Salud
Viernes 10 de Febrero de 2017

Va al galope el sueño de que más gente acceda a la equinoterapia

En General Ramírez chicos, adolescentes y adultos, podrán practicar esta disciplina, recomendada por sus múltiples beneficios

Falta muy poco para que en el Centro de Neurorehabilitación y Equinoterapia Pequeños Gigantes, en General Ramírez, empiecen las primeras clases de equinoterapia. El inicio de las actividades será el sábado 18 y a partir de ese día chicos, adolescentes y adultos podrán acceder a los beneficios de una actividad que tiene cada vez más adeptos.

Quienes ya practican esta disciplina aseguran que los resultados a nivel físico y emocional son sorprendentes. Se trata de una terapia complementaria para tratar distintas dolencias y en este sentido, cada vez son más los profesionales de la salud que la recomiendan, al observar las progresos que se logran a partir del contacto con los caballos.

Los especialistas aseguran que es un método que hace posible el fortalecimiento de los músculos restaurando la movilidad perdida, mejora el equilibrio y la coordinación, ayuda a resolver problemas emocionales en las personas; aumenta su autoconfianza, autoestima, la capacidad de adaptación, cooperación y el sentido de responsabilidad; fortalece la atención y concentración mental, así como la capacidad de comunicación.

Todo esto fue lo que impulsó la idea de crear el Centro Pequeños Gigantes, un proyecto que nació cuando Matías Schimpf y su esposa, María Fernanda Weigandt, adoptaron a Stefy, una niña que nació con una hipotonía muscular y un retraso madurativo.

"Stefy tiene 6 años y hace cinco que está con nosotros. Todo esto empezó por ella. Buscamos en Internet y realizamos cursos en la Fundación Cordobesa de Equinoterapia, fuimos a distintas charlas y nos capacitamos. En ella hemos visto muchos cambios. Su avance ha sido en todos los aspectos. No es algo milagroso y lleva un trabajo constante, de mucha paciencia", contó a UNO Matías.

A su vez, señaló que si bien no tienen listo el predio donde funcionará definitivamente el complejo, en una visita que les hicieron sus pares del Centro de Equinoterapia de Arequito surgió la idea de iniciar las prácticas en el extenso terreno donde está situada la casa donde viven Matías, María Fernanda y Stefy. "Es un lugar que tiene 40 por 60 metros y todas las comodidades, por eso decidimos empezar a realizar la actividad", expresó Matías, y aseguró que ya hay muchos inscriptos. Para quienes quieran sumarse, se les pide un certificado médico y se los invita a una entrevista previa –si son menores deben ir acompañados por alguno de sus padres– para conocer cuáles son las expectativas e intereses de los concurrentes, ya que el trabajo que se realiza demanda entre 45 y 60 minutos y se adapta a cada persona en particular, de acuerdo a si tiene alguna patología o no, y qué tipo de dolencia es la que hay que mejorar.

"Pueden venir personas de cualquier edad. Les pedimos que usen ropa cómoda de gimnasia, joggins o calza larga, y zapatillas o alpargatas. Deben acercarnos también fotocopia del documento para tramitar el seguro. El costo es de 100 pesos por encuentro y a quienes colaboraron durante el año o son socios se les cobra 80 pesos", dijo. Quien quiera participar, se puede contactar a través de Facebook: Pequeños Gigantes, o llamando al 0343-155063605.

Matías comentó que con el importe que se cobre van a tratar de seguir reuniendo el dinero que necesitan para poder construir el Centro. En este sentido, contó que aunque cuentan con un terreno que les donaron, están lejos de poder lograr que la luz eléctrica llegue al lugar: la empresa de energía que abastece a gran parte de la provincia les pasó un presupuesto de alrededor de 435.700 pesos. "Son 900 metros que hay que hacer de tendido eléctrico. Es una cifra muy abultada para nosotros. Somos una asociación civil y nos cuesta muchísimo juntar ese dinero. Con suerte tenemos reunidos unos 100.000 pesos en una cuenta bancaria, gracias al aporte de los distintos socios voluntarios de General Ramírez, de la zona y también del Departamento Uruguay".

Sin energía eléctrica en el lugar no podrán avanzar demasiado. "No queremos que nos regalen nada. Vamos a empezar a gestionar alguna ayuda para poder lograrlo. Apelamos al apoyo de empresas o del Estado o que nos permitan financiar la obra", dijo por último.



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El amor que hace grandes milagros



Stefy está aprendiendo a caminar, tomada de la mano todavía de su mamá o su papá. Se ríe mucho y a sus 6 años es una niña feliz. Ama a sus caballos Juancho, Rosita, Chilindrina y Romeo, con los cuales comparte un vínculo que la ayuda a progresar y corrobora las bondades de la equinoterapia de la que tanta gente habla.

Durante sus primeros meses de vida su pronóstico no era demasiado alentador: nació con hipotonía muscular y un retraso madurativo, padecía una fisura del corazón y estaba desnutrida. En ese estado la encontró Elsa Pamberger, una mujer que cuidaba a un familiar enfermo en el hospital de General Ramírez. Su mamá biológica no podía hacerse cargo y ella se convirtió en su madre acogedora hasta que apareciera una familia dispuesta a adoptarla.

Son pocas las personas que se animan a adoptar a alguien con dificultades de salud. Sin embargo, la casualidad hizo que Matías conociera a la niña cuando fue a hacer un trámite a la casa de Elsa para que ella pudiera gestionar una pensión por discapacidad para la pequeña.

Dispuestos a brindarle un hogar y un provenir a Stefy, Matías y Fernanda iniciaron los trámites ante el Registro Único de Adoptantes de Entre Ríos. En ese entonces la pequeña ni siquiera sonreía. El amor de la pareja logró revertir el pronóstico.

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