A Fondo
Martes 22 de Marzo de 2016

Vivir con el humo de las ladrillerías

Valeria Girard / De la Redacción de UNO
vgirard@uno.com.ar


En las últimas décadas el crecimiento demográfico de Paraná fue explosivo. La mancha urbana se fue corriendo hacia el norte y el este, en el límite con San Benito. Conocido como el barrio Los Hornos, hay familias de ladrilleros que viven y trabajan en el lugar desde hace muchísimos años, cuando en la zona predominaban los montes y terrenos baldíos. Hoy, a partir de planes de viviendas de IAPV, Vicoer, Procrear y vecinos que en forma particular levantaron sus casas, el paisaje tomó otra fisonomía y por lo que se puede apreciar, entre carteles de venta de terrenos y casas en construcción, en poco tiempo estará muy poblado. 

Las ladrillerías quedaron en medio de los grupos habitacionales, los vecinos deben convivir con el humo denso de los hornos. Incluso gente del lugar asegura que en la quema los ladrilleros utilizan caucho, lo saben por el olor a goma quemada que avanza sobre sus casas y, además, porque vieron un depósito que los ladrilleros tienen sobre calle Miguel David. Las ladrilleras artesanales emplean hornos fijos de fuego directo, techo abierto y tiro ascendente para la cocción de los ladrillos. El tipo de combustibles que se utilizan para la cocción: leña, llantas, madera, plásticos o textiles, entre otros, al ser quemados, emiten una gran cantidad de gases tóxicos a la atmósfera, como óxido de azufre y de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos aromáticos polinucleares, dioxinas, furanos, benceno, bifenilos policlorados y metales pesados. Estos elementos y compuestos provocan irritación a la piel, ojos y membranas mucosas, trastornos en las vías respiratorias, en el sistema nervioso central, depresión y eventualmente cáncer; características que los hacen inaceptables para ser utilizados con este fin.

En sí el crecimiento de Paraná fue bastante azaroso, nunca tuvo un plan de desarrollo estratégico y  en ese contexto las soluciones van surgiendo como pueden. En total son unas 41 familias las que habitan en el lugar. A fines de 2015 mantuvieron cortada Miguel David en reclamo de viviendas y un predio para poder seguir trabajando en la actividad ladrillera, ya que la empresa Indesur SA (Inversiones en Desarrollos Urbanos SA) reclamó el predio de siete hectáreas donde los trabajadores y sus familias se asentaron, algunos desde hace más de 20 años. Finalmente el gremio que los nuclea anunció acuerdos y la arteria se liberó. De ahí en más no hubo ningún tipo de movimiento y los ladrilleros continúan trabajando en el mismo lugar.

Días atrás el intendente, Sergio Varisco, se reunió con dirigentes gremiales y charlaron sobre la implementación de una encuesta del sector ladrillero artesanal, la cesión de un predio para regularizar la situación de algunos ladrilleros y la posibilidad de gestionar tierras para crear un parque ladrillero. Varisco aseguró que designará un representante del municipio en la Mesa Provincial Ladrillera, creada en el marco de la Ley Nº 10.366. O sea, buenas noticias por donde se lo mire. Lo que genera incertidumbre a los damnificados por la labor diaria de los ladrilleros es que no hay definiciones exactas sobre la fecha de traslado de las ladrillerías. Lejos de querer que las familias pierdan su sustento económico, lo que necesita toda esa nueva barriada paranaense es que la cuestión sea tratada con celeridad. Mientras tanto deberían implementarse controles por parte de las autoridades para que los trabajadores no utilicen en la quema elementos tan perjudiciales para la salud y el medio ambiente.
 

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