A Fondo
Domingo 15 de Febrero de 2015

Vacaciones a la antigua, sin celular ni Internet

¿Será cierto que la manera más segura de vacacionar sin costos ocultos pasa por salir sin celular y desconectados de la red?

Carlos Damonte/Jefe de Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar

 

En setiembre del año pasado UNO contó la historia de Pablo, un entrerriano que cumplió el sueño de viajar a Italia, la tierra de sus ancestros, en compañía de su papá. Pero la noticia no estaba en la nostalgia del viaje, sino en la cruda realidad de la economía: a su regreso le llegó una factura por 48.000 pesos por el uso de wi-fi en el extranjero.  
La difusión del caso motivó que en aquel mes de la primavera cinco lectores del diario se comunicaran con la Redacción para contar padecimientos similares, en destinos diferentes y montos menores. Julia pagó 8.000 pesos por usar su teléfono inteligente en Brasil durante 15 días; Juan Cruz 5.000 en el mismo destino y Jorge enfrentó el sinsabor de una cuenta de 22.000 pesos por haber encendido el teléfono propio, el de su mujer y su hijo en un paseo familiar de 10 días en Chile. Todos dijeron haber desconocido que debían avisar a la compañía de teléfonos antes de partir. Pero en las empresas mostraron a UNO que el requerimiento está expreso en diversas publicidades. Por caso, Beatriz fue con sus dos hijos a Estados Unidos y contó por mensaje de texto que antes de partir acordó un consumo de 700 pesos como máximo mientras permanezca en la nación del norte. Como sea, debe haber tantas voces a favor como en contra, pero lo cierto es que los que ignoraban la norma enfrentaron deudas enormes que aún se debaten en foros judiciales. Sobran los testimonios de personas que se instalaron a descansar en la fronteriza ciudad de Colón y debieron apagar sus celulares porque les cobraban como si hubieran cruzado la frontera al Uruguay. En tiempos como las actuales, cuando quien puede encara una escapada al extranjero, está bueno prever antes de partir el modo de mantenerse comunicado con el terruño. De otro modo es posible que todo acabe en un gran dolor de cabeza y una deuda difícil de pagar.  
Y como las quejas no deben ser solo argentinas, ayer se supo que una empresa internacional especializada en el procesamiento de pagos lanzará este año una nueva aplicación que permitirá a los poseedores de tarjetas de crédito informar automáticamente a sus bancos dónde están, valiéndose de la función de localización presente en casi todos los teléfonos celulares.
De ese modo quedaría cerrado el círculo para dar mayores garantías a los consumidores: el uso de los teléfonos y las compras con tarjetas de crédito. Si bien el plan apunta a probar el uso indebido de los plásticos en caso de robos o extravíos, también será útil para facturar el tiempo real de consumo de internet avisando previamente que el usuario pagará un sobreprecio.   
“Que el banco sepa dónde está usted en todo momento puede traer a la memoria el Big Brother de Orwell. Pero expertos en privacidad han elogiado esa aplicación, y dicen que, si se usa correctamente, puede proteger a los poseedores de tarjetas y reducir los fraudes”, según se expresa en un cable de noticias de la agencia AP. Cuando una persona viaje fuera de la zona, el teléfono notificará que ha entrado en una nueva ciudad o país, valiéndose del plan regular de datos del celular o la próxima vez que el teléfono se conecte a una red inalámbrica Wi-Fi. Cuando la persona use su tarjeta para una transacción en esa localidad, el banco ya sabrá que está allí y es menos probable que marque una alerta de fraude. “Podremos comparar la ubicación del vendedor con la ubicación más reciente del teléfono celular para mostrar que es una transacción menos riesgosa”, dijo Mark Nelsen. La aplicación es opcional y puede ser desactivada en cualquier momento. Se trata de una opción más para favorecer el conusmo seguro, pero lo cierto es que la única forma de andar tranquilos en vacaciones y disfrutando de una real sensación de libertad es apagando el teléfono y desconectándose de las redes; un desafío complejo de concretar ara los tiempos que corren.

Comentarios