también son responsables ellos.
— También está la droga como trasfondo de la inseguridad.
La sociedad también tiene miedo porque uno de los flagelos es el narcotráfico. Pero los vecinos están decididos a no tranzar con nadie, porque ellos viven ahí, es su vida, y si no hay un accionar ellos toman la cuestión con este tipo de iniciativas, que es totalmente saludable y van a ayudar a corregir políticas del Estado.