Gustavo Bordet
Domingo 07 de Agosto de 2016

Urribarri: "Estoy como el que hizo el gol de su vida y no lo dejan festejar"

El exgobernador habló de su situación judicial y de sus propiedades. Se mostró optimista con la gestión provincial y expresó confianza en la reaorganización del peronismo a nivel nacional

El exgobernador Sergio Urribarri aseguró a UNO que su patrimonio es de origen lícito y que puede demostrarlo. Sostuvo incluso, al hablar de la denuncia en su contra por enriquecimiento ilícito, que son pocos los políticos que pueden demostrar tan claramente el origen de sus bienes. El exmandatario respaldó a Gustavo Bordet y habló del futuro del peronismo, marcando distancias del kirchnerismo a nivel nacional. La nota incluye, obviamente, referencias a su futuro político.

—Hay dirigentes que lo acusan casi de una retirada sin aviso de la escena política provincial. ¿Es correcto pensarlo así? ¿Es un ausente, en este sentido?

—Es que se juntaron varias cosas. La primera es que yo cumplí con algo que pocos exgobernadores hacen, que es ceder el centro de la escena, dejar que emerja el liderazgo que necesita el gobernador sobre la estructura política del oficialismo.

Pero también pasó que perdimos las elecciones nacionales y eso provocó una dispersión y una crisis de conducción que todavía estamos padeciendo. Eso lleva a una crisis cuestionadora de todo lo extraordinario que se hizo en los últimos 12 años de gobierno. A esto se sumó también lo de una denuncia (por enriquecimiento ilícito) que intenta estigmatizarme ante la opinión pública, lo que me obliga a tener que defenderme no solo por mí y mi familia, sino también por todos los intendentes, legisladores, dirigentes y simpatizantes que me acompañaron y con quienes hicimos una gran transformación en la provincia y que hoy, por estos motivos también se sienten cuestionados en sus logros y quizás molestos conmigo. Pero deben entender que no dan las circunstancias para un Urribarri haciendo reuniones aquí y allá. Pero insisto que en cuanto este asunto se resuelva, otra será la historia y otra será la convocatoria. Hoy me siento atado. Estoy como el jugador que hizo el gol de su vida y no lo dejan festejar ni abrazarse con sus compañeros ni con su hinchada. Y ese gol fue la transformación que hicimos en esta provincia, que pasó de ser una provincia primarizada a un complejo agroindustrial integrado. Y eso se irá haciendo más evidente cada día que pase.

—¿La relación con el gobernador Bordet está afectada por esta circunstancia?

—La relación con Gustavo es excelente. Yo opté por él para que pudiera estar en este lugar. Se sabe que había más de un compañero que reunía las condiciones dentro de mi gabinete y también entre los intendentes, y lo hice por las razones que después expliqué. Su determinación, experiencia y una visión muy clara de la realidad provincial me llevaron a tomar esa decisión. Además por su lealtad, obviamente los otros compañeros también fueron muy leales.

A diferencia de lo que me pasó con Jorge Busti, que yo no había asumido todavía y él ya estaba diciendo que iba a ser de vuelta gobernador... estaba en todo su derecho por supuesto; yo quiero dar señales claras de que Gustavo va a ser apoyado por mí y por la gran mayoría del peronismo hasta el último día de su gestión.

Lo que hacemos en la Cámara tiene que ver con eso. A veces estoy presidiendo la sesión y le mando mensajes a los legisladores para que pongamos paños fríos, o me tengo que comer tremendas críticas a mi gestión, para no entorpecer porque cualquier discusión o pelea fuerte puede perjudicar que salgan las leyes que Gustavo necesita. Entiendo además que está en una situación donde el gobierno nacional lo tiene de rienda corta, por decirlo de algún modo.

—¿Sería una crítica fácil tildarlo de peronista amarillo, es decir cercano al macrismo?

—De ninguna manera es así. Gustavo está actuando bien, y tiene todo mi apoyo. La semana pasada constituimos una mesa política que empieza trabajar la semana que viene, la va a conducir él y van a estar Beto (Bahl), yo, Juanjo Bahillo, (Juan) Navarro, Ángel Giano y Mariano Rebord. Es decir, estarán los presidentes de los bloques y de la liga de intendentes para analizar lo institucional y lo político, ver donde hay que trabajar más.

—¿Usted cedió la conducción?

