Lunes 26 de Mayo de 2014
En un nuevo aniversario el lunes 9 de junio, de la muerte de 27 personas de manera clandestina en los basurales del partido de General San Martín, en el Gran Buenos Aires, a los que sumaron cientos de fusilados y torturados en el interior del país, de manos del gobierno de facto autodenominado Revolución Libertadora, la agrupación que reúne a los hijos de algunos de los que entregaron su vida luchando por la vuelta de la democracia, realizarán el tradicional homenaje a los caídos, pero en esta oportunidad, el objetivo será dejar el legado a los jóvenes militantes, para que no se pierda la recordación permanente que han venido realizando desde aquella época en la capital entrerriana. Además, se inaugurará una calle que llevará el nombre que los representa, y una placa conmemorativa.
Las víctimas de la masacre ocurrida en la noche del 9 de junio en Argentina, viven en la memoria de sus familiares, quienes los honran año tras año, con la realización de misas en homenaje y actos en Plaza 1º de Mayo, como una forma de dar a conocer su batalla contra la injusticia, en medio de una brutal dictadura encabezada por el autodenominado presidente, Pedro Eugenio Aramburu.
Dos de ellos son los paranaenses Mario Huss y Rufino Méndez, quienes realizaron, en diálogo con UNO, la invitación a todos los vecinos y a los entrerrianos en general, para que participen de la jornada que tendrá lugar dentro de una semana, a las 11 de la mañana, donde se designará como “Héroes y Mártires del 9 de junio”, a una calle ubicada en zona de la Costanera, que nace en avenida Laurencena y cruza una de las plazoletas del Parque Urquiza, sitio en el colocarán una placa homenaje.
“Vamos a recordar a esos hombres militares, democráticos y civiles que dieron nada más ni nada menos que sus vidas para defender la democracia y la causa nacional. Este año, vamos a construir un monolito de recordatorio, para que todos los argentinos sepan lo que pasó en nuestra patria”, contó Huss y agregó que el objetivo por el que pelearon tantos años, desde la asociación, es el de dar a conocer esos hechos sangrientos, para que no vuelvan a ocurrir. Asimismo, destacó que la convocatoria es para todo el pueblo, no sólo para los compañeros militantes. “Buscamos la participación total, para que se sepa la realidad de nuestra patria, los fusilamientos y las persecuciones y muertes que desembocaron en el 24 de marzo de 1976, con los 30.000 desaparecidos de la dictadura”.
La historia oscura
Su compañero de comisión, Rufino Méndez, expuso su testimonio sobre la lucha de su padre y destacó la importancia de que se conozcan los episodios desarrollados en esos años, los cuales fueron ocultados en la historia oficial, que relatan los libros en las escuelas.
“Cuando se les dan derechos a la gente y al pueblo, es evidente que se les quitan a otros sectores dominantes, eso es lo que pasaba en la década del 50, cuando esos grupos antipatria comenzaron a gestar un movimiento para terminar con eso, y muchos privilegios obtenidos en el gobierno de Perón, se vieron interrumpidos con la revolución del mes de junio, donde se bombardeó Plaza de Mayo, y se ametralló en La Plata, dando inicio a la primera ruptura del ejército argentino”. Méndez introduce de ese modo, los hechos que desembocaron en el golpe de Estado que derrocaría al presidente constitucional, Juan Domingo Perón, en septiembre de 1955. Con miles de presos políticos, entre ellos algunos militantes peronistas, detenidos en el buque-prisión Washington, estaban los generales Juan José Valle y Tanco, entre otros oficiales. Desde ese lugar, diseñaron un movimiento que exigía el cese de la persecución al peronismo, la restitución de la Constitución de 1949 y libertad a los presos políticos. Los conductores del movimiento eran los generales Valle y Tanco; los coroneles Cogorno, Alcibíades Cortínes, Ricardo Ibazeta y capitán Jorge Costales, entre otros.
Los integrantes de la comisión permanente, indicaron que en la provincia se dio un movimiento que también estaba conformado por civiles y militares, entre ellos los suboficiales Méndez y Huss. Los voceros, resaltaron el rol de ese sector, quienes habían recibido amplios beneficios por parte del presidente derrocado, quien les dio un lugar privilegiado, a quienes eran personas “de segunda” dentro de las filas del ejército argentino.
El legado
Algunos jóvenes militantes de la agrupación La Cámpora Paraná, se sumaron a la misión que encararon los hijos de los fusilados. Se reúnen con ellos hace tres años y fueron los creadores del proyecto defendido por el edil del Frente para la Victoria, Juan Manuel Huss en el Concejo Deliberante, el cual permitió la nueva nomenclatura de la calle.
Una de las representantes es Stefanía Cora, quien dijo: “La idea del contacto con los compañeros de la comisión, tiene que ver con una necesidad de formación que teníamos sobre esa historia escolar y académica que no habíamos recibido, sabíamos que había existido el fusilamiento de José León Suárez pero no teníamos idea del levantamiento de los compañeros del 56, así que entendimos que tenía que haber una placa en Paraná, una calle que identifique esos hechos”.
Los muchachos justificaron que la nueva denominación debía ser la de “Héroes y Mártires”, en plural, porque consideran que más allá de los generales Valle y Tanco, el “héroe” fue colectivo porque tuvo repercusión en todo el país.
En ese sentido, los adolescentes destacaron que la inauguración de una placa recordatoria del entrerriano desaparecido, Eduardo Germano, una propuesta de la organización Descamisados, a una cuadra de la que se colocará el próximo lunes.
“Ambos hechos se relacionan, porque no se puede entender la desaparición forzosa de 30.000 compañeros si no se sabe explicar lo que pasó en el 55 y en el 56, esto tiene que poder verse, para que los ciudadanos entiendan de dónde proviene esta violencia institucional”, afirmó Stefanía.
La invitación está hecha para todos los paranaenses, que contarán con una avenida que con su nombre, dará conocer a un grupo de argentinos que dieron su vida por defender sus ideales y los de su pueblo, una batalla que algunos consideraron trunca, pero que merece el reconocimiento de la historia nacional.