La Provincia
Miércoles 29 de Abril de 2015

Una nueva forma de criar peces en la costa del Paraná

Economías regionales. Una cooperativa de diez familias de pescadores de Diamante guiará el proyecto. Criarán bagres negros y bogas en la zona de islas. Crece la tendencia hacia la piscicultura

Aprovechar los recursos naturales, sin causar un perjuicio al medio ambiente, representa una de las estrategias más sustentables para  desarrollar una actividad económica. Bajo determinadas pautas de trabajo y con la incorporación del asesoramiento científico, se está avanzando en Diamante en un proyecto que apunta a mejorar la calidad de vida de los  pescadores  artesanales de la zona,  sin tener que  depredar la fauna ictícola de ese corredor de la costa del Paraná.  

El programa comprende varias etapas, valiéndose de un método que ya ofreció buenos dividendos en Brasil, y que en el mundo irrumpió con fuerza a partir de 1970. “Es un programa de Nación con financiación que consiguió el ministro de la Producción Roberto Schunk, a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y en principio se pensó el emprendimiento para la ciudad de Victoria, pero también recaló en Diamante. En Victoria con dos cooperativas y   una en Diamante. Lo primero que se hizo fue formar una cooperativa con diez familias de pescadores y el proyecto consiste en 30 jaulas instaladas en el río, con una especie que se llama bagre negro”, afirmó en diálogo con UNO el secretario de Producción de Diamante, Gabriel Kinen.

En la primera fase, se utilizarán aproximadamente 800 alevinos (las crías recién nacidas de peces) por cada jaula, lo que dará como resultado una producción total de 24.000 alevinos. “Las crías estarían llegando en octubre, porque en este momento no desovan. La intención, a cortar plazo, es armar el complejo y poner las primeras diez jaulas en el agua”, aseguró.

Estas crías se encuentran en pleno crecimiento en el Centro Nacional de Desarrollo Acuícola, en el norte de la provincia de Corrientes. Si todo funciona como está previsto, en seis meses esos peces serán trasladados a la Ciudad Blanca con un mayor tamaño. En el proyecto original estaban contempladas dos especies para el proceso de cría, el bagre negro y la boga, aunque esta última se utilizará para experimentar. “El bagre negro es un bicho rústico, tiene mucha carne, porque tiene poco desperdicio, tiene varios factores a favor. Por ello se decidió empezar por eso”, especificó.

El funcionario confirmó que el Municipio ya posee las diez primeras jaulas, pero la estructura todavía no ser armó en el río “porque no se pudo llevar el container, donde va el alimento balanceado”. Este dispositivo estará instalado en la zona de islas, y en su interior se depositará el alimento para los peces, que por tratarse del insumo de mayor valor dentro del proceso se le prestará una atención especial. “La otra mitad del container forma parte del alojamiento de los muchachos de la cooperativa que estén de guardia en ese lugar. Estamos demorados con esto, de todos modos se está gestionando una carpa del Ejército para armar algo estructural y poder arrancar”, enfatizó. Kinen resaltó -que por sus características- el bagre negro “se adapta bien a la zona”, y que la zona de cría abarcará las islas que se ubican frente al puerto de Diamante.  


Capacitación

Desde que se empezó a formar la cooperativa de pescadores acceder a una capacitación representaba una herramienta primordial. Así fue que entró en escena el biólogo Luis Compagnucci, quien articula el proyecto desde el Ministerio de Producción con la Nación, la Municipalidad y los pescadores, y participa de la génesis de la iniciativa. “Empezó a venir periódicamente con charlas de capacitación, proyecciones: hemos viajado con el biólogo a Corrientes, a la sede del Senader. Lo ideal es hacerlo en el agua, junto con las jaulas, una vez que estén las jaulas”, describió.

“Es una empresa que van a gestar los pescadores, en su nuevo rol de empresarios, por intermedio del Estado. Van a estar acompañados por dos años más una vez iniciado el proyecto; desde la provincia se los va acompañar con el tema de la venta, se los va a poner en contacto con frigoríficos de exportación del país y ellos comercializarán sus productos. Es una alternativa más de venta”, evaluó. Según Kinen, están dadas todas las condiciones para que “en un plazo de entre cuatro y seis meses” los integrantes de la cooperativa puedan lograr su primer cultivo. “Para ello se deben de dar las condiciones necesarias de la temperatura del agua y el ambiente”, indicó. El emprendimiento demandará en una primera etapa una “inversión de 900.000 pesos; eso comprende las 30 jaulas, los alevinos, el alimento balanceado, una lancha, un motor Mercury fuera de borda, un generador de electricidad, una hidrolavadora y un container”.


La mirada científica

Luis Compagnucci es biólogo y especialista en el desarrollo de proyectos relacionados con la piscicultura. Como coordinador de la iniciativa brindó precisiones acerca del cultivo, producción y comercialización de los peces. Planteó que la elección  del bagre negro responde “a que está asegurada la provisión de alevinos desde Corrientes, que no es tema menor. Con esta especie también se puede elegir la boga. El segundo punto es saber que efectivamente se crían en jaulas y el tercero refiere a que el animal rinde mucho en cuanto a carne como faena”.

En cuanto a la posibilidad de comercializar el producto, anticipó que  uno de los potenciales mercados es el chino, que está instalado en Belgrano, en Buenos Aires. “Les gusta mucho la carne de este pez”, dijo.

Para formar futuros piscicultores

La jaula prototipo tiene dos metros de cada lado por 1,20 de altura, y está suspendida por cuatro boyas. Pesa aproximadamente 30 kilos con una capacidad de flotación de 100, teniendo los 70 kilogramos de factor de seguridad. Está hecha de acero inoxidable, con malla de acceso inoxidable, y el resto de la estructura es aluminio para evitar la oxidación.

Está íntegramente construida con materiales nacionales por mano de obra nacional. No es algo caprichoso. “En estos 30 días tenemos que lograr que los pescadores, futuros piscicultores,  se instalen en el sitio que les ha sido asignado”, detalló Compagnucci. Consignó que primero se debe llevar un contenedor, cuya función es mantener el alimento seco en la isla. Otro de los pasos necesarios es la instalación de los contenedores, pero esa tarea requiere una logística previa, que incluye el fondeo, el lastre y tener en cuenta cómo la corriente moverá las jaulas.

“Apuntamos a sacar unos 500 o 600 peces terminados para la faena por jaula, con animales que van a estar en un peso de entre 800 a 1 kilogramo. Obviamente que esa producción no se va a lograr en el primer ciclo, porque es gente muy nueva y de entrada vamos a sembrar menores cantidades”, indicó el experto que hace su aporte para el desarrollo de la actividad.
 

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