A Fondo
Lunes 31 de Agosto de 2015

Verdades y mentiras de la lectura de las manos

Gustavo Fernández/Especial para UNO
editor@uno.com.ar

Todos hemos oído mencionar en alguna oportunidad esta disciplina, que puede definirse como “la indagación en las características (caracterología) y tendencias dinámicas (predicción) de la vida de un sujeto por la observación de la configuración de sus manos”, pero muchos de nosotros hemos prejuzgado poco serio su estudio, en parte por la costumbre que de la lectura de aquellas han hecho gitanos, adivinos de feria y curanderos. Empero, debemos tener la valentía de proclamar la validez científica de la misma, por varias razones fundamentales.
En primer lugar, porque más allá de lo que cada uno piensa sobre la misma, la realidad científica de una disciplina no radica en lo que pensemos de ella a priori sino en la viabilidad (o no) de su metodología y, en este sentido, la Quirología cumple todos los requisitos: parte de reunir miles de observaciones individuales, cotejando las configuraciones pálmicas con las biotipologías que las encarnan y emitiendo, a partir de ello, conclusiones generales: es una ciencia de observación, que no se arroga alcances adivinatorios sino simplemente, el derecho de extraer conclusiones a partir de la repetición de determinados aspectos para determinadas maneras de ser. Es en tal sentido que tiene validez la Predicción quirológica; no trata de adivinar el futuro sino de vislumbrar, a partir de los “modos de ser”, qué va a ocurrir con los mismos. Esto es comprensible; una naturaleza violenta, pongamos por caso, será necesaria y estadísticamente más propensa a sufrir accidentes, problemas legales, infartos, etc., que una que no lo es.
Toda ciencia, para ser tal, debe cumplir una serie de exigencias: (a) Verificabilidad: que pueda contrastarse con la realidad de sus afirmaciones; (b) Repetibilidad: que las generalidades afirmadas sean válidas para la mayoría de los casos, y (c) Uniformidad de criterios: en cuanto a la concordancia de tales afirmaciones. Estas exigencias son cumplidas por la Quirología ya que, por ejemplo, una “cruz” en una Línea de Vida o un dedo “espatulado” definirán siempre un carácter –o característica de un carácter– afín. Tiene un objeto de estudio (la mano) y un método para acceder a su conocimiento (lo que vamos a explicar). Es ciencia, aunque esta afirmación disguste a los academicistas. Desde el punto de vista esotérico, en tanto, la Quirología cumple con la segunda de las Leyes Universales: la Ley de Correspondencia, en cuanto a que en la parte del Todo (la mano) está reflejado, microcósmicamente, lo que es y lo que ha de ser con el Todo (el sujeto al cual esa mano pertenece), macrocósmicamente.

Consideraciones generales
Tipos básicos de mano:

Cuadrada: individuo práctico, casi pedestre, realista, trabajador, esencialmente responsable. Excesiva resistencia al cambio; aunque puede ser obtuso, sus méritos sobrepasan a sus defectos. Una curva pronunciada en el exterior de la palma habla de gente creativa con sentido práctico.
Cónica: aprecia el arte y la belleza, buen anfitrión. Asimila rápidamente sus conocimientos, pero tienden a ser superficiales. Influencia sobre los demás, inventivo y original.
Puntiaguda: persona psíquica, llena de delicadeza y gracia. No comprenden al mundo ni el mundo los comprende a ellos. Suele faltar energía.
Espatulada: individualista, con inventiva. Aman la actividad, los viajes, la ciencia. Suelen no tener compañías estables. Buenos camaradas. Ingeniosos, versátiles y capaces.
Mixta: versatilidad, combinando características de los tipos precedentes; suele combinar practicidad con creatividad.
Grande: pensamiento y acción lentos, disposición analítica y reflexiva.
Pequeña: irreflexivo, dinámico, hasta hiperactivo. La mano de la síntesis, de la persona que no se detiene en preciosismos del intelecto, sino que sigue impulsos espontáneos. Sus impulsos –de fuerza o simpatía– dominan sus acciones.
Mediana: conjuga en sí las características de las dos anteriores, es un término medio pero poco original.
Estrecha: discreción, prudencia, timidez. En casos extremos expresa la personalidad de un desconfiado o insociable.
Ancha: dinamismo, ingenuidad, comunicación y generosidad. La mujer, cuando posee manos anchas, evidencia pocas molestias ováricas, siendo lo contrario si sus manos son estrechas. Según sean de anchas o estrechas las manos de la mujer, así serán de fáciles o difíciles sus partos, pues las dimensiones de anchura de las manos están en concordancia, al parecer, con la anchura de la pelvis.
Delgada: denota una tendencia cerebral por encima de la emotividad, pero con una dosis muy acentuada de orgullo.
Gruesa: vigor, tenacidad, de aquel que obtiene lo que desea de la vida a costa de su propio esfuerzo.
Dura: espíritu de lucha, tendencias deportivas y buena memoria.
Blanda: temperamento linfático, persona dotada para lo intelectual con predominio de la imaginación y sensibilidad poética.