—Al liderazgo institucional y político debe ejercerlo el gobernador, y yo soy el primero que lo tiene en claro. Es imposible tener un liderazgo institucional fuerte sin conducir políticamente. Yo no puedo mirar para otro lado y tenemos que ayudar mucho políticamente, para que mientras él esté resolviendo los desafíos institucionales que tiene, nosotros lo complementemos políticamente.

—¿Por eso entiende que lo señalan como ausente?

—Le envié un mail al medio que publicó eso. Yo tomé la decisión de correrme y dejar que Gustavo ocupe toda la escena. Estoy acá, hablo semanalmente con él, trabajo en la Legislatura, tengo charlas políticas con los compañeros.... es decir, solamente no estoy en la foto. Pero estoy muy presente.

—La semana pasada hubo un congreso del PJ de Paraná y se criticó su ingerencia en la definición de las candidaturas del año pasado ¿Hace una autocrítica de eso?

—El peronismo debe hacer una autocrítica, pero no para autoflagelarse, sino para evolucionar. No para provocarnos públicamente un daño, sino para lograr esa síntesis que el peronismo necesita hoy más que nunca. Una síntesis donde estén todas esas expresiones del peronismo con buena leche, no que vuelvan algunos con mañas que no tienen sentido. Que todos los que tengan buena leche sean parte de este análisis profundo de como logramos una síntesis de todo el peronismo y desde ahí evolucionamos y ser nuevamente gobierno nacional, y sostener y afianzar el provincial.

—Algo que se le reprocha es haber privilegiado el "sueño" presidencial sobre la cuestión provincial.

—Es que muchos no entendían que en ese sueño presidencial, Entre Ríos se iba a convertir en la mejor provincia de la Argentina. Nosotros hicimos un esfuerzo porque sinceramente no me sentía inferior a ninguno de los candidatos presidenciales, y avancé. Luego las circunstancias no se dieron (Ver aparte), pero ese protagonismo me permitió generar las condiciones para un triunfo de Bordet en la provincia y para tener la expectativa de un rol tremendamente importante en un eventual gabinete de Scioli del cual la provincia y los entrerrianos seguramente se iban a beneficiar y mucho. Por un punto y medio eso no se dio. Lo que pasa es que con el diario del lunes cualquiera gana el Prode.

—¿Cree que para algunos dirigentes peronistas es negocio hoy, políticamente hablando, salir a criticar a Urribarri?

— Lo que pienso del peronismo -que es lo que piensan Gustavo y la gran mayoría de los peronistas entrerrianos- seguramente no lo piensan todos. Los que no, por ahí, especulan con eso.

—¿En esta situación el peronismo puede ganar la elección del año que viene?

—El año que viene vamos a ganar, soy optimista. Lo que está ausente hoy es el ritmo de obra que había en mi gestión porque el gobierno nacional anterior nos ayudaba a nosotros como nunca nos ayudó ningún otro gobierno. Por eso están las rutas, los accesos, las viviendas, las escuelas nuevas, los jardines de infantes, las escuelas Nina, los hospitales, ...

Entre Ríos pudo disfrutar de todo eso porque hubo un modelo que hizo un esfuerzo deliberado para recuperar el atraso a esta provincia y porque hubo una gestión política audaz que lo canalizó a gran velocidad. Hoy eso desapareció y por eso todo el interior del país está crujiendo.

Ayer pasé por la escuela nueva Del Centenario y se me caían los mocos de la emoción, o el Instituto de Medicina Nuclear o el Hospital de la Baxada. Esa es la diferencia con hoy, pero por lo demás el gobernador está llevando muy bien el gobierno. Y cuando se pueda profundizar el ritmo de obras, Gustavo nos va a llevar a ganar nuevamente el año que viene.

—Claramente no tiene un buen diagnóstico de la gestión nacional.

— Quisiera verla bien, pero la veo mal. Veo un deterioro extraordinario de la capacidad de compra de la gente y por lo tanto una caída de la actividad económica. Los supermercados tienen la mitad de gente ,que compra la mitad de lo que compraba antes. Los negocios no venden nada. Los hoteles están vacíos. Y encima está el efecto de tarifazos impiadosos, que son diseñados por gente que no tiene ni le interesa tener la perspectiva de un asalariado o de un pequeño empresario o comerciante. La suba de tarifas está haciendo estragos no solo en la economía familiar y en las pymes sino también en las empresas proveedoras de los servicios.

—¿Cómo evalúa el gobierno provincial a ocho meses de gestión?

