Accidente vial
Lunes 25 de Julio de 2016

Vinieron desde Haití dispuestos a compartir sabores y saberes

Tras dos semanas en Paraná ofreciendo tragos tropicales en la feria de Puerto Nuevo, contaron su experiencia de vivir en Argentina

Oficialmente ayer culminaron las vacaciones de invierno en Entre Ríos y 21 provincias más, y uno de los principales atractivos en Paraná durante el receso fueron las ferias de la plaza Alvear y el Puerto Nuevo, con una variada oferta de productos regionales y artesanales de todo el país.

En la Costanera Baja, uno de los puestos que más llamaron la atención fue el de tragos y licuados caribeños, atendido por un grupo de argentinos y de haitianos, que dejaron su tierra para venir a estudiar a la Argentina, conocer su cultura y cosechar amigos.

Josclyne Dieujuste es el más verborrágico de los tres amigos caribeños que actualmente viven en Buenos Aires y se constituyó en el vocero del grupo. "Mi nombre es francés, ya que en Haití hablamos ese idioma. Si lo publican mal escrito no hay problema", dijo a UNO entre risas, mientras intentaba deletrearlo. Los demás, con la misma simpatía, afirmaron que los suyos eran todavía más complicados: dijeron llamarse Sayek Guaiyidi y Siayil Bazjman.

Josclyne tiene 23 años y llegó a la Argentina hace dos, sin hablar español. Al igual que sus pares, fue aprendiendo con amigos. En su caso fue sobre todo Horacio, su socio argentino en el puesto, el que le enseñó a comunicarse, con la tonada típica que se escucha en Buenos Aires y vocablos del lunfardo colándose en sus frases. Parece un porteño más, amalgamando las costumbres típicas de su país de origen y la tierra que lo acoge actualmente brindándole la posibilidad de forjarse un futuro mejor. "Vinimos a estudiar. Tengo un amigo que está haciendo la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y él me contó cómo es acá; me dijo que es lindo y creo que es el único lugar en el mundo donde hay muy buen nivel educativo y gratis", dijo, y acotó: "Me vine a estudiar Ciencias Económicas. Uno de mis compañeros sigue Administración de Empresas y el otro está aprendiendo el idioma este año y el que viene va a ingresar a la UBA también".

Mientras van a la facultad trabajan vendiendo tragos y con eso se mantienen. "Viajamos por todo el país. Fuimos a Catamarca, Santiago del Estero y otras provincias de la Argentina. Laburamos en esto y estudiamos", señaló.

Respecto de lo que más le gusta de la Argentina, comentó: "Me gusta su gente. Acá en Paraná es muy copada, muy accesible, charlan con nosotros y se interesan por nuestra cultura".

En referencia a los tragos tradicionales que ofrecen, aseguró que aprendió a hacerlos en las calurosas playas haitianas y que en la capital provincial tienen gran demanda porque es algo nuevo para los habitantes de la zona: "Trajimos papaya, mango, que son frutas que acá no es tan habitual verlas. Las conseguimos en Buenos Aires, adonde llegan de Brasil o de Ecuador, pero en Paraná no", comentó, y agregó: "El predilecto es uno que se llama Sueño de Verano, que es sin alcohol y lleva todas las frutas; con alcohol gusta mucho Pasión de Fruba, con frutilla, banana, leche condensada, ron y vodka".

En el puesto los acompañan Horacio y Enzo, sus socios de Buenos Aires. "Nos hospedamos en casa de Alfredo, en Bajada Grande. Es un paranaense que estuvo con los Cascos Azules en Haití tras el terremoto y nos invitó a quedarnos", contó.

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El sueño de volver


La República de Haití está señalada como el país más pobre de América. Tras el devastador terremoto que sacudió al país en enero de 2010, la situación se agravó. El sismo dejó un saldo de 316.000 muertos, más de 350.000 heridos, y más de 1,5 millones de personas que se quedaron sin hogar. Fue una de las catástrofes más graves de la historia. "Después del terremoto fue un quilombo y todo se vino abajo. Fue entonces que empezaron los problemas con los políticos", dijo Josclyne, reflexionando sobre la realidad económica y social adversa del lugar que lo vio nacer. A su vez, señaló: "En Haití hay pobreza como la hay en otros lugares del mundo. También hay gente rica".

Entre sus virtudes, destacó que es un lugar con hermosa playas y buen clima: "Nunca hace frío. La temperatura más baja que hay es de 20º. Es un país chiquito y lindo", aseveró.

Por último, contó que su idea es regresar una vez que se reciba, ya que extraña a su familia y a sus amigos. Antes, seguirá nutriéndose de la experiencia de vivir en el extranjero, forjando amistades, enriqueciendo su bagaje cultural en cada sitio que visite. Animarse a dejar la tierra de uno requiere sacrificios, pero Josclyne y sus amigos saben que vale la pena dejar atrás los afectos por un tiempo, para que el futuro sea más ameno.

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