A Fondo
Martes 10 de Mayo de 2016

Una plaza en riesgo y otra demasiado cerca

Sebastián Gálligo / De la Redacción de UNO
sgalligo@uno.com.ar


Así se presenta el final de la temporada. Paraná, una de las capitales del básquet, por permanencia, representación y pasión, así de simple, cumple otro rol protagónico en el final del calendario deportivo de las dos principales categorías del país. Hoy, Sionista comienza a poner en juego la principal plaza en su lucha por mantener la categoría en la Liga Nacional. Jugará ante Lanús una serie al mejor de cinco partidos con desventaja deportiva. La institución dirigida por Benjamín Svetliza buscará quedarse en la elite, lugar que consiguió hace 10 años (el 4 de mayo se cumplió una década del ascenso) y que le dio a la capital entrerriana el mejor nivel desde entonces hasta la actualidad y ocupó una vacante de 12 años (Echagüe jugó su último partido en Primera en 1994). 

Su presencia garantizó el paso de los mejores equipos del país y algunos de Sudamérica tras su clasificación a Torneos Internacionales. 

Por otra parte, Echagüe está en la recta final, con enormes chances de jugar en Primera. El jueves comienza a jugar la serie final de Conferencia ante Barrio Parque, también con desventaja deportiva, pero con dos series logradas en la misma condición. El equipo dirigido por Ignacio Barsanti, fue de menor a mayor y hoy es uno de los más temidos. Tiene personalidad, gana en cualquier cancha, y el estadio Luis Butta se ha convertido en una fortaleza. 

Repleto de virtudes y con la confianza de haber ganado un quinto partido afuera sobre el cierre, está a dos series de lograr el tan esperado ascenso.  La persistencia y las idas y vueltas que lo persiguieron en su rica historia, hoy lo ubican en una inmejorable posición. Sin el traje de candidato en la presentación, se ganó esa chapa en la cancha y este grupo va por más. 

La americana baila con aires de grandeza en la capital entrerriana, que será testigo de grandes definiciones. Puede jugar en Primera con dos equipos; puede perder uno y ganar otro, o, en el peor de los escenarios, se quedará sin Primera. En este último caso el mejor consuelo es que recuperará un clásico.  

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