Violencia de Género
Sábado 05 de Noviembre de 2016

Va a juicio por obligar a su esposa a tener sexo virtual con extraños

Un profesional de la ciudad de Paraná será juzgado por coacciones y privación de la libertad en un contexto de violencia de género

Un hombre que está acusado de haber obligado a su esposa a mantener sexo virtual con extraños a través de una página web, pidió ayer el sobreseimiento. Pero le rechazaron el pedido porque las pruebas son suficientes como para que, al menos, vaya a un juicio donde podría ser condenado. El juez de Garantías Humberto Franchi elevó la causa a juicio oral y público, tal como lo pidieron los fiscales Leandro Dato y Valeria Vilchez.
Se trata de un profesional que estuvo dos décadas casado con la víctima, tiempo en el cual, según consta en las pericias psicológicas y psiquiátricas, mantuvo sojuzgada a la mujer.
La acusación sostiene que entre 2012 y 2015 obligó a la víctima a realizar sesiones de chat de sexo virtual en el sitio www.cam4.com,la dejaba encerrada en su domicilio, aprovechándose de la sumisión a la que la sometió durante toda la relación, mediante hostigamientos y amenazas de difundir las imágenes si se oponía a tal práctica. La mujer debía mostrarse mientras él la controlaba desde otra habitación de la vivienda, y era el hombre quien redactaba el diálogo que mantenía con los desconocidos. Las conversaciones se hacían durante la madrugada, algunas duraban hasta tres horas, y era ella quien a la mañana temprano debía levantarse para ir a trabajar.
La hermana de la víctima declaró y aportó datos que demuestran la violencia de género en la relación de pareja, como los celos extremos del hombre, quien fue separando y aislando a la mujer de sus amigas y compañeras de trabajo.
Los informes psicológicos y psiquiátricos revelaron que el acusado es perverso, en tanto que los profesionales que entrevistaron a la mujer corroboraron que era víctima de violencia, que su voluntad estaba quebrada por su marido, nulificada y desahuciada. Hoy, más de un año después del inicio de la investigación y de la consecuente ruptura de la pareja, pudo rehacer su vida.
En los allanamientos realizados en la vivienda secuestraron computadoras y otros elementos que fueron peritados por el Gabinete de Informática del Superior Tribunal de Justicia, donde se hallaron los rastros de los chats, así como los mensajes de texto en los que el acusado demostraba ser un violento, el permanente hostigamiento y disvalor hacia la mujer: "Acá el que manda soy yo", decía uno de los más leves, por ejemplo. Además, se cuenta con la declaración testimonial de la víctima, de la que surge también que la encerraba en la habitación.
Por esto, la calificación legal de la imputación es por los delitos de coacciones y privación ilegítima de la libertad agravada por el vínculo. Los fiscales estiman que en el juicio pedirán una pena de cuatro años de prisión. Además, refirieron que el acusado demostró un desapego a las normas como el incumplimiento de medidas de coerción. Hubo varias denuncias de que, pese a las restricciones, se acercaba y hostigaba a su ya expareja, tanto por teléfono como en su domicilio.

El aviso que reveló el infierno
El inicio de la causa se dio a partir del aviso de la situación de violencia que advirtieron compañeras de trabajo de la víctima, quienes recurrieron al fiscal Dato y le contaron que la mujer se quebró en llanto una mañana en el trabajo. De inmediato el fiscal comenzó a trabajar en el caso en la producción de pruebas. Así comenzaron una serie de medidas y charlas en las cuales la víctima les dijo a sus amigas lo que su marido la obligaba a hacer. La investigación se inició de oficio, ya que se pudo constatar un delito en el ámbito privado que demandaba la acción pública. Luego siguieron las declaraciones del entorno familiar y las distintas medidas que fueron revelando el infierno en el que vivía la víctima.
En su descargo, el imputado sostuvo que, cuando había viajado al exterior, había comenzado relaciones sexuales virtuales con su esposa. Su abogado defensor, Marciano Martínez, planteó que "no está discutido el sexo virtual" y que es algo muy común en millones de parejas de todo el mundo, y que la investigación del Ministerio Público Fiscal "ha roto la intimidad" del matrimonio.

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