Teatro
Sábado 27 de Agosto de 2016

Una obra donde se entrecruzan autores, personajes e historias

Escenario dialogó con Sebastián Borkoski, el autor que inspiró la última obra de Teatro del Bardo.

El miércoles, en el Teatro 3 de Febrero, se presentó por segunda vez la obra El Cruce, de Teatro del Bardo, basada en el cuento homónimo del autor misionero Sebastián Borkoski. Se trató de una función especial para escuelas y el escritor estuvo presente para la ocasión. Escenario aprovechó su visita a la capital entrerriana para dialogar sobre su quehacer literario y la adaptación de su texto al arte escénico.
"La obra toma el eje principal del cuento que es la partida de tres hermanos que tienen que exiliarse por haber agredido a una persona de mucho poder e influencia en el lugar donde vivían. La obra de teatro es la excusa para contar nuevas historias, hay nuevos relatos que no son parte del cuento pero que están metidos en la obra".
En su adaptación,Teatro del Bardo toma relatos de Quiroga que son contados por estos hermanos protagonistas de El Cruce, un cuento que está en Cetrero Nocturno, el anteúltimo libro de Borkoski donde también están los cuentos que inspiraron la obra Testigo, otra puesta de Teatro del Bardo en base a textos de este mismo autor, que fue estrenada en 2015. Por su parte, Gabriela Trevisani, de Teatro del Bardo, señaló: "Nos gustó la idea de incluir a Quiroga, primero porque hay una cuestión geográfica a la que asociamos el cuento de Sebastián (Borkoski) después de leerlo. Y, segundo, como nosotros siempre pensamos en puestas para escuelas, asociamos dos autores con más de 100 años de diferencia en el tiempo y que tienen puntos en común, nos pareció pertinente. Aparte, Quiroga es un autor que los chicos suelen tener leído y puede tener una referencia a la actualidad".
Al respecto de este autor, Borkoski manifestó: "Quiroga inspiró muchísimo muchos trabajos míos y a su vez tuvo una influencia en formarme como lector cuando yo tenía 14 o 15 años y eso marcó una tendencia. A través de Quiroga llegué a otros autores como Chejov, Poe, Lovecraft, escritores que tuvieron mucho que ver en el desarrollo de mis obras. Quiroga no va tanto a lo fantástico, pero los otros sí. Y yo tomo muchas cosas de lo irreal a lo Lovecraft o a lo Poe, recursos que también me gusta trabajar en el cuento".
Consultado por Escenario acerca de su fascinación con estos autores, cuyas obras flirtean con lo oscuro, con el horror y la fatalidad, Borkoski señaló: "Siempre me atrajeron sus obras, de hecho, pocos de mis cuentos tienen finales felices o, incluso, un final cerrado. En el caso de El Cruce el final es muy abierto; se narra una parte de esa huida, de ese éxodo de estos tres hermanos y después queda trunco. Me ha pasado que mucha gente que leyó después me pregunta, '¿Qué pasa después?', pero en lo que coincidimos en el debate posterior a la presentación de la nota es que tanto a ellos como a mí nos gusta sugerir, no construir un pensamiento en el espectador muy cerrado, sino que la expresión artística funcione como un punto de partida para la imaginación, sobre todo de los chicos".
El Cruce se despliega como si fuera una caja china –técnica literaria estructural desarrollada desde los albores de la narrativa oral– y así, dentro de una historia aparece otra similar pero más pequeña y dentro de esta, otra más pequeña aún y así pudiera ser hasta el infinito; aquí se cruzan cuerpos, se cruzan personajes, fronteras, sonidos del monte y la ciudad, animales y humanos, vivos y muertos.
"La historia se desarrolla en un ámbito rural selvático. Cuando pensé la obra, era más en una zona de serranías y bosques del sur del Brasil, donde los protagonistas terminaban cruzando a Misiones. Hay mucho de naturaleza y, es triste que sea así, pero hoy nos imaginamos que cualquier escenario de hace 100 años era mucho más natural. Y en ese entonces, en un lugar alejado del llamado progreso, la selva cobraba otro protagonismo. Y esa demarcación de fronteras mediante un río es algo que naturalmente llama mucho la atención, como misionero lo viví siempre muy de cerca, cruzás un río y estás en Paraguay, vas 80 kilómetros al norte, cruzás otro río y estás en Brasil. El río tiene un simbolismo muy fuerte", explicó Borkoski.
Con respecto a esto, Trevisani añadió: "Para nosotros fue un desafío, porque nosotros utilizamos poco el concepto de escenografía. Y todos nos preguntan '¿Por qué no aparece la selva, por qué hacen esos sonidos de monos?' Y nosotros decidimos armar la selva coreográficamente, a partir de recorridos que van haciendo los actores y sonidos de animales que ellos mismos emiten. Porque queremos que cada uno imagine la selva antes que poner un cartón pintado, es difícil representar en un escenario esa selva que Sebastián (Borkoski) imaginó en sus cuentos".
Cabe destacar que la obra ahora se estrenará en Santa Fe, el 2 y 9 de setiembre, a las 22, en la sala La Treinta Sesenta y Ocho. Y pronto volverá a hacer una serie de presentaciones en la capital entrerriana.

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