Policiales
Lunes 02 de Febrero de 2015

Una noche de furia y muerte en la Alcaidía de Concordia

Juan Pablo Franchi, procesado por un homicidio, mató a un policía e hirió a otro de gravedad. El delincuente pudo escapar, y a las pocas horas, cuando fue localizado decidió quitarse la vida. El delincuente vuelve a ser noticia medio año después de haber matado de 18 puñaladas a un médico jubilado en su casa

En un hecho sin precedentes, un hombre procesado por homicidio mató a un policía e hirió a otro de gravedad. El episodio sucedió en la Alcaidía de la ciudad de Concordia, en el mismo momento en que a pocas cuadras se vivía una fiesta en el Corsódromo, lo que posiblemente sirvió para ocultar las detonaciones y permitirle al recluso -que luego se suicidó en Colón- escapar. Este caso solamente es comparable por su gravedad con el de los dos policías que fueron asesinados en Diamante, en 2010, cuando realizaban un operativo de identificación de personas.


Todo sucedió el sábado minutos antes de la medianoche cuando 11 reclusos habían compartido un asado con los sargentos Néstor Alcides Fernández y Fabián Eduardo Cardozo. Juan Pablo Franchi (26 años), que prefirió quedarse en su celda, desató una verdadera tragedia asesinando a Fernández (45 años) e hiriendo con compromiso de vida a Cardozo (46), según confiaron fuentes policiales a UNO.

 

 

La cena más sangrienta

 


La tertulia acabó con normalidad, hasta que llegó la orden de los efectivos para que los internos se dirigieran a sus respectivas celdas. En un rápido movimiento, el recluso pidió permiso para ir al baño, pero a mitad de camino cambió su rumbo y se dirigió a la oficina de servicio. Allí tomó una de las armas reglamentarias, disparando primero contra el sargento Cardozo –sufrió una herida en el epigastrio-, lo que alertó a su compañero que esa noche estaba trabajando como civil. Rápidamente corrió hasta el lugar donde se escucharon las detonaciones, pero quedó cara a cara con el delincuente quien le efectuó dos certeros disparos en el pecho, causándole una muerte segura. 


Según trascendió oficialmente, Franchi aseguró su retirada cerrando con candado todas las salidas y luego dándose a la fuga con destino desconocido. Contrariamente a lo que señalan algunas versiones, la policía tomó conocimiento del hecho dado que en varias oportunidades quisieron comunicarse vía radial con los uniformados, pero nunca se logró el contacto. Enterados de semejante cuadro, el edificio de calle Monseñor Tavella 1362 se llenó de policías y ambulancias. La unidad sanitaria asistió a Cardozo, para luego derivarlo al hospital Masvernat, mientras que Fernández yacía sin vida.

 

 

Búsqueda

 


La jefatura Departamental de Concordia montó de inmediato un amplio operativo para localizar al reo, contando con la colaboración de jefaturas de localidades cercanas.  El rastrillaje empezó por Concordia y zonas aledañas, pero como los resultados no fueron positivos se fueron descartando pistas. Finalmente un dato aportado por el conserje de un apart hotel de Colón ayudó a esclarecer la pesquisa. El lugar sirvió de refugio clandestino para el asesino, hasta que fue interceptado por la Policía. Al empleado le llamó la atención el rostro de Franchi, justamente porque lo había observado horas antes en la red social Facebook y además había intercambiado comentarios sobre el hecho con amigos a través de WhatsApp. También trascendió que Franchi le habría pedido al trabajador que le comprara una cerveza, porque no habría querido salir del alojamiento.


Este elemento sirvió para que la delegación policial abocada al procedimiento llegara hasta el Residencial Bolívar, ubicado en la esquina de calles Bolívar y Alvear, donde el delincuente, al verse rodeado por la fuerza, decidió quitarse la vida. Antes de que el reo consumara el suicidio, los agentes apostados en la zona arrojaron una granada a la habitación señalada y en ese momento se escuchó la detonación de una pistola 9 milímetros. Otra de las hipótesis que manejan los investigadores es que Franchi obtuvo colaboración en Concordia para lograr una huida más efectiva. Esta posibilidad fue reforzada por el titular de la Jefatura Departamental de Concordia, quien en diálogo con UNO afirmó: “Apareció un auto particular vinculado al caso”.

