Policiales
Miércoles 08 de Julio de 2015

Víctima de violencia aceptó ir a prisión por la muerte de su beba

Maia Farías, de 20 años, fue agredida toda su vida. Su pareja habría matado a su beba. Ella pagará por no evitarlo

José Amado / De la Redacción de UNO
jamado@uno.com.ar


Es una historia triste y dolorosa, con dos posibles miradas: por un lado, el horror ante la muerte por maltrato físico de una beba de tres meses; por otro, la historia de violencia sufrida por su madre desde que nació y que terminó en esa tragedia. Maia Farías, de 20 años, aceptó en un juicio abreviado la pena de ocho años de prisión por no haber tomado los recaudos necesarios para evitar la muerte de su hija Iara Yazmín, producto de los golpes que le dio su expareja. Sin embargo, dijo que no lo hizo porque era golpeada y estaba amenazada de muerte ella y su otra hija por parte del violento exnovio. Ahora, la jueza de Garantías Marina Barbagelata analiza las pruebas para evaluar si homologa el acuerdo entre la joven y la Fiscalía.

El crimen de Iara Yazmín el año pasado conmocionó a la ciudad de Paraná y hubo numerosos reclamos de justicia por parte de su familia paterna y quienes los acompañaron. La investigación llevada adelante por la Fiscalía reunió muchas pruebas que permitieron esclarecer las causas de la muerte de la víctima, así como el contexto en que sucedieron las agresiones.

El caso tiene a dos imputados: la mamá, Maia Farías, y su expareja Pablo Permayú (que no es el padre de la beba). El joven está acusado de golpear a la criatura y causarle las lesiones que le costaron la vida. A la madre (que también era víctima de agresiones) le reprochan no haber evitado el fatal maltrato, y que cuando llevó a su hija al hospital San Roque no les dijo a los médicos las causas del malestar de la beba.

El delito y los atenuantes

Los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo llegaron a un acuerdo de juicio abreviado con la mamá de la víctima, quien es representada por los defensores oficiales Emiliana Cozzi y Juan Carlín. Farías admite haber cometido el delito de Homicidio agravado por el vínculo (por omisión) y acepta cumplir ocho años de prisión. A su vez, expresó su conformidad el abogado querellante Fernando Quinodoz, representante de Exequiel Giménez, el padre de la víctima.

En la audiencia ayer a la mañana, Malvasio explicó la acusación contra Farías: “Que teniendo pleno conocimiento que su concubino Pablo Permayú había maltratado a su hija, lo que terminó provocándole la muerte, no realizó acciones tendientes a evitarlo, teniendo la posibilidad y el deber de hacerlo en virtud del vínculo, omitiendo proporcionar la atención médica inmediata, y silenciando ante el médico tratante al ingresarla al centro de salud Carrillo y luego al hospital materno infantil San Roque, la violencia a la que fue sometida su hija, lo que impidió abordar correctamente la problemática”. El hecho ocurrió entre el jueves 25 de setiembre de 2014 y las 20.45 del sábado siguiente.

Además, el fiscal explicó que se acordó la condena por el delito de Homicidio agravado por el vínculo, y aplicar las circunstancias extraordinarias de atenuación. Malvasio se refirió a las pruebas reunidas y valoradas, entre ellas las declaraciones de los médicos que asistieron a la beba, “que en su parte sustancial informaron que les llamó poderosamente la atención que la imputada no se encontraba nerviosa, que mostraba un cierto grado de indiferencia”.

También las declaraciones de profesionales de Tribunales y de la Secretaría de la Mujer que asistieron a Farina, quienes afirmaron que “es una persona de 20 años que fue madre a los 15, que desde su niñez ha sido víctima de violencia familiar, ya sea de manera directa o indirecta, que en las distintas relaciones de pareja que ha tenido ha sido víctima de violencia, lo que no le permitió tener la reacción que se esperaba de ella en este caso. Las distintas declaraciones testimoniales donde familiares y amigos de la imputada han manifestado que Maia Farías ha sido una persona que convivió prácticamente desde su niñez con hechos de violencia donde fue víctima y también fue testigo presencial de cómo su madre fue víctima de violencia por parte de su padre”, relató el fiscal.