— Lo veo bien haciendo el equilibrio que le manda su sentido de la responsabilidad, tratando de cerrar con el gobierno nacional la restitución del 15% de los fondos de coparticipación que entregó (Mario) Moine en el 92. Si nosotros hubiésemos contado con eso, la situación hubiera sido otra; pero tuvimos que pelear con un déficit corriente de décadas instalado que nos tuvo en jaque todo el tiempo. Aún así hicimos cosas impresionantes. A Bordet lo vamos a acompañar en todo lo que necesite, es nuestro gobernador y nuestro amigo.

—¿Y el peronismo?

—El peronismo, por su conformación, es la única fuerza que le da confiabilidad interna a la Argentina. Pero eso no quiere decir que el peronismo no tenga que hacer una profunda revisión de sí mismo y de cuál es su rol de cara a un mundo que está cambiando sustancialmente, un mundo con una dinámica global que genera al mismo tiempo grandes oportunidades para las personas, pero también vendavales de exclusión.

—¿El peronismo debe hacer entonces una autocrítica?

—Sí, pero para evolucionar. Debe encontrar una síntesis. Y debe confiar en sí mismo para abandonar esa tendencia a servir de estructura en alquiler de liderazgos surgidos del avatar político que lo han llevado de derecha a izquierda en un solo paso.

Lo difícil de la autocrítica en un movimiento como el peronismo es la generación del marco (para realizarla). Hay una probabilidad cercana al 100% de que la autocrítica termine en el reproche, es decir en la nada. La autocrítica sirve si es pública, si es sincera, si es abierta y si tiene el objetivo de lograr una síntesis que permita salir hacia adelante y que ese adelante esté en función de las necesidades del país y del pueblo. Hacer de la autocrítica un show mediático sería patético. Pero no intentar generar un esquema que nos permita repensar el peronismo es suicida.

—¿Dónde juega Cristina Fernández en ese marco?

—Cristina fue nuestra presidenta dos veces, aún hoy día miles de personas la siguen y la apoyan y merece todo nuestro respeto y apoyo en términos de lo que fue su actuación política. Yo la veo como una etapa de la cual hay que aprender, lo bueno que se hizo para potenciarlo y lo malo para no repetirlo. Pero insisto, yo creo que el PJ debe dejar de añorar un líder que venga a decir cómo son las cosas. El peronismo tiene que actualizar su visión del mundo y del país, construir una agenda temática que le dé una identidad clara y tratar de organizar adecuadamente toda esa fabulosa representación popular e institucional que tiene a lo largo y a lo ancho del país. Y desde ahí encontrar un liderazgo ​democrático que lo exprese y un buró que le dé estabilidad al proceso.

—¿El "peronismo"?

—Yo creo en esta visión porque me consta que el peronismo puede ser competitivo en cualquier campo que se lo plantee. Tenemos de los mejores pensadores, buenos técnicos en todas las áreas, políticos expertos, capacidad de convocar y de movilizar voluntades. Yo creo que el nuevo campo de batalla de la política no son las ideas ni las luchas de clases, sino la eficacia para encarar el desarrollo de las personas que conforman un país o una región.

Y repito, ese peronismo tendrá también su propio candidato que surgirá de esa sinergia. Creer o reventar no puede ser la fórmula para dinámica interna en un partido como el peronismo que es el más importante de América Latina.

—Y cuando dicen que el kirchnerismo ya murió ¿qué piensa?

— Nunca fui amigo de los ismos o de ponerle otro nombre a un momento de la política o del peronismo. El sector que lidera Cristina es uno de los más importantes del país y también tiene incidencia en la provincia, pero creo que se abre una nueva etapa. El peronismo debe reinventarse y no avanzar a por ver a quién le alquilamos el partido...

—Hay quienes entienden que su primera gestión fue buena y que en la segunda "no estaba en la provincia".

—Me arrepiento de no haberlo explicado bien... Estuvimos a un punto y medio de haber tenido un rol protagónico en el gobierno nacional. Con mi precandidatura se conoció un poco mas la gestión provincial y eso me hizo ganar un lugar importante en el peronismo nacional. Daniel Scioli me había ofrecido la candidatura a vicepresidente a mí y después hubo una decisión de la Presidenta de que fuera Carlos Zannini, y él aceptó la sugerencia de la Presidenta. Y después vino el ofrecimiento de ocupar un lugar muy importante, como era el Ministerio del Interior y Transporte, y eso no fue de la noche a la mañana, fue una construcción, y yo no supe explicarlo. Me arrepiento de eso.

—Insisto. ¿No quedó el gobierno a la deriva, al menos al final de la segunda gestión?