 

 

Dos vidas dedicadas al servicio

 


Néstor Fernández y Fabián Cardozo dedicaron buena parte de su vida prestando servicio en la Policía de Entre Ríos. Fernández tenía por lo menos 20 años de carrera, un tiempo parecido al que lleva en la fuerza su compañero. El sargento fallecido estaba casado y tenía tres hijos, en tanto Cardozo, también casado, tiene cinco hijos, todos ellos menores de edad. Ambos tienen su domicilio en la Capital del Citrus.


En cuanto a su estado de salud, en las últimas horas superó en forma satisfactoria dos operaciones en la zona afectada, teniendo en cuenta que en la madrugada del domingo había superado dos paros cardíacos. “Está estable, tenemos fe en que va a salir”, afirmó el subjefe de la Policía de Entre Ríos, Juan Ramón Rosatelli.


El segundo de la fuerza confirmó que hoy, una vez que sea realizada la autopsia al cuerpo del policía asesinado y luego entregado a sus familiares para iniciar el velatorio, se lo despedirá con honras fúnebres, primero en la Iglesia y luego en el cementerio donde se hará el sepelio, en una ceremonia que estará a cargo de cadetes de la Escuela de Policía.

 

 

Otros casos


El de Fernández es el primer caso del año de un policía muerto en cumplimiento de servicio. En 2012 se había registrado el fallecimiento de Daniel Rubén Acosta en Gualeguay y el de los  policías diamantinos en 2010.

 


Antecedentes de un asesino a sangre fría

 

Juan Pablo Franchi, de 27 años,  uruguayo nacionalizado argentino vuelve a ocupar las principales portadas de los medios seis meses después de haber asesinado el viernes 20 de junio de 2014 al médico jubilado Luis Horacio Cartoccio, de 59 años quien fue hallado sin vida por su madre de 80 años en su casa de calle Rivadavia, en Concordia. El galeno se especializaba en la atención de la salud en zonas rurales, incluso trabajó en el impenetrable chaqueño. El hecho causó conmoción en la Capital del Citrus, numerosas muestras de dolor y de reclamo de justicia por parte de familiares, sobre todo por los detalles del crimen que arrojó la autopsia realizada en la morgue judicial: la víctima presentaba al menos 18 puntazos de arma blanca, aunque la causa del deceso habría sido un golpe en la cabeza con un objeto contundente, según el artículo periodístico reflejado por UNO ese día.

 


Las pericias efectuadas en torno al asesinato del médico revelaron  más detalles escalofriantes: luego de darle muerte al médico, el asesino demostró verdadera sangre fría al regresar varias veces a la vivienda donde estaba el cuerpo para robar pertenencias de valor.
Franchi tenía severos problemas de adicción, y mostraba serios problemas de adaptación a la vida tras las rejas en la Alcaidía concordiense.

 


Esa conducta nunca lo llevó a intentar fugarse, hasta la noche del sábado cuando nada lo detuvo en su plan de recuperar momentáneamente la libertad. Extraoficialmente se conoció la versión de que el asesino luego del violento ataque contra los policías, se fue hasta la casa de sus padres y de acuerdo al relato del padre, Franchi le pidió plata y como no accedieron a su solicitud, éste disparó un tiro al aire en forma intimidatoria.

 


En el caso interviene el fiscal Favio Zabaleta, quien instrumentará medidas tendientes a dilucidar las circunstancias en que se produjo el hecho, así como también a recolectar elementos de pruebas que aporten elementos a la investigación, en un hecho que sacudió a la comunidad concordiense y que tuvo repercusión en todo el país.

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