Lunes 09 de Diciembre de 2013
Alfredo Navarro/ De la Redacción de UNO
Hace algunos años apareció el celular y cambió la forma de comunicarse entre las personas. Ese aparatito que en las publicidades de la tele y en you tube, te lo venden como algo espectacular que te va a cambiar la vida, para bien nunca para mal.
Del famoso y primitivo “cabezón” a los actuales “touches” pasando por el “celular de Dios” de Carlos Bianchi, hay infinidad de tamaños, formas y colores, para satisfacer la exigencia del usuario.
Hoy en día es casi imposible ver alguna persona sin celular, sea niño, adolescente o adulto. Se podría decir que es hasta imprescindible. No se puede vivir sin celular… ¿o sí?
Pero veamos, ¿qué uso hace la gente del celular? Los actuales teléfonos dejaron de ser un aparato para mandar solamente mensajes. Podés sacar fotos para cualquier ocasión, podés usarlo como grabador, como una filmadora, te sirve para hacer efectiva una denuncia y enviarla a diario UNO, también lo podés utilizar como despertador, para escuchar la radio y música, publicar algo en las redes sociales como Facebook o Twitter, para chatear gratis por whatsapp, te sirve para pagar impuestos, también se lo podés dar a los chicos así se zambullen en los jueguitos y te dejan un segundo en paz y la lista sigue.
Sin embargo, y pese a todo lo nombrado anteriormente el celular sigue siendo básicamente un elemento de comunicación para hablar o mandar mensajes. Mensajes que se entiendan, porque muchos escriben con palabras abreviadas y tardás un ratito en descifrar el jeroglífico que te mandaron.
Y que no vayas a demorar en responderle, porque le agarra un ataque.
Asimismo, las posibilidades de mensajes son infinitas y no es la cuestión en este espacio decir para qué lo usa cada uno al celular, se entiende que el mismo en ciertas ocasiones es de tremenda ayuda… siempre y cuando no te quedés sin batería. Porque es seguro que te vas a acordar de la lora, que no tiene nada que ver, pero la vas a nombrar porque sabés que un celular sin batería no te sirve de nada.
También es justo decir que estar permanentemente pendiente del celular te aisla, te hace perder el contacto en vivo y en directo con el otro y hasta puede causar adicción el estar viendo a cada rato el aparato. En cualquier ciudad ves infinidad de personas tecleando sin parar hasta mandar el mensaje y, al ratito, volviendo a agachar la cabeza para sumergirse nuevamente en la diminuta pantalla.
Es un poco molesto estar conversando con alguien, que le suene el celular y que le preste más atención al mensaje que a vos. Te dicen “seguí que te escucho” y lo ves superconcentrado en el sms. Hasta se ríen y vos no sabés de qué, y quedás pintando…
También es bueno aclarar que los aparatos no siempre funcionan bien y las empresas te apabullan mandando mensajes a cualquier hora ofreciéndote recargas y otras promociones que a la mayoría de la gente no le interesa.
El punto en cuestión es darle al celular la importancia que tiene, ni más ni menos, Aunque hay que reconocer también que el mismo ha pasado a tener una importancia trascendental en la vida de algunas personas. Y puede llegar a ser grave cuando se es tan dependiente de un aparato. ¿Seremos adictos al celular? Porque hay personas que sufren, insultan, gritan y hasta pueden llegar a tener palpitaciones si no le responden su mensaje o llamada.
El problema no es el uso del celular, el problema es su abuso, el estar pendientes de que suene el aparato y dejemos lo que estamos haciendo para ver quién nos envió un sms.
Usar el teléfono lo justo y necesario. Ni más ni menos. ¿Es algo que todos podemos hacer?