Concepto de la mano
La Quirología incluye en su estudio no solo los dedos y palma de la mano, sino las uñas (Onicomancia) y hasta el vello como expresión de un Todo. Así, pues, el puño significará la mayor (cuadrado) o menor (curvo) fuerza; los dedos, la relación con el exterior, y la palma de la mano es el contenido subjetivo y su comunicación con el destino.
La presencia de vellos en la mano supone una manifestación de vitalidad positiva. Los dedos están compuestos de falanges, en número de tres, excepto el pulgar que presenta dos.
Las falanges para la Quirología se cuentan de la parte superior a la inferior, de manera que la primera falange será la que tiene uña, la segunda es la del medio y la tercera la que une con la palma de la mano.
La mano consta de los llamados “montes”, que son los abultamientos carnosos de la palma; “líneas”, que pueden ser “principales” o “secundarias”, y que conforman el mundo instintivo, así como los “signos” o “accidentes”, que son pequeñas líneas que aparecen lo mismo en la palma que en los dedos, conformando determinadas figuras que anuncian sucesos eventuales, delimitan o amplían el significado de las líneas y aparecen y desaparecen. Suelen anunciar sucesos que ocurrirán en un futuro máximo de ocho meses después de su aparición, si lo hacen en la mano derecha. Los principales signos son: Cruz, Isla, Hoyo, Estrella, Círculo, Cadenas, Triángulos, Punto, Rectángulo y Rejas.
Unas manos rojizas mostrarán un temperamento sanguíneo, donde la pasión, en cualquiera de sus formas, será una constante en la personalidad.
El color amarillento, bilioso, demuestra dificultades hepáticas, así como un temperamento nervioso, lógico y analítico.
Unas manos pálidas indican desde escasez de glóbulos rojos hasta el carácter flemático y perezoso de un temperamento linfático.
Por último, el color azulado se atribuye al comportamiento histérico y los problemas cardíacos.

Los dedos y la personalidad
Largos: personalidad minuciosa, lenta pero esforzada, sensible. Manos de intelectual. Falsedad y traición.
Cortos: capacidad de síntesis, impaciencia, continua actividad, falta de orden riguroso en los detalles. Intuición.
Gruesos: algunos puntos de contacto con los dedos cortos, pero se hace notar, además, un gusto por lo sensual.
Lisos: predisposición artística de la personalidad, inspiración, intuición, espontaneidad, así como cierta tendencia a frecuentes cambios de estado de ánimo.
Nudosos: laboriosidad, franqueza, orden y reflexión.
Rígidos: sujeto inflexible.
Delgados con nudos sobresalientes: pensamiento lento y simple, de tendencias abstractas.
Pequeños y estrechos: tendencia al desequilibrio nervioso.

