A Fondo
Sábado 07 de Mayo de 2016

Va a estar lindo el segundo semestre

Hoy por hoy. Opinión.


Héctor de los Santos/De la Redacción de UNO
hdelossantos@uno.com.ar


Este sinceramiento nacional, que por ahora se está pagando con el bolsillo de la gente común, ha agudizado el interés general por rescatar cualquier elemento mínimo que permita apuntalar la esperanza de que toda esta andanada de ajustes finalmente se detendrá, y comenzaremos al fin una etapa mejor para todos. En esa búsqueda aparece en el horizonte, paradito allí, solito, y con unas ganas de locas de escaparle al destino, el promocionado segundo semestre.
Habría que tener un poco más de cuidado al anunciar las cosas, porque, en serio, hay gente que puede llegar a creerlo tal cual lo anuncian y los funcionarios nacionales lo siguen repitiendo.
Nadie pide que se dicte la famosa Ley de Felicidad para Todos y Todas, pero nunca falta alguno que puede llegar a pensar que a partir de junio van a bajar los precios, o alguna otra cosa por el estilo.
No es fácil bajar las expectativas de la gente. Menos cuando todavía no apareció nada positivo y concreto para la economía familiar, por eso mismo cualquier cosa es buena para aferrarse a la esperanza.
Habría que comenzar a dejar entrever que no todo va a ser tan lindo y que todavía no todos vamos a ser tan felices. Excepto el gobierno nacional no hay nadie que crea que en el segundo semestre saldremos del estancamiento actual, se anuncia una inflación más alta que la inicialmente ya pronosticada como alta. La lluvia de inversiones del exterior estaría cambiando rápidamente a probabilidad de algunas lloviznas aisladas, y nadie asegura que no haya algún que otro nuevo “sinceramiento” de tarifas.  
Con un panorama así, la propaganda de que todo va a cambiar en el “segundo semestre”, debería ir virando despacio a “el año que viene”. O quizá no se expresaron bien y se referían a los segundos seis meses de 2017. Me parece que nadie aclaró bien eso. La verdad es que las esperanzas de la gente están. Están apuradas. Excepto algún descerebrado que no recuerde nada de lo que hemos sufrido todos hace apenas unos pocos años, nadie quiere que las cosas salgan mal. Pero a la hora de generar expectativas este gobierno no parece dar en la tecla.
El mensaje esperanzador parece más aferrado a la fe que a los números. Algo así como “aguanten el ajuste porque: si sucede, conviene”, aquello que el gurú Raví Shankar tan bien le enseñó al Presidente, ¿se acuerdan?  
Junio ya está cerca, y con él comienza esta esperada segunda mitad del año. Una mitad siempre difícil para cualquier gobierno, porque en este tramo está diciembre. El tenso mes de diciembre que pone en alerta a todos los gobernantes desde aquel 2001. Está claro que el clima está lejos de ser el mismo de entonces. Pero también se sabe, y el Gobierno lo sabe, que diciembre hace varios años que dejó de ser un mes cualquiera.
También sabe este gobierno que el malestar social tiene una graduación que seguramente debe estar midiendo de forma constante. Por cómo siguen avanzando las medidas adoptadas, y el clima general del país, todo hace pensar que todavía está en amarillo, un color que queda bien para los globos, pero que demanda una atención cada vez más intensa en cuestiones de gobierno. Hasta cuándo van a seguir tirando de la cuerda es la pregunta. Cuánto queda de la cuerda, es lo importante.

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