A Fondo
Viernes 18 de Marzo de 2016

Ya es hora de que la Justicia dé respuestas

Marcelo Medina / De la Redacción de UNO
mmedina@uno.com.ar


La conciencia en la sociedad y los medios sobre la corrupción tuvo un recrudecimiento en estos últimos tiempos. No así en la Justicia, donde no se ve un avance en las causas. Tal como pasó en los meses inmediatos a las salidas del poder de Carlos Menem, mucha denuncia mediática, pocas investigaciones judiciales y menos sentencias. Si bien varios funcionarios del riojano fueron condenados con el paso de los años, ninguno está hoy tras las rejas por saquear al Estado.  

Aparentemente en el Poder Judicial tomaron nota del reclamo de la sociedad y lo hicieron saber en sus últimos discursos de apertura del año judicial: Ricardo Lorenzetti, titular de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y Claudia Mizawak, presidenta del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, hablaron de corrupción. Lorenzetti, reclamó herramientas para combatirla, mientras que la entrerriana llamó a adoptar medidas de prevención para evitar delitos de corrupción. Ya es hora de que los que roban en el Estado vayan presos. La excusa más común que se escucha en Tribunales, cuando se le advierte a un funcionario por la falta de profundidad y celeridad en una investigación, es: “Son denuncias periodísticas”. Las denuncias en los medios son un puntapié. Los encargados de investigar tienen que tomar esas  acusaciones y verificar si son verdad o mentira. Para eso el Estado invierte cada mes millones de pesos en jueces, fiscales y policías. No puede ser que se diga tal roba, tal maneja una mesa de dinero, tal se enriqueció haciendo afiches y nadie en la Justicia verifique si es verdad o mentira. 

El Código Procesal que se aplica en Entre Ríos desde hace algunos años da respuestas. Las  cárceles hoy están más llenas que nunca de pobres. El que roba, mata y molesta va preso enseguida. Pero esa misma velocidad no se ve ,o yo no la noto, en los casos de corrupción. Las últimas condenas por corrupción en Entre Ríos fueron producto de las denuncias que realizó la  desaparecida Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), que en vez de perfeccionarla la hicieron desaparecer. Ya es hora de aclarar el estado de sospecha que pesa sobre ciertos funcionarios, que supuestamente se hicieron millonarios a costa del Estado. Los ciudadanos tenemos que pedir mayor compromiso en la investigación de los casos y estar más pendientes de esas investigaciones. 

Hace más de una década que los gobernantes hablan de crear una unidad fiscal que investigue corrupción. ¿Hay interés en los poderes del Estado en que se investigue la corrupción?  ¿O es solo una palabra utilizada en campaña? Un corrupto es más dañino que un asesino. Sin justificar un crimen, a veces una persona se ve movilizada a gatillar para  comer o satisfacer sus adicciones. El responsable de ese acto criminal es el corrupto, que se apoderó de los fondos públicos que capaz servían para abrir un centro de adicciones o dar trabajo. El corrupto no nos molesta, porque no viene y nos pone un fierro en la cabeza, pero provoca más daño que el delincuente común. Ojalá que de una vez por todas la corrupción se combata con ganas. Pero para eso hace falta menos discurso en televisión y más acciones en los Tribunales. 

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