—No para nada. Primero porque yo no estaba del todo ausente, y segundo porque tenía un gabinete muy calificado, que no dejamos que nada grave sucediera y de hecho, ganamos la elección provincial. En las elecciones nacionales anteriores, cuando hubo una andanada fuerte en contra del peronismo, en la provincia de Buenos Aires se mantuvo la gobernación, y a veces en Santa Fe. Pero esta vez, en las provincias centrales no se pudo. El peronismo perdió Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza,... en la única que ganó la Gobernación fue Entre Ríos, y no es poco eso. Y en ese recorrido, la gestión y la precandidatura explican en gran medida el triunfo en la provincia. Caló hondo en los entrerrianos que les dijera que Gustavo era la continuidad de lo bueno que hicimos.

—Después de finalizada la gestión, ¿conoció algún hecho de corrupción ocurrido durante esos años?

—Estuve ocho años de gobernador y no hubo denuncias de hechos de corrupción en mi gestión. Una vez que termina la gestión aparece un dirigente del PRO, que tiene una enemistad manifiesta conmigo y hace lo mismo que ya había hecho con Busti desde la ilegal Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Lo que decía en su momento de Busti es exactamente lo que dice de mí, es un difamadador. Como lo tuvo en aquel momento con Busti, lo tiene ahora conmigo. A él no le interesa la condena judicial, sino la social; él lo ha admitido. (N. de la R: se refiere al abogado Rubén Pagliotto).

—¿Y respecto de lo social usted cómo se siente?

—Mentiría si dijera que esto no me incomoda. Porque todo lo que hicimos, hablo de la familia Urribarri, está a la vista. A diferencia de muchos dirigentes de la política.

Las denuncias no lo afectan solamente a usted. También la hacen daño peronismo entrerriano.

—Yo creo que el daño es muy grande y por eso creo que el peronismo no tiene otra que mejorar como partido, como organización política y demostrarlo públicamente. Entonces en vez de perder tiempo esperando un líder providencial deberíamos enfocarnos en reinventar al peronismo y desde sí mismo y desde sus capacidades.

—¿No cree que muchos entrerrianos que eventualmente le reconozcan méritos a su gestión pueden entender que la corrupción subyacente invalida esos logros?

—Es posible que algunos piensen eso, y si no lo piensan hay una cantinela de 24 horas continuadas para que lo hagan. En nuestro caso no hay rutas a la nada ni obras inconclusas o abandonadas. Todo lo que se empezó se terminó y lo que no se terminó todavía es porque este gobierno nacional le sacó el financiamiento.

—¿A qué aspira en la actualidad, políticamente hablando?

—En la política quiero ayudar a encausar a mi partido hacia un enfoque más moderno y más útil para el país, en un mundo súpercomplejo. En la provincia, a vindicar mi nombre y con ello mi gestión y la de todos los dirigentes que me acompañaron. Me veo recorriendo la provincia, participando activamente en la vida interna de mi partido y tratando de recuperar aquella cercanía emocional que me uniera con tanta gente en tantos lugares donde nunca jamás había llegado un gobernador. Y también me veo parado de manos defendiendo los verdaderos intereses del pueblo, su derecho a la felicidad de acuerdo a su propia medida, que hoy es el nuevo nombre del desarrollo. Y también aspiro a seguir siendo un buen padre y un mejor abuelo.



El Gran Cuñado

—¿Qué pasa con Juan Pablo Aguilera, su cuñado?

— Son dos cosas totalmente diferentes. Una cosa es la denuncia por enriquecimiento que me han hecho, y en lo de Aguilera se investiga si él incurrió en alguna acción incompatible con lo que fue su cargo en el Estado, lo que eventualmente considero improbable toda vez que todos saben que Juan Pablo fue durante siete años funcionario político pero del Poder Legislativo, que es un poder distinto e independiente del Ejecutivo y en el que hasta 2015, en que fue designado Director de la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires, no había tenido ninguna actuación ni -estimo- influencia. Y mientras fue funcionario del Ejecutivo no recuerdo haber firmado nada que pudiera haber resultado en su favor personal. Pero el Ministerio Público Fiscal está obligado a hacer una investigación preliminar.

—Se le atribuye la propiedad de una imprenta que prácticamente monopolizaba todos los trabajos del Estado...

—Imagínese en el cúmulo de actividades de un gobernador, no podía conocer en particular el asunto de los servicios de imprenta. Lo que sí creo es que, para todas esas contrataciones, sean cuales fueran las empresas, hay un procedimiento legal. Si ese procedimiento está bien y está controlado por los organismos de control que tiene la provincia quiere decir que se actuó correctamente.