Además, según se consideró, en este caso Farías “también ha sido víctima porque ha perdido a su hija y sin perjuicio del reproche penal que ha tenido y que ella misma ha aceptado, es que interesamos que aproveche el ámbito carcelario a fin de encontrar un lugar de reflexión para poder cumplimentar la pena y comenzar una vida ajustada a derecho”. 

¿Aceptó la pena pero no los cargos?

“Yo me hago cargo de lo que pasó”, dijo Maia Farías al ser consultada por la jueza Marina Barbagelata por el acuerdo con la Fiscalía. Pero luego aclaró: “Yo no hablé nada porque él (por Permayú) constantemente me estaba amenazando, me golpeó muchas veces con Iara en brazos y yo ya estaba acostumbrada a recibir violencia”.

La jueza le preguntó: “¿Esas fueron al razones por las cuales vos no hiciste nada cuando lo viste agredir violentamente a tu hija?”. La chica agregó: “Me quise ir de la casa de él y me cerró la puerta, todo”. Entonces, Barbagelata insistió: “Pero tampoco le advertiste a los médicos cuando la llevaste al hospital de que (la hija)había sido víctima de violencia”. Maia aclaró; “No, porque él incluso me dijo que si hablaba me iba a matar a mí o le iba a pasar algo a mi otra hija”.

No quedó claro en la audiencia si la acusada aceptaba realmente los cargos o si elegía cumplir ocho años en la cárcel de mujeres de Paraná, como dijo, “por lo que pasó”.

Finalmente, Barbagelata informó que la complejidad de algunos puntos del acuerdo ameritan un análisis y desarrollo especial, por lo cual dispuso un cuarto intermedio hasta el 27 de Julio a las 11, momento en que dará a conocer su sentencia. Asimismo, dispuso la prórroga de la prisión domiciliaria de Farías hasta esa misma fecha.

Mientras, la Fiscalía sigue adelante con la investigación del caso, para determinar la situación de Pablo Permayú y su responsabilidad en la muerte de Iara.

Recién ahora todos vieron a Maia Farías

Maia Farías nació, se crió, creció y vivió siempre en un contexto de violencia. La sufrió ella en carne propia desde muy chica y observó la violencia que ejercía su padre contra su madre. A los 15 años fue mamá de su primera hija. En toda sus relaciones de pareja fue víctima de violencia de género. El año pasado fue madre por segunda vez, y su último novio sería quien le pegó a su beba hasta causarle la muerte. Mientras, también le pegaba a Maia y la amenazaba con que si decía algo la iba a matar a ella o a su otra hija. Ahora, Maia iría a prisión durante ocho años por no haber evitado el maltrato del joven que le costó la vida a la beba, y por no haberle dicho a los médicos las causas de las lesiones que tenía su hija.

Se trata del caso Iara Yazmín, la beba de dos meses y medio fallecida por maltrato físico en octubre del año pasado que conmocionó a la ciudad de Paraná. Este es el lado B de aquella triste y dolorosa historia: ahora es cuando todos vieron a Maia Farías. Nadie la vio cuando la golpeaban desde chica en su casa; nadie la vio cuando el embarazo adolescente; nadie la vio cuando era violentada por sus parejas. 

Maia no golpeó a su hija, pero le reprochan no haber actuado como la ley manda. Con esa historia de violencia naturalizada sobre sus espaldas, paralizada y sin recursos subjetivos para afrontar la situación de riesgo por la que pasaba su hija, y además en un contexto de adicciones. Nadie se preguntó si era realmente capaz de hacer lo que se le pide “como madre”.

Ahora sí aparece el Estado, en la forma del sistema penal. Y por su puesto, como sucede con las víctimas de este tipo de violencia, acepta la culpa y por eso pasar ocho años en prisión. Además, es un acuerdo con el Estado ante la amenaza de una pena mayor en un juicio. En la era del Ni Una Menos y la supuesta sensibilización por la violencia contra la mujer, así podría terminar esta historia: con Maia en la cárcel.

 

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