Solidaridad
Miércoles 22 de Junio de 2016

Vivía en la calle y hoy tiene la oportunidad de salir adelante

Las acciones de la ONG Suma de Voluntades y la generosidad de un productor de Villaguay cambiaron el destino de Domingo Herrera

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


Desde hace casi una semana, Domingo Herrera ya no duerme a la intemperie. Pasó varios años en esa situación, pero nunca bajó los brazos ni perdió las esperanzas de que su suerte pudiera cambiar. Hace pocos días se mudó a Villaguay y ahora un techo lo alberga cada noche.

Fue Nelson Fernández, un productor de esa localidad, quien le dio trabajo y una nueva oportunidad, tras leer en la edición del 5 de junio Diario UNO una nota que reflejaba historias de vida de gente que vive en situación de calle. Entonces decidió publicar un mensaje con su número de teléfono, ofreciendo una posibilidad laboral, con casa, comida y un sueldo para alguna de las personas sin hogar.

Melissa Perrone, una de las integrantes de la agrupación Suma de Voluntades, que cada noche asiste con comida y brinda contención a quienes atraviesan esta condición, lo llamó y le contó que Domingo cumplía con los requisitos para emprender la labor en su campo, donde cultivan nueces pecán.

"Cuando me acerqué a Suma de Voluntades para colaborar con las recorridas nocturnas, la primera persona con la que tuve contacto para brindar una ayuda fue con Domingo. Así que me puso muy contenta de que él pudiese tener una nueva oportunidad", dijo a UNO Melissa y destacó la disposición de Nelson: "El llamado fue a principios de junio y me dijo que venía a Paraná entre el 13 y el 17 y podía buscarlo para llevarlo a Villaguay. Esperamos con ansias cada día, porque no sabíamos si finalmente se iba a concretar, pero el jueves pasado partió Domingo a su nuevo hogar".

"Estoy bien y muy contento", contó por su parte Domingo ayer al mediodía, desde la ciudad que ahora lo cobija. En tanto, Fernández compartió los motivos que lo impulsaron a ofrecer una chance a alguien que estaba en situación de calle: "A veces se complica encontrar personas de confianza para trabajar. Soy exportador de nuez pecán, que se cosecha a mano, y además tengo otros emprendimientos. Me pareció buena idea ofrecerle una oportunidad a alguien que quisiera salir adelante. Leí la nota de Diario UNO en Internet y decidí dejar ese mensaje".

Sin embargo, confió: "Lejos de los prejuicios, iba traer a vivir a una casa que alquilo y que está frente a la mía a alguien que uno no conoce, que no sabe quién es, y el requisito era que no tuviese antecedentes penales, que no sea un asesino, un violador o un prófugo de la Justicia. Domingo tiene certificado de buena conducta e incluso me ofreció también certificado médico. Viajé a Paraná y hablé con él; ahora tiene una habitación para él, un baño, una vivienda. Hace varios días está trabajando en un lavadero conmigo y esta tarde lo llevo al campo. Anda muy bien, es buen compañero", relató.

Por su parte, Melissa y Desiré Scaglione, otra de las integrantes de Suma de Voluntades, tomaron el recaudo de averiguar por el futuro empleador. "Lo busqué en Facebook y con sorpresa vi que se trataba de un exvecino mío de Nogoyá, que es conocido incluso de mi papá. Una gran casualidad, que nos dejó tranquilas al saber que es una buena persona", destacó Desiré.

Mientras Domingo se va adaptando a su nueva vida y tiene al fin la posibilidad de un mejor provenir, Nelson Fernández reflexionó: "Ojalá otra gente que tiene la posibilidad de darle una oportunidad de trabajo a alguien y de ayudarlo a que tenga un techo se sume a este tipo de iniciativas. En esta vida estamos de paso y no todo es negocio y no todo es plata", dijo a modo de conclusión.

Suma de voluntades y de grandes corazones

Nadie sabe con certeza cómo llegó Domingo a vivir en la calle. Muy respetuoso, reservado y discreto, prefirió contar poco de su historia. A alguien alguna vez le confió que vivía en la provincia de Buenos Aires, que es padre de un hijo adolescente y que alguna vez tuvo un hogar y una familia.

Algo pasó que lo empujó a la desdicha de tener que dormir a la intemperie, sobre un pedazo de cartón, sin poder siquiera darse el lujo de sacarse los zapatos para descansar porque sino el frío se colaba en sus sueños. Una frazada y algún pullover lo ayudaban a protegerse de las inclemencias del tiempo, cuando cada noche se recostaba bajo una vidriera en calle España.

A alguien le comentó también que tiene hermanos, pero que nunca quiso sobrecargarlos con sus problemas y por eso no les pidió asilo cuando se quedó sin nada.

Caminando, llegaba hasta la sede de Emaús en calle Almafuerte para poder bañarse. Siempre se ocupó de tener un buen aspecto y de huirle a los malos hábitos, vicios y adicciones a los que la calle invita y de los que después es muy difícil salir, sobre todo porque ayudan a evadirse de un destino adverso y muchas veces demasiado cruel.

Siempre sostuvo la premisa de que el trabajo es un pilar para progresar. Hoy su vida cambió radicalmente gracias a la generosidad de Nelson Fernández que pensó en brindarle una oportunidad a alguien, a la solidaridad y buen corazón de Melissa Perrone y de los demás voluntarios de Suma de Voluntades, que estuvieron presentes en este proceso acompañando a Domingo y que cada día procuran aportar su granito de arena para que más personas que están en situación de calle accedan a una vida más digna y amena.

Un trabajo en conjunto para ayudar a otros

La agrupación Suma de Voluntades lleva adelante un trabajo solidario sostenido en el barrio San Martín, de Paraná, donde comparten la tarde del sábado con los niños de la zona del Volcadero y lugares aledaños. No solo se ocupan de brindar una merienda y llevarles lo que necesitan, sino que procuran a través de juegos, apoyo escolar y distintas acciones, garantizarles una infancia feliz.

Con la llegada del frío también se preocuparon y se ocuparon de las personas en situación de calle. Junto con otras ONG impulsaron un pedido para que la Municipalidad abriera un refugio para pernocte, que hoy funciona en el CIC II (en zona de calle Blas Parera), y donde los empleados del lugar colaboran con esta digna iniciativa a través de un loable trabajo basado en el respeto.

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