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Domingo 27 de Marzo de 2016

¿Usted mataría a un diputado?

Carlos Matteoda
De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


La  supuesta conspiración para asesinar al diputado provincial Alejandro Bahler plantea varias dudas.  Una de las cuestiones que debaten los dirigentes y militantes - especialmente los justicialistas- es si la resaca  que acumula la política provincial es capaz de mandar a matar un tipo para quedarse con una “caja”, unos contratos, o algún beneficio  de esta naturaleza. La duda se fortalece porque la víctima no es un dirigente demasiado relevante y, a no ser que haya pisado algún callo grande, no termina de justificarse que quieran matarlo. Y se fortalece más todavía por la improvisación del  dispositivo que revela el video ofrecido como prueba. Encima el instigador ( Iván Amaro), si bien no es la Madre Teresa, tampoco tiene antecedentes tan graves.
No faltaron además -para seguir cimentando las dudas- los que consideraron que Bahler es poco serio,  que busca maximizar la repercusión mediática, o quienes directamente lo emparentaron con prácticas corruptas o dijeron que se robó la plata de la campaña. Le verdad o no estos hechos son , para este análisis, harina de otro costal. Pero construyen dudas sobre el caso.
Lo cierto es que  el video existe. Y si no se trata de la planificación de un homicidio, ¿qué fue?  Es más difícil  todavía imaginarlo. Pudo ser un video donde se simuló una cámara oculta, que se hizo  para asustar a Bahler , y el que tenía que asustarlo se lo terminó vendiendo. Para pensar en esto habría que aceptar que el tal Amaro es un ingenuo superlativo o sufre algún trastorno. Y  a partir de eso, suponer que a Bahler le cayó como un regalo del cielo para ganar espacio en los medios. O para tomarse venganza de alguno. Es difícil de creer.
“Estas son cosas de los tipos de Concordia”, me dijo un amigo; pero no matan un diputado cada tres semanas en esa ciudad.
Encima la calidad de los supuestos sospechosos tampoco dice mucho. Bahler le apunta al ministro de Turismo, Adrián Fuertes. Hay quienes a Fuertes lo quieren y otros que lo consideran un panqueque por haber aceptado el cargo de ministro. Los más críticos entienden que siempre fue funcional a la candidatura de Bordet a gobernador. Son valoraciones de actitudes políticas. Pero sospechar que pueda instigar un crimen, raya el absurdo. Hay quienes entienden que Bahler tiene un entripado anterior con Fuertes, o que se lo quiere llevar puesto para aumentar su peso político. Puede ser, pero cómo encaja el video en esto.
Tampoco la mención del exgobernador Busti parece demasiado seria. Y el candidato que iba en quinto lugar, Mariano Navarro,  es el más sorprendido de todos y no tiene, en absoluto, un perfil como para sospecharlo de esto.
 Pero hay otra cosa que, en lo personal,  me llama la atención. Y es la mirada desde fuera  del mundillo político. El supuesto  homicidio por encargo pasó como un tema más para el común de la gente. No fue el tema del día, ni del que se escuchaba hablar en el banco o el supermercado, ni siquiera disparó los llamados a las radios o los mensajes de texto a los diarios. Da la impresión de que parte de la gente,  la que suele expresarse a través de los medios, considera que esta situación no es demasiado excepcional. Que es algo que puede ocurrir. Y ese es un problema, ya no de Bahler o de Amaro o de Fuertes, sino de los políticos en parte, y de la sociedad en  general.  

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