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El destierro del olvido

Esta semana se cumplió un nuevo aniversario de las muertes de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, dos dirigentes que dejaron el legado de la democracia.

Jueves 05 de Julio de 2012

Javier Aragón / Redacción de UNO

jaragon@unoentrerios.com.ar


 

Esta semana se cumplió un nuevo aniversario de las muertes de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, dos dirigentes que dejaron el legado de la democracia, del respeto de las garantías constitucionales y de la defensa de los más débiles. La casualidad marca que formaron parte de la Unión Cívica Radical, lo que para estos tiempos actuales tiene sus pro y contra.
 

Desde la liturgia del peronismo en la actualidad, obviamente este tipo de aniversarios no forman parte de los actos oficiales, mucho menos de los reconocimientos a personas que lucharon para que hoy exista un gobierno tanto a nivel local, provincial y nacional.
 

Ayer en algunos medios, -llamó la atención- cómo se recordó a dos integrantes de grupos de rock internacional que forman parte de la historia de la música, pero dejaron de lado por desconocimiento, por olvido o la censura propia de querer quedar bien con las actuales autoridades, el reconocimiento a las figuras de Alem y del dos veces presidente de la Argentina, Yrigoyen. Sin embargo, todo esto es previsible por cómo corren los tiempo actuales de obsecuencia y falta de criterios en algunos sectores de la política y el periodismo. Lo que es para lamentar es el olvido injustificado de los propios radicales.
 

Esta semana no hubo solicitadas o comunicados de prensa, digo al menos en Paraná, de los que se dicen representar a los boinas blancas. Algunos están perdidos en las luces de Buenos Aires, tratando de hacer roscas tal como lo hicieron con los gobiernos justicialistas en Entre Ríos. Por ello es que en gran parte de la comunidad, estos dirigentes tienen el rótulo de “negociadores”, pero en el peor sentido de la palabra.
 

El radicalismo en Entre Ríos cuenta con un bloque de diputados provinciales, con concejales en la gran mayoría de las ciudades, con comités locales, departamentales y uno provincial. Sin embargo, no hubo actos oficiales ni puertas adentro ni que se enteraran en la sociedad. Estos radicales existen gracias a personalidades como Alem, que se mató por sus ideas, o Yrigoyen que cimentó las bases de una organización política, popular y comprometida con derechos y beneficios que luego fue tomado en algunos aspectos por el general Juan Domingo Perón.
 

Es una injusticia que la historia solo comience con los líderes de un determinado sector y color político.

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