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Jueves 07 de Mayo de 2015

Una transexual falleció por inyectarse silicona industrial en los glúteos

Yésica Bloom era de San Juan y tenía 23 años. A pocas horas de hacerse la aplicación comenzó a sentirse mal, la internaron y murió.

Una joven transexual de 23 años, de gran exposición en las redes sociales donde subía sus fotografías y era conocida como Yésica Bloom, murió en San Juan tras inyectarse silicona industrial para retocarse estéticamente el cuerpo.
  Si bien desde el hospital “Guillermo Rawson” donde estuvo internada desde el domingo, en la capital provincial, no hicieron declaraciones, el entorno de Yésica dijo que había buscado hacerse unos “retoques” en los glúteos.
  La silicona líquida es un material versátil de uso extendido en la industria y en la fabricación de productos por sus propiedades de adhesión, estabilidad térmica y  repelencia al agua. Los selladores de silicona son populares.
  El pasado 30 de abril, Yésica, oriunda de Rawson, publicó en el muro de Facebook que había llegado a San Juan para ver a su familia y amigas.
  “Me compré muchas cosas lindas. Hice muchos regalos. Mañana, otra meta cumplida en mi vida lograda con mi esfuerzo... colitaaaa nuevaaa... sólo para entendidas/os je besos”.
  Según contó una amiga de Yésica, que quiso preservar su identidad, ésta le confesó haberse colocado, el pasado 1º de mayo, silicona industrial (alogenosis iatrogénica) para darle más tonicidad a sus glúteos.
  Pero al día siguiente comenzó a sentirse mal. Primero tuvo tos y durante la madrugada del domingo empezó a tener fiebre. Como seguía sintiéndose mal de salud, cerca de las 16 decidió ir al hospital donde quedó internada, según contó la amiga.
  El lunes, su estado se agravó y el martes falleció pasadas las 11.30.
  “Cuando Yésica empezó a sentirse mal, le preguntamos qué le pasaba realmente. Ahí fue cuando nos dijo que se había hecho unos retoques pero no nos dijo en qué parte del cuerpo”, dijo la amiga en cuya casa se albergaba Yésica.
  “Le reprochamos lo que había hecho porque no era necesario, porque estaba bien su cuerpo”, agregó.
  Yésica Bloom ya se había realizado implantes en los senos, en los glúteos, y labios, para lograr apariencia femenina bien definida.
  Era de contextura delgada y desde hacía seis años era trabajadora sexual, según contó su amiga. Para mejorar su imagen había decidido retocarse el cuerpo.
  Oriunda de Rawson, la joven acostumbraba a viajar por varias provincias, según sus allegados. Estuvo mucho tiempo en Córdoba y la semana pasada había vuelto a San Juan.
  Según su amiga, desde hace bastante no tenía contacto con su familia porque no aceptaban su condición sexual.
  “Estamos muy tristes por su muerte. Era una gran amiga, buena compañera, muy consejera. Sentimos mucho su partida, pero sabemos que ella va a estar bien, ahora, en compañía de su mamá. Y desde arriba nos va a cuidar”, dijo la amiga.
  Los familiares no quisieron tener contacto con los medios, pero los amigos manifestaron por la red social Facebook el lamentable hecho que terminó con la vida de Yésica Bloom, la “Flaquita”, como la conocían en las redes sociales.
  La conmoción en la comunidad trans fue tal que salieron a alertar sobre la peligrosidad de colocarse sustancias sin previo asesoramiento médico, algo que según admitieron “es normal que suceda”.
  
EEUU. El mes pasado una mujer  fue declarada culpable de homicidio en Estados Unidos por haberle inyectado silicona a una británica, bailarina en un club nocturno, que murió horas después.
  Padge Victoria Windslow se ha descrito a sí misma como la “Miguel Angel de las inyecciones en las nalgas” pero no tiene ninguna formación médica, sino que formó su conocimiento en Tailandia, donde se sometió a una cirugía de cambio de sexo.
  La inyección defectuosa de silicona entró en las venas, y luego en los pulmones de Claudia Aderotimi, de 20 años, causándole la muerte.

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