La Provincia
Lunes 30 de Noviembre de 2015

Volvieron a las aulas de su querida Escuela Hogar

Bodas de oro. La Promoción 1965 de la escuela Primaria celebró su reencuentro y gratitud por la institución que forjó enseñanzas y valores que los marcaron a fuego. Hubo placa conmemorativa, acto y festejo en el histórico edificio

Daniel Caraffini / De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar




“Hogar escuela, templo sagrado, nuestro futuro se labra aquí. Eres el faro y eres el día  que nos orienta hacia el porvenir. Nutres la mente, la mano diestra das generosa su protección,  junto a los libros, siempre encontramos, ese constante y eterno amor...”


Sonidos, imágenes, aromas fluyeron repentina y precipitadamente al momento ingresar a ese lugar que los transportó a su más sana y alegre infancia, embriagándolos de emoción, exaltando la gratitud y cariño que cada uno de ellos lleva en su corazón.

La Promoción 1965 de la escuela Hogar Eva Perón se reunió esta semana para celebrar sus Bodas de Oro. Hace 50 años egresaron de la Primaria Rita Latallada de Victoria, como se denominó por entonces el establecimiento escolar que hoy es Monumento Histórico Nacional. Una catarata de recuerdos, anécdotas, reencuentros, trajeron al presente ese pasado tan querido, en el que una veintena de esos alumnos se confundieron con algunas de sus docentes, y con los actuales actores de la institución: alumnos, directivos y docentes que participaron del acto conmemorativo.

Un rato después, UNO compartió con algunos de esos compañeros, una charla en la que todos querían hablar, contar, recordar y resaltar esa gratitud en la formación educativa y personal recibida.

“En el patio, cuando se tocaba el timbre, inmediatamente era un silencio. Tomábamos distancia y cantábamos”, recordó Carmen Farías. “Teníamos una canción que nos identificaba: la de la Escuela Hogar (sus párrafos figuran al inicio de la nota), escrita por la señora Lerena, por entonces directora”. “¿Se acuerdan?, interpeló a sus compañeros.  

“No la escuché más”, acotó.

Carmen contó que no había vuelto a ver a sus compañeros, desde entonces. También se perdió la oración a la Bandera, agregó.

“Ayer el sacrificio, hoy el trabajo, mañana la gloria. Tus héroes abrieron el surco; sus hijos fecundan la simiente; las generaciones del porvenir, cosecharán la mies…”, rezan las estrofas de la Invocación a la Patria, de Leopoldo Herrera”, soltó. “Recién luego pasábamos a las aulas, con la marcha de la Escuela Hogar”, señaló Luis Lederhos. “Cantábamos al ingresar, en el patio y antes de salir, a la tarde, se volvía a cantar”, recordó.

La placa

“Un saludo afectuoso a todos los maestros que nos enseñaron con amor y con cariño…”, dice un tramo de la placa colocada en el histórico edificio, con motivo de la reunión de la Promoción 1965. Y el mensaje de agradecimiento abarca a los docentes, que luchan “por esta noble causa, que es la educación para todos los argentinos”.

En el acto estuvieron algunas docentes de esos alumnos: Lilian de Alcazar, Pity Calandra y Elena Rodríguez. “Lilian, cuando terminamos 6º grado, llamó a nuestros padres y se ofreció a darnos apoyo gratuito para quienes íbamos a seguir la Secundaria, fundamentalmente Matemática, para seguir en las escuelas del centro: Normal, Nacional o el Liceo”, destacó Lederhos.

La fecunda labor social de la Escuela Hogar comenzó allá por el año 60. O en realidad, un año antes.

Carlos Cabello, uno de los promotores del reencuentro y extrabajador, ya jubilado, de la institución, recordó que “Evita puso la piedra fundamental en 1950”, pero en 1955 la obra se detuvo, con el golpe militar. “A partir de ahí aparece una gran cantidad de historias: del lugar se quisieron hacer cargo los militares, para poner un Colegio Militar, y en 1959 salió la gente a la calle a defenderla, porque también querían hacer una base naval con la entrada de un dique en el río Paraná. Siempre alguien quiso tomar esto”, recordó. Hasta en el 2000, el gobernador Sergio Montiel quiso donar parte de sus terrenos al Club de Leones.

Volviendo atrás, en 1959 comenzó a funcionar como escuela, pero con plenitud, a partir de 1960.

“Esto era propiedad nacional. Cuando se cierra la escuela República Oriental del Uruguay –que se llamaba escuelita Ruiz, por el nombre de los dueños que cedían el espacio para funcionar en calles Grella y Almirante Brown, los chicos vinieron para acá. En 1960 pasa de la Nación a la Provincia y ahí empieza a funcionar como escuela, y así luego llegaron chicos de todas los barrios. El edificio nunca se inauguró”, señaló.

