Policiales
Viernes 13 de Noviembre de 2015

Vive bajo amenaza, quieren echarla y resiste con sus vecinos

Un hombre dice que compró la casa de Estela, en el Lomas II. Le dieron hasta hoy para que se vaya. 

José Amado / De la Redacción de UNO
jamado@uno.com.ar


En el barrio Lomas del Mirador II de Paraná, la gente es dueña de su casa por historia más que por papeles. Así lo entienden todas las familias que alguna vez adquirieron una vivienda donde la única escritura es la buena fe y el valor de la palabra. Sin embargo, nunca faltaron los inescrupulosos que pretendieron quedarse con departamentos a fuerza de amenazas y violencia. En 2014 fueron cuatro mujeres de este barrio que resistieron al clan Los Panchos y ganaron. Ahora la historia se repite, con otra víctima y otro usurpador, pero con el mismo sello: una mujer sola frente a una banda de delincuentes armados.

Hoy es el día del ultimátum para Estela Pintos: un señor de apellido López y varios delincuentes que le hacen el aguante le dieron el plazo hasta hoy para que se vaya de su casa, ubicada en la planta alta de la manzana sobre calle Quirós, entre Longo y Torrá. Pero no contaban con algo importante: los vecinos salieron a bancar a Estela, porque saben que es la dueña de la casa y se gana la vida trabajando todos los días. También en la comisaría y en la Fiscalía le dijeron a Estela que ella no tiene porqué dejar la casa, pero los que ponen el cuerpo ante los episodios violentos que sucedieron esta semana son las familias que no dejarán pasar esta injusticia.

Anoche la situación era de tensión en el barrio. En la otra esquina de la casa de Estela, por el pasillo interno del barrio, un grupo estaba apostado esperando el momento para atacar.

Venta ilegal y patoterismo

La casa de Estela quedó vacía. Tiene un par de sillas y algunas cosas que los vecinos le fueron prestando luego de que el lunes llegara de trabajar y se encontrara con la peor pesadilla.

Ella es santafesina y se vino a Paraná hace cuatro años por amor. Se jugó todo, fue traicionada y ahora encima vive bajo amenaza. “Resulta que con mi expareja me separé hace dos años. Se fue bien. Ella me dijo que me quedara acá, porque los hijos de mi cuñada me quieren, y que no me iba a molestar. Quedó todo así”, contó a UNO. 

Cuando relata los últimos tiempos que le tocó vivir, Estela no puede contener la angustia y el llanto: “Después de dos años viene con la nueva pareja. Empezó todo mal. Hasta lo último yo comía en la pieza, me iba a trabajar en una bicicleta que me gané en una rifa para ahorrar unos pesos más, porque mucho no gano como empleada doméstica. Y entonces un día me dijo ella que la hija estaba enferma y que yo me tenía que ir porque era sola. Pero yo dije de mi casa no me voy, y ahí empezó todo el problema. El marido de ella se me hacía el novio, me espiaba por la ventana, me decía cosas, para que me vaya. Yo soy una mina grande ya”.

El lunes, cuando llegaba de trabajar, comenzó la odisea que hasta hoy la mantiene en vilo: “Vengo y la reja tenía un candado para afuera, digo ‘se habrá ido la Érica a pasear’, y me dice una vecina ‘¡Lita, Lita, esta mañana hicieron la mudanza y se llevaron todo!’. Después pedí una maza y abrí porque es mi casa, entré y al rato viene un señor que se llama López con seis más y me dice ‘compramos la llave del departamento’. Le digo ‘¿Cómo que compraron la llave, si yo soy la dueña?’. Y me dice ‘Arreglá con tu expareja, te vamos a sacar como una rata, no hagas nada, ni hagas quilombo, ni nada, callada, callada porque te vamos a sacar como una rata’. Y yo amenazada le digo ‘Bueno, dame una semana’. ¿Qué querés que le diga? No me daba para hacerme la mala. Y entonces después me empezaron a defender los vecinos, me fui a Fiscalía, a todos lados”. 

Este es el final que Estela nunca imaginó de una historia que comenzó en 2011. Así lo cuenta ella: “La casa es mía, porque yo vendí mi casa de Santa Fe hace cuatro años. Mi familia me decía que no la vendiera, era una esquina y hasta piscina tenía. Y yo la vendí, qué sé yo, cuando una está enamorada... La vendí, y me pasó esto, y estoy sola, no tengo a nadie. Decí que los vecinos me defendieron, si no me sacan como una rata, si no tengo nada”.

“Acá no queremos malandras”



En el Lomas II la violencia no da tregua a los vecinos. Cuando parecía que se había tranquilizando un poco la zona por la intervención de la Justicia, con algunos sujetos presos y otros con restricciones, llegaron nuevos personajes de otro sector de la ciudad que volvieron a atemorizar a muchos. Y son la fuerza de choque de quienes tienen malas intenciones.

Acerca de López, el hombre denunciado en la Fiscalía, los vecinos que están con Estela cuentan que “tiene cuatro casas”, y sobre el conflicto actual aseguran: “Este hombre compró una casa a una persona que no es dueña, y él la revendió en cuotas a otro matón para poder sacarla. La primera vez que tuvo problemas con ella, vinieron a defenderlo, y todos los vecinos salimos porque uno sabe quién vive y quién no vive acá”.

Otra vecina fustigó: “Nosotros tenemos miedo, porque nosotros acá no queremos malandras, este sector es tranquilo, el viejo quiere la casa para aguantadero”.

Una mujer que ha sufrido en carne propia una situación parecida a la que hoy padece Estela y hoy la acompaña, contó: “Nosotros no tenemos papeles de las viviendas, están en trámite las escrituras, todavía no tenemos nada, yo la acompañé a ella a Fiscalía, el fiscal Martín Wasinger le dijo que no tiene que irse porque es su casa, y en la comisaría le dijeron que el que se meta en esta casa lo iban a sacar y a meter preso, porque saben que la vivienda es de ella. El tema es que todos los días está sufriendo amenazas, hoy (por ayer) todavía no han venido, pero todos los días vinieron y a punta de pistolas”.

La Municipalidad de Paraná inició hace un tiempo un proceso para que los vecinos del Lomas del Mirador II tengan las escrituras de sus viviendas. Hasta ahora han entregado 17 títulos de propiedad, van de a poco y lo deciden en el municipio. Cuando surgió este conflicto, desde la comisión vecinal pusieron al tanto a las autoridades, y se dispuso a un abogado para que ayudara a Estela a agilizar la adjudicación de la casa. Pero hasta ayer no la volvieron a llamar.

Estela hace una semana que no duerme. A cada rato van a amenazarla, también la golpearon y tiene hematomas en su cuerpo que así lo demuestran. Ella y todos los vecinos que la acompañan esperan una solución de la Justicia y la Policía para ponerle un freno a los violentos, antes de que sea demasiado tarde.
 

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