Hoy por Hoy
Lunes 28 de Noviembre de 2016

Una tradición poco feliz

Por estos días en que los casos de violencia de género se multiplican en Entre Ríos y el mundo, la sociedad, promovida por organizaciones que luchan por reivindicar la igualdad de derechos, comenzó a replantearse algunas tradiciones ligadas a la cosificación de la mujer como los certámenes de belleza y reinados, donde un jurado "elige a la más linda" de acuerdo a sus atributos físicos, belleza y simpatía, como merecedora o no, de la capa roja y el cetro dorado.

Por años, esta costumbre ha sido y es aún hoy una actividad clave en el territorio de nuestra provincia, ya que forma parte de prácticamente todas sus celebraciones de carácter regional y nacional. Entre ellas podemos mencionar la Fiesta Nacional del Mate aquí en Paraná, o la Fiesta Nacional de la Playa de Río en Concepción del Uruguay, Fiesta Nacional de la Artesanía, Reina Provincial del Carnaval en Victoria, e innumerables concursos. Una de las ciudades que se ha destacado históricamente por sus elecciones de soberanas es Gualeguaychú, por su reina del Turismo, y en cada edición del Carnaval del País, con la premiación a la mejor representante de las comparsas. Días atrás, la Municipalidad dio a conocer que desde este verano pondrán fin a esta tradición y que en su lugar se elegirán "representantes culturales", que podrán ser hombres y mujeres. La decisión de la Intendencia se fundamenta en el objetivo de contribuir a la lucha contra la violencia de género, sumándose a la medida adoptada en otros puntos del país. Explicaron que desde ahora "se realizará un reconocimiento a dos ciudadanos o ciudadanas de Gualeguaychú que se destaquen por su trayectoria, por su sensibilidad social, por su cultura general y por el conocimiento de la ciudad". Algo similar ocurrió en Concepción del Uruguay, donde el grupo de Mujeres Socialistas, al grito del "Ni Una Menos", presentó un proyecto para declarar a su ciudad "libre de concursos de belleza". Si se enfoca desde la otra perspectiva, la de las participantes, se puede afirmar que no la pasan nada bien tampoco.

Un hecho que lo visibilizó fue la carta pública emitida esta semana por la modelo jujeña Elena Roca, quien había sido elegida como la representante argentina en el certamen de belleza Miss Mundo Internacional, pero que luego fue notificada por la organización de que finalmente no representará al país en la final en Washington y que por el contrario será reemplazada por otra participante cordobesa. Más allá de criticar la arbitraria medida que la dejó con una gran desilusión, la joven planteó en su comunicado que la experiencia vivida no fue tan buena como esperaba. Asegura que antes y después de concursar, el trato con las candidatas fue autoritario y falto de cortesía. Habrá muchas jóvenes que se inscribieron en este tipo de concursos, y que lo seguirán haciendo porque encuentran en ellos un hobby o porque sueñan con el modelaje y esto les sirve como una puerta hacia las pasarelas, no se busca con estas líneas menospreciarlas. Muy por el contrario, hacerles saber que podemos desligarnos de algunas exigencias que pesan sobre nuestras espaldas-delgadez, belleza, estética y perfección-, por el solo hecho de ser mujeres, y que nuestros atributos físicos y espirituales no pasan por el ojo evaluador de un pueblo y mucho menos por el de un jurado ficticio, sino por satisfacer aquellas metas que nos hagan felices porque eso nos convierte en mejores personas. Terminar con los estereotipos, empieza por nosotras.


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