Institución adelantada

La escuela funcionaba como actualmente intenta imponer la Ley Nacional de Educación, bajo la modalidad de doble jornada.

A la mañana funcionaba la escuela, y por la tarde, era Artes y Oficios, que cada uno elegía.

“Empezábamos a las 8 y salíamos a las 17”, aportó Lederhos. “Desayunábamos y almorzábamos en la escuela”, aportó Claudino Díaz. Los talleres abarcaban mimbrería, electricidad, herrería, zapatería, carpintería, granja (desde plantaciones, pollos, ovejas, cerdos), encuadernación, artes plásticas, repostería, costurero, bordado a máquina; lavadero.

“A mí me sirvió mucho peluquería, para seguir. Pero fijate cómo me marcó la escuela, cómo inculcó estudiar, que yo lo había postergado. Me casé a los 17 años; a los 52 años empecé el secundario, porque era algo pendiente. Terminé el secundario y pasé a la Universidad y me recibí de martillera. A lo que voy: ¡Cómo nos quedó a todos el sueño de estudiar, cómo se nos inculcó!”, testimonió Carmen Farías.

Emblema

“La Escuela Hogar no tenía competidores. En Coro éramos campeones provinciales, dirigidos por Magdalena Caraffa”, contó Carmen. “En deportes, arrasábamos con todos los premios”, se ufanó Lederhos.

“Otro de los pilares fundamentales para la contención de los chicos, así como era el deporte, fue el Centro de Asistencia Social para los chicos, que se encargaba de la salud. El chico desde que entraba a la escuela, hasta que se iba, era atendido por profesionales en el mismo establecimiento, porque no era necesario buscar afuera porque tenía los especialistas acá. Tenía un consultorio de Odontología con controles permanentes. Los pilares fundamentales para la contención del chico era el CEA, el deporte, el estudio y la alimentación”, contó Claudino Díaz.

Una catarata de recuerdos

La charla abundó de cruces de felices anécdotas y recuerdos de una educación rigurosa, marcada por la disciplina, el respeto y la promoción de valores.

“Antes, el que se portaba mal no podía participar en los campeonatos y nosotros queríamos participar”, situó Luis y recordó que cada fin de año, los alumnos de 5º y 6º grado se encargaban de pintar pizarrones, arreglar bancos y dejar todo impecable para el año siguiente. “Lo hacíamos nosotros y no había problemas”, contó.

“Acá hubo gente que aprendió a comer en una mesa, a bañarse”, aportó en otro tramo de la conversación.

“Esa justamente fue la idea de Eva Perón”, respondió Oscar Cabello, ante la afirmación periodística que la Escuela Hogar cumplió entonces, la misión de la educación como igualadora de oportunidades. “La función fue ésa: que todos los chicos del país puedan estudiar en iguales condiciones, tanto el rico como el pobre. Como el pobre no lo tenía, se lo daba acá”, selló.

“Cumplían un función social, aparte del aprendizaje se le enseñaba un oficio, un trabajo, que a muchos les sirvió en la vida, los formaba, no solo socialmente, sin culturalmente. Aparte de la inclusión, se le daba deporte, recreación”, añadió Lederhos.

Entre todos, recordaron el colectivo que llegaba a diario a la escuela, trasladando a chicos que venían de toda la ciudad. El recorrido, relataron, pasaba por barrio Consejo, Macarone, El Morro, Puerto Sánchez y desde allí enfilaba hacia Bajada Grande, por Estrada. Tomaba San Agustín, barrio Belgrano (La Pasarela), la zona de la cárcel, hasta el entonces barrio Seco, como se identificaba a la zona de Blas Parera y Pedro Zanni. Y de allí por Rondeau, hasta la Escuela Hogar. “Fijate cómo buscaba a todos los chicos de los barrios”, señaló Lederhos.

Por entonces, la matrícula entre la escuela oficial y la de oficios y artes trepaba hasta cerca de 3.000 alumnos.

“Te cuento algo más. ¿Sabés por qué la educación era mejor? Porque había un mismo mensaje y valores en la familia, y en la escuela”, dejó para el final Luis Lederhos, cuando el grabador ya estaba apagado, y los recuerdos seguían apareciendo. Allí quedaron, en el salón de actos de la Escuela Hogar, ultimando los detalles de la fiesta nocturna, del jueves por la noche.

Otro año de meta de clases incumplida  

Tan correcto es que la cantidad no hace a la calidad, como que la calidad está ligada a un mínimo de tiempo para alcanzarla. A poco de culminar un nuevo año, otra vez Entre Ríos –y en la mayoría todas las jurisdicciones del país– estará lejos de cumplir la meta que cada año emplaza el Consejo Federal de Educación.

