A Fondo
Jueves 17 de Marzo de 2016

Vivimos entre ríos y nos falta el agua potable

Juan Manuel Kunzi / De la Redacción de UNO
jkunzi@uno.com.ar


El agua del río Paraná, por lo que se observa en la canilla, no alcanza. La baja presión llegó hasta el hospital de niños San Roque, que está rodeado de nuevos edificios que roban el suministro a sus vecinos. 

Algunos recuerdan que en 2003 y 2004 cuando se construyó y se inauguró “la torre” ya se hablaba de los errores en el proyecto original. Por aquellos días la arquitectura mundial hablaba de que los hospitales no tenían que tener más de dos pisos y había que construirlos en los suburbios de las ciudades. Acá se hizo todo lo contrario y ahora se ven las consecuencias. 

Una de ellas fue la falta de previsión. En los pisos más altos se encuentran los laboratorios, que son los primeros en quedarse sin agua. 

Esta semana aparecieron buenos indicios: abren las canillas y sale el vital elemento. En el área manejan análisis de sangre, orina y materia fecal como para nombrar los más conocidos. Necesitan destilar agua y cuando no pueden la tienen que comprar a precios exorbitantes en el mercado privado. En la Maternidad también tienen inconvenientes, pero según respondieron los trabajadores son menores. El agua va y viene. 

Retomando la actitud que tomaron los constructores de los nuevos edificios, alentados por el boom de la soja (que hace estragos en el campo y en las ciudades) con sus bombas succionadoras ilegales de agua, los representantes del municipio adelantaron que no pueden hacer nada salvo pedirles, de palabra, que hagan una buena conexión a la red. Mientras tanto en Bavio y Pellegrini, la esquina de la casa familiar de los Varisco, la semana pasada se rompió un caño que inundó la cochera del edificio que está en la esquina de enfrente. 

Paraná no se puede ir a los caños porque están jodidos. Los más antiguos tienen cerca de 100 años y sirven como reliquias. Los más nuevos, unos 35 años, pero se vencieron hace dos décadas. Entonces se rompen y para arreglarlos hay que abrir el asfalto y en ese momento se arma otro problema. Llegó la hora de pedir un sinceramiento con respecto al servicio de agua potable en Paraná. Expliquen el problema, cómo lo van a solucionar y cuándo se normalizará, si en realidad esto algún día sucede. Al final tenían razón los que con sabiduría repetían: “Cuida el agua que algún día se va a terminar”.

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