Reclamo vecinal
Viernes 13 de Enero de 2017

Veredas y rampas rotas significan un gran peligro para transeúntes

A la inacción de la Municipalidad se suma la desidia de los frentistas. Gente mayor o con movilidad reducida es la más perjudicada

Una encuesta realizada en 2016 por el Foro de los Derechos de los Adultos Mayores en Paraná reveló que el principal problema que deben enfrentar las personas de edad es el de transitar por las veredas de la ciudad. En muchos casos, con limitaciones para caminar, a veces apoyados en un bastón y otras valiéndose de su equilibrio, deben esquivar pozos de distintas dimensiones. Pero esta situación no solo afecta a los ancianos: personas con movilidad reducida, ciegos y disminuidos visuales, madres con cochecitos, o cualquiera que camine distraído o en algún sector con escasa luminosidad puede llegar a tropezar y caerse por culpa de una vereda deteriorada.
Periódicamente alguien se precipita y en el mejor de los casos se levanta y sigue su marcha. En otros, las consecuencias pueden ser más graves. En agosto de 2016 una artesana de Paraná tropezó en calle Antonio Crespo, entre Soler y Ramírez, frente a una garita de colectivo. La mujer sufrió distintas lesiones y afirmó que iba a iniciar acciones legales contra el municipio por el estado de las veredas. En la Peatonal también hubo hace tiempo una mujer lastimada, que enganchó su pie en el hueco de una baldosa destruida.
Varios de quienes advierten el peligro que las veredas rotas revisten se animan a denunciar a la Línea de Atención al vecino (SAV), llamando al 147. Pero la solución no llega, o demora. Mientras tanto, el riesgo persiste para cualquiera que camine. Raúl Ricardo López es el referente en la capital provincial de la Asociación de Discapacitados de Entre Ríos (Adiser). Tiene una discapacidad visual y con su bastón está acostumbrado a sortear diversos obstáculos cuando se traslada, y opinó: "El problema de las veredas estuvo siempre, pero en los últimos tiempos se fue agravando. Lamentablemente los dueños de los frentes no las arreglan. Tampoco las empresas cuando trabajan en el asfalto y provocan alguna avería". A su vez, señaló a UNO: "Es realmente preocupante para el desplazamiento cotidiano, y no solo de las personas con discapacidad".
En algunos casos, son los vecinos lo que ponen algún elemento para cubrir alguno de los pozos, o por lo menos para hacerlo más visible y evitar que alguien se caiga. Sin embargo, Rodríguez manifestó que si colocan algo que puede ser cortante, como una chapa, o incluso también una rama, también pueden provocar algún accidente: "Hay casos en que es peor el remedio que la enfermedad, y se puede lastimar a la persona que pasa. No solo son un peligro los pozos, nos pasa mucho que no colocan aislamiento o señalización con cosas que se ponen en las veredas, como por ejemplo los montículos de arena, que muchas veces nos provocan caídas", dijo, y contó que sufrió varios tropezones por baldosas levantadas: "Son un problema grave. Si quien va caminando es alguien que está aprendiendo a usar el bastón blanco y no lo domina bien es peor. No todas las veredas son lisas y uno puede hacer un barrido con el bastón, pero no advierte que hay un pozo o una baldosa rota", indicó.
Fernando Ferrari es licenciado en Accidentología Vial, y como tal es un ferviente observador de los inconvenientes que se suscitan en la ciudad cuando alguien quiere trasladarse, incluso a pie. Por un problema de movilidad utiliza bastón al caminar y aludió al desafío que significa avanzar en diversas veredas. "Iba caminando por calle Pellegrini y es impresionante la cantidad de baldosas destruidas que hay. En cualquiera de las veredas de Paraná uno deambula y se va tropezando. La gente no le presta atención y es un peligro. Quienes deben arreglar eso teóricamente son la Municipalidad y el propietario de la vivienda. Pero hay una desatención desde hace años. Se rompen y nadie se preocupa en arreglarlas", sostuvo. "Debería haber una cuadrilla de cuidado de la acera pública", propuso.

Iniciativas para una ciudad más accesible
A principios de mes se publicó en el Boletín Oficial la promulgación de la Ordenanza Nº 9.496, que establece que "toda construcción de vereda peatonal, rampa o cruce de calle peatonal que lleve adelante el Departamento Ejecutivo Municipal deberá incluir senderos para el desplazamiento seguro de personas con discapacidad visual, de acuerdo al diseño que elaboren los organismos técnicos municipales u otros organismos especializados en la temática". Esta norma, que genera muchas expectativas, fue sancionada por el Concejo Deliberante en la sesión del 17 de noviembre de 2016, que regula "elementos de urbanización".
El autor de esta iniciativa fue el concejal Sebastián Bértoli (Frente Para la Victoria) para fomentar una ciudad más inclusiva, y se sumó a otra de su par Luis Díaz (Frente Renovador) que propone, entre otras cuestiones, el arreglo de las rampas que hay en la ciudad –muchas de ellas seriamente deterioradas e incluso inutilizables– y la implementación de semáforos para ciegos. "Trabajamos en conjunto con Leonardo Saavedra Densch, uno de los referentes del Observatorio de los Derechos de las Personas con Discapacidad, y en virtud al pedido de ellos hicimos una presentación para atender esta problemática que afecta a muchas personas", comentó a UNO Díaz.
A su vez, analizó: "La accesibilidad es un tema complejo en Paraná. Nos encontramos con que están mal hechas las rampas y muchas de ellas están mal ubicadas. Además, no hay cumplimiento de la normativa que prohíbe el estacionamiento frente a las mismas.


En campaña virtual piden reparaciones

Al margen de la queja cotidiana y de los reclamos formales sobre este tema, hay quienes optaron por otras vías para canalizar su descontento con las veredas rotas. En la página www.change.org, una plataforma creada para juntar firmas virtuales y presionar a los organismos oficiales para que actúen, Mario Jozami, un paranaense cansado de sufrir esta problemática, inició su campaña para sumar adhesiones: "Cualquier persona que transite por las veredas de Paraná conoce el desastroso estado, fuente de caídas de transeúntes, de charcos de agua y hasta de barro en días de lluvia. Es notable la inacción de la Municipalidad, sobre todo porque el costo de los arreglos es a cargo de los vecinos", dijo.

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