Solidaridad
Jueves 11 de Agosto de 2016

Una verdadera cultura de la solidaridad

El lunes fue el cumpleaños de José, uno de los tantos paranaenses que no tienen casa ni trabajo y se la rebuscan para acurrucarse en el hospital San Martín cada noche para que el frío no le congele los sueños y para que la intemperie no le corroa el alma.

Quién sabe cuántos años habrá cumplido, y cuántos más le habrán sumado a su menudo cuerpo las inclemencias de la calle.

Un cuerpo convertido en número cuando se pretende desdibujar desde algún organismo estatal una cifra de cuántas personas viven en la calle; transformado en secuela social cuando se trata de justificar una coyuntura, de la que pocos se ocupan, diciendo que los desafiliados del sistema siempre existieron; desfigurado cuando insensiblemente se intenta imponer la falacia de que quienes deambulan por la ciudad sin techo, sin mayores oportunidades, sin un porvenir prometedor, eligen estar en situación de calle y no quieren cambiarla.

Sin embargo, afortunadamente, hay personas que descreen en esas posturas y desafían al destino para que quienes por años estuvieron ninguneados por un sistema excluyente, e incluso invisibilizados para que no molesten, puedan abrazar la dignidad de sentirse reconocidos, considerados, y se les devuelva la humanidad de la que en muchos casos fueron despojados. José cumplió años el lunes y no fue un día cualquiera. Los integrantes de la ONG Suma de Voluntades, que cada noche acercan un plato de comida y sobre todo comparten un vínculo cercano con quienes a menudo son postergados e ignorados, decidieron festejar. El menú fue distinto y hubo tortas, cotillón, sonrisas, abrazos, alegría. Fue un gesto maravilloso, que se suma a un trabajo permanente, extraordinario e incansable que excede la mera asistencia, que se expande y no discrimina, que silenciosamente se concreta, en la calle, en el barrio San Martín y las zonas aledañas, aunque algún interés se interponga, aunque no cuenten con un inmueble prometido. Nunca bajan los brazos e infunden esperanzas. "Queremos hacer de la solidaridad una cultura", repiten constantemente las personas que forman parte de Suma de Voluntades, y lo logran. Lo hacen con humildad y respeto, involucrándose e involucrando a otros. Llevando su legado a las escuelas y a otras instituciones. Dando cátedra de un respeto verdadero por los derechos humanos.

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