Los dedos y su naturaleza
Dedo índice o de Júpiter: organización, habla de la jerarquía y el mando. Lo laboral, salud orgánica. La lucha contra la vida. Un índice normal presentará cualidades jupiterianas en perfecto equilibrio, con una buena dosis de orgullo sin llegar a la vanidad y autosuficiencia grosera, la imposición de ideas unida a la diplomacia y unas dotes de mando impregnadas de cierto paternalismo afectivo. Pero si por el contrario es un índice largo, se producirá el inevitable desequilibrio de esas cualidades armónicas, y estaremos ante un individuo autoritario y voluntarioso, de ideas parciales y mediocres, imaginándose que posee siempre la razón. Si el índice es corto ya no estará tan poseído de su propia razón, sino que sufrirá por la falta de seguridad en sí mismo, se resignará si ocupa puestos donde no puede brillar y será sacudido por depresivos estados de ánimo. Siendo el dedo corazón, medio o de Saturno el más largo de la mano, si ocurriera por el contrario que el índice sobresaliera por encima de aquél, estaríamos ante un dictador irrazonable, visionario. Si es cuadrado, nos encontraremos ante un sujeto que aceptará puestos en los que la imaginación juegue un escaso papel y pase a ser ejecutor de ideas ya establecidas. Si el dedo es espatulado, será un rebelde en potencia pero con afán de mando sobre los demás, a un alto nivel; si el dedo termina en punta será mucho más imaginativo y abstracto que ejecutivo y logrará éxito lo mismo en empresas intelectuales que comerciales. Un dedo ancho poseerá menos orgullo y aspirará a menos vuelos que uno delgado, aunque este sea propenso a no poder realizar sus aspiraciones en la vida; uno sumamente largo y erecto, demostrará una personalidad que quiere sobresalir a toda costa, y será el dedo perfecto de los jefes y líderes: el que ordena y manda.
Dedo corazón o de Saturno: Largo, evidenciará una tenacidad paciente y sufrida, un enfrentamiento sostenido con las luchas y pruebas del destino. Uno corto, demostrará esta misma lucha con más confianza en sí mismo, menos dosis de fatalismo y una mentalidad más superficial. Si es grueso, denotará interés por lo práctico más que por las especulaciones y su vida estará llena de trabajo pero también de modestia. Si es delgado estaremos ante un reflexivo, con todo un mundo interior complejo y difícil, propenso a los sufrimientos y a las decepciones de orden sentimental y moral.
Anular o del Sol: el dominio sobre los bienes materiales, el yo psicológico, la posesión de riquezas, la ascensión social, las relaciones sociales, tienen su representación en el dedo anular. Si es largo, entonces tenderá a todas estas características exacerbadas. Si es corto, marcará la tendencia hacia la lucha por la obtención de bienes con indiferencia hacia el lado sublime y poético de la vida, pero si presenta una defectuosa configuración, tenderá a pérdida del estatus social. En el caso del dedo de Saturno, por ejemplo, una malformación congénita indica peligro de locura. Grueso, mostrará un espíritu mediocre, y todas las ambiciones solares se mostrarán aquí en su peor aspecto.
Meñique o de Mercurio: es el dedo del dinero, los viajes, los negocios, la habilidad. Una longitud exagerada del mismo indicaría esquizofrenia. Si es muy corto estaríamos ante otro tipo de desarreglo mental, aunque menos grave, pero si además es puntiagudo, es signo de Síndrome de Down.
Largo, significa inteligencia bien encauzada. Corto, sentido realista, pero cierta incapacidad para llevar a término comercial sus ideas de orden práctico, pues la timidez y la indecisión serán sus frenos nocivos. Si es cónico, tendremos ingenio, buena elocuencia y aptitudes intelectuales amplias, pero si es espatulado, tendrá más destreza manual que ingenio y su elocuencia se trocará en una difícil comunicación con los demás. Si es cuadrado, le será fácil la obtención de ganancias.
Pulgar o de Venus: es el dedo representativo de la personalidad, es el hombre con su moral y sus sentimientos hechos voluntad. Si es muy móvil, denotará una persona en extremo nerviosa, pero si es rígido tendremos un sujeto inflexible. Si es corto, revelará una fuerza que actúa más por emociones que por razonamientos, pero si es largo mostrará una energía controlada a fuerza de reflexión, con sentido común. Delgado, estará predispuesto a la ira, pero ancho y corto será el de un individuo con grandes pasiones y poco detallismo. El “talle de avispa” –angosto casi en el implante de la mano, ensanchándose a medida que avanza hacia la uña– habla de personas diplomáticas, prudentes y disciplinadas. Si termina en bola, define temperamentos muy peligrosos.
 

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