Resulta difícil ser rigurosos para afirmar efectivamente cuántos días de clases hubo en las escuelas entrerrianas. Por un lado, porque en los establecimientos públicos de gestión privada la adhesión a los paros puede ser de algunos docentes; en las públicas, porque a los paros docentes, se suman las asambleas. Feriados y días institucionales acortan aún más el calendario; y porque los padres hacen su aporte: en días de lluvias, hay un ausentismo generalizado. Los pocos chicos que concurren, realizan repasos o actividades recreativas.

Está claro que los 190 días de clases –y los 180 días en los últimos años– fueron una meta nunca alcanzada. Pese a ello, y a los inconvenientes suscitados este año, el Consejo General de Educación dispuso días atrás la finalización anticipada del nivel primaria, para el próximo fin de semana. 

En tanto, hay colegios secundarios de la ciudad que comenzaron a liberar a los alumnos que no adeudan materias. Sin autorización del CGE, claro, pero con ejemplos por doquier.

Un buen aporte para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, en sintonía con el cumplimiento con otras medidas –como los ahora 190 días– es la mayor presencia de las escuelas de jornada extendida –denominadas Nina–, que en la provincia no supera el 30% de los establecimientos primarios, con los registros actualizados de este año.

La semana que pasó se reunió el Consejo Federal de Educación. Allí se ratificó  que en 2016, las clases comenzarán el 29 de febrero y finalizarán el 16 de diciembre, “con el objetivo de garantizar los 190 días de clases “.

La fecha de inicio de las clases en 2016 fue acordada por las máximas autoridades educativas de las 24 jurisdicciones, entre ellos el futuro ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich.

La meta de los  190 días es tan prioritaria como el financiamiento educativo, la jornada extendida, la universalización de las salas de 3 y 4 años, y tantas otras normas y leyes educativas que tampoco se cumplen.

Ganadores del certamen Liga de los Pueblo Libres

Sidecreer y el Consejo General de Educación habían convocado a principio el año escolar, a una nueva edición del tradicional certamen que conjuntamente llevan adelante. Este año y como homenaje a la figura de José Gervasio Artigas, la temática y denominación de la competencia fue “Liga de los Pueblos Libres”.

Fueron convocados a participar estudiantes y comunidades educativas de los establecimientos secundarios e Institutos de Nivel Superior -de gestión estatal y privada-, dependientes del CGE, organizaciones sociales y público en general.

Los trabajos que demandaron de una investigación en cada caso, fueron recepcionados bajo tres formatos: producción audiovisual, género literario y composición musical. Las piezas debían ser inéditas, para el caso de la composición musical la categoría fue declarada desierta.

En la categoría de producción audiovisual, obtuvieron el primer lugar los estudiantes de la escuela Secundaria N° 2 José María Paz, de la localidad de Maciá, por la producción titulada Una bandera igual, pero diferente. El curso recibirá un equipo informático, una filmadora y una cámara digital.

El segundo lugar fue para la escuela Secundaria N° 9 Intendente Gerardo Yoya, de la ciudad de Concordia, quienes serán premiados por su producción Las frases del caudillo. Los estudiantes recibirán una filmadora y una cámara digital.

En esta categoría fue destacada en tercer lugar la escuela Secundaria N° 74 Antártida Argentina, de Pueblo Cazes, departamento Colón con su producción Artigas. Este grupo recibirá una cámara digital.

Fueron distinguidos con menciones en esta categoría el Instituto D-40 Dr. Enrique Carbó (obra de Don Bosco) de la ciudad de Paraná y el Instituto D-5 Sagrado Corazón de la localidad de Crespo.

En lo que respecta a la categoría género literario (poesía, cuento, relato) fueron destacados: con el primer lugar el trabajo correspondiente al Instituto D-40 Dr. Enrique Carbó (obra de Don Bosco), de Paraná por su obra Santa Rosalía. Este grupo recibirá un equipo informático y una tablet. En segundo lugar, la escuela N° 96 San José, Santa Anita, Uruguay, por su trabajo Eternamente Artigas quienes se harán acreedores de una tablet. Y en tercer lugar, el puesto fue para el Instituto Sagrado Corazón, de Crespo con Don José Gervasio Artigas. En este caso el curso recibirá una netbook.

Además, fueron distinguidos con menciones especiales el Instituto obra de Don Bosco de Paraná por la obra La guerra secreta, la escuela Secundaria de Adultos N° 31 Pueblos Originarios de Colonia Avellaneda con Nuestro gran Artigas, el Instituto San José de San José con dos obras: Amanecer y La historia de mi vida.
 

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