—¿Aguilera es dueño de esa empresa?

—Si me apuran no se bien ni qué empresa es y menos quiénes son los dueños. Sí, Juan Pablo siempre se encargó de la logística de todo lo que fueron nuestras campañas y a eso lo sabe todo el mundo. Yo le estoy muy agradecido por eso, y también estoy seguro que su esfuerzo ayudó a que muchos dirigentes alcanzaron los cargos a donde llegaron en estos años.


"La mesa chica me cortó las alas"

Sergio Urribarri fue alguien muy cercano al kirchnerismo durante sus años de gobernador,y siempre se encargó de ponerlo de resaltarlo. Pero ahora parece con más ganas de abandonar el barco de los K que de otra cosa.

"Mi relación fue siempre una relación política con todo lo que eso implica y si bien fui alguien que me consideré cercano en lo afectivo, claramente nunca estuve en la mesa chica de las decisiones", explicó el exgobernador.

"Incluso esa mesa chica me cortó las alas cuando yo estaba decidido a ir por la Presidencia. Por eso, soy un agradecido a Néstor y a Cristina por todo lo que hicieron por Entre Ríos y por la bola que nos dieron, y trato de actuar consecuentemente con eso. También hay que tener en cuenta que los gobernadores hicimos mucho el aguante también al bancarnos como soldados algunos claros errores de la conducción, del gobierno y de los funcionarios. A la lealtad la manifestamos gobernando", indicó luego.

Según Urribarri, por esas razones hay que entender la dinámica de la política. "En esta historia todos somos pasajeros, lo único que permanece es el peronismo que es lo que hay que cuidar. Si no entendemos esto, tenemos como destino convertirnos en una suma de partidos distritales, en una alianza de partidos locales con pequeños caciques".

Para el exmandatario provincial, esa comprensión debe enmarcar la reacción del peronismo a la derrota electoral del año pasado. "Por eso nuestra respuesta no tiene que ser sanguínea sino racional, demostrar que podemos ser una fuerza nacional unida, organizada, con una agenda temática relevante ligada a los temas verdaderamente importantes para el desarrollo de las personas, del pueblo y del país", describió.

—No sé si todos los dirigentes coinciden con usted en este aspecto. Algunos parecen creer que se trata solo de esperar a que el gobierno de Mauricio Macri se derrumbe.

—Sí, muchos piensan que lo que planteo como tarea del peronismo es un esfuerzo en vano, ya que interpretan que sólo es cuestión de tiempo que el gobierno de Macri caiga por el propio peso de su impericia. Pero yo no estoy tan seguro de eso. Prefiero que empecemos a recorrer el camino largo, aprender de los errores y mirar hacia adelante y no empezar a buscar atajos que pueden resultar en cualquier cosa incluso es opciones reñidas con la democracia.

—¿Qué es mirar hacia adelante?

—Hay que encontrar la fórmula de un modelo sustentable que genere confianza en la sociedad que se oponga a este modelo excluyente que asume Macri y que lo hace por copia porque en verdad no tienen nada en la mochila. Este modelo genera pobreza y profundiza la desigualdad porque asume la idea de que para ser más competitivos hay que ser más pobres. Ahora bien, con criticarlo no alcanza y con invocar el pasado tampoco. Es necesario reformular nuestras ideas y convocar al pueblo a través de un peronismo mejor. Lleva más tiempo pero es el camino correcto que debemos recorrer.


"Ya no aguanto más las mentiras que se dicen"


— A usted denuncian por haberse enriquecido ilícitamente...

— Mire, no quiero esquivar la respuesta, pero déjeme decirle primero que esta denuncia forma parte de una persecución política que busca estigmatizarme y estigmatizar al peronismo. Y está encabezada por un sujeto que ya hizo esto mismo contra el exgobernador Jorge Busti en su momento. Pero me la tengo que bancar.

Sí, es un particular que tiene una enemistad manifiesta conmigo, que agarra una publicación de una revista y con eso presenta la denuncia. Los fiscales tienen la obligación de tomar eso y hacer las averiguaciones preliminares y ver si hay razones como para recién abrir una causa formal. Es decir que lo que hay ahora no es una causa sino un legajo.

En ese marco tanto yo como mi familia hemos ofrecido toda la documentación que fundamenta la evolución patrimonial y que es la que tienen tanto la Contaduría General de la Provincia como la AFIP. Los peritos de la fiscalía ya están por empezar a trabajar en esos papeles aportados por nosotros, que por cierto son cajas y cajas donde se acreditan años de actividad. A diferencia de varios dirigentes políticos, nuestra familia tuvo y tiene actividad privada declarada desde hace años.

—¿Cómo hizo para tener esas propiedades?

—Mi primera casa y mi primer auto los compré en General Campos siendo empleado y comerciante. En quinto año de la facultad armamos un estudio contable encabezado por el contador Manuel Amiano y su esposa. Comencé a construir mi segunda casa en el 86 o 87 antes de dedicarme a la política. En el 88 o 89 comencé a incursionar en la siembra de arroz con un amigo. En el 2000 con un crédito del BERSA compré y exploté una cantera. A la casa de Concordia la compré con dos créditos del banco de Galicia, 12 años antes de ser gobernador. Hace casi 10 años retomamos la actividad agropecuaria para lo cual armamos una empresa que se llama Kriptac SA que ha tenido ingresos muy importantes por venta de soja, de arroz y por servicios a terceros tal como están declarados en AFIP.

Mi hijo Bruno en sus 11 años de futbolista profesional ha declarado ingresos también importantes como lo tienen muchos futbolistas de hoy en día. Otro de mis hijos, Franco, es productor televisivo con actividad en medios y publicidad algunas de las cuales aparecen actualmente en la TV nacional. Lo hace a través de su productora Barú Producciones que forma parte de la empresa Ancorar. Sus ingresos también fueron significativos en estos tres últimos años.

A eso hay que sumarle todos mis ingresos de la actividad pública: cuatro años de intendente, 12 años de diputado provincial, tres años ministro y ocho años gobernador.

—Se menciona dentro de su patrimonio su casa de Concordia, se indica que es una mansión, y también un costoso departamento en Buenos Aires.

—A la casa de Concordia la compramos en 1992; y el departamento de calle Lafinur es de Bruno, lo compró en 2006 o 2007, que es donde vivimos cuando estamos en Buenos Aires.

—Se mencionan cuentas en el exterior y varias sociedades que integran usted o sus familiares directos.

—No tenemos cuentas personales, ni cajas de seguridad, ni cuentas o sociedades en el exterior. No estamos en los Panamá Papers. Creo que debe haber pocos políticos que puedan mostrar las cuentas como las mostramos nosotros.

—Se mencionan otras propiedades. La casa de calle Moreno 31, por ejemplo.

—La alquilaba cuando era ministro.

—¿Y también un piso en calle Córdoba?

—No es mío. Se lo alquilo a Julio Rodríguez Signes.

—¿Y la quinta del Acceso Norte?

—Alquilaba en las dos quintas en las que viví. Ahora vive Bordet ahí.

—¿Puede explicar los viajes al exterior, que serían numerosos?

—Por descanso privado he viajado no más de dos veces al año, más o menos. Y últimamente lo he hecho desde Montevideo porque la persecución a la que estamos sometidos me puede traer algún mal momento a mí o mi esposa. Además, tengo el derecho de viajar como quiera.

—A muchos nos sorprendió enterarnos de su actividad como productor agropecuario. Más aún después de la postura que tuvo en el conflicto del campo.

—Nuestra actividad no fue muy pública por motivos obvios, pero tampoco fue secreta.

—¿Qué motivos?

—Por temor a que me acusen de tener doble estándar, por acompañar al gobierno y tener actividad en el campo. Pero antes de eso, en el 99 saqué un crédito del Banco de Entre Ríos y puse una cantera de piedra, de canto rodado y de arena, y trabajé casi 10 años ahí. Y con Kriptac hace casi 10 años que retomamos la actividad, con aportes de Brunito incluso.

—¿Y por qué sale a hablar ahora?

—Porque ya no aguanto más las mentiras que se dicen y debo salir a contar cómo son las cosas, por mí, por mi familia y por el peronismo.

—Igual es sospechoso que haya empresas ligadas a su familia.

— Son dos empresas y su actividad está declarada y es consistente. Figuramos nosotros, no hay prestanombres ni testaferros. Esas empresas han tenido una existencia real, tienen directivos reales, han tenido un desempeño real. Todo eso, más lo ingresos de mi actividad pública, más las deudas que tenemos contraídas, fundamentan largamente el patrimonio familiar que tenemos, que es importante pero no es fabuloso y que está totalmente declarado y por el que se pagan impuestos. Eso se va a dilucidar cuando comiencen a trabajar los peritos.


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