A Fondo
Martes 06 de Enero de 2015

Una Liga poco atractiva

Sebastián Gálligo / De la Redacción de UNO
sgalligo@uno.com.ar

 

 

La salida de varias figuras, el bajo nivel, la falta de descensos y un torneo complicado hicieron que la Liga Nacional se desvirtuara y perdiera interés. En su afán por mejorar los costos, foguear juveniles y potenciar la estructura los dirigentes tomaron la decisión de dar una vuelta de rosca y hoy, a mitad de la segunda competencia luego de los cambios, se nota un torneo pobre y poco atractivo.


En la pasada edición y ya sin descensos la presencia de Facundo Campazzo, Walter Herrmann o Nicolás Laprovitola le daban un plus. Un incentivo para que el público observara otro nivel de jugadores y una motivación extra para aquellos que lo enfrentaban. Asimismo jerarquizaba la competencia y justificaban el ingreso al estadio como espectáculo. Este año no están y las figuras no abundan.


Además el hecho de quitar los descensos ha generado, sobre todo en esta temporada, un impacto tremendo en los jugadores. Es inevitable pensar que por más compromiso o predisposición un jugador que no juega por nada se desmotiva. Más allá de las posibilidades que tenga a futuro y las chances que le da la nueva competencia. El jugador sabe para que está y si le costó ganar todo el año por qué va a cambiar en un playoffs. Y más aún cuando los equipos son previsibles. Con cinco triunfos en 18 presentaciones y sin pelear por nada es lógico que el equipo sea un blef. 


La Liga, por las dimensiones del país y por la participación permanente de los equipos del interior,  ha sido una competencia que se juega sin visitantes. Y ahora va camino a jugarse sin locales. Uno observa en la televisión la poca concurrencia a los estadios y máxime si se trata de un día entre semana y a las 22. Muchas veces se cierran los planos para maquillar el espectáculo, pero la ilusión óptica se desmorona cuando no queda otra que abrirlo para tomar una jugada de toda la cancha. 


Como si fuera poco con el nuevo sistema el público no tiene muy en claro cuando juega su equipo. No sabe como va en la tabla porque en la primera fase uno había jugado 12 partidos y el otro siete. Antes se jugaba los viernes y los domingos. Pero bueno será cuestión de costumbre tal vez.


El ejemplo de Paraná es muy elocuente. Y esta la Liga es, hasta el momento, uno de las peores de Sionista en concurrencia. Si bien el equipo que juega desde 2006 en la máxima categoría no tiene una hinchada seguidora, tuvo grandes momentos a cancha llena. Porque el equipo contagiaba con malos y buenos resultados o porque ganaba y era protagonista. O por la sencilla razón de tener uno o dos jugadores que marcaban la diferencia y se brindaban al espectáculo independientemente de sus virtudes o limitaciones. Hoy la gente no lo acompaña. Un sábado llegó a jugar un partido ante Libertad de Sunchales con no más de 300 personas. La misma cantidad de gente que puede llevar un partido de básquet local en una primera fase. 


Uno no pone en duda la buena fe de algunos dirigentes que se sumaron a este proyecto. Pero hay pocas cosas positivas por destacar. Remodelaciones de algunos estadios, mejoras en los traslados, capacitación de los cuerpos técnicos e inclusión de personal capacitado, La Liga de Desarrollo, son algunas de las cuestiones para resaltar. El resto y la medida la da el nivel y el público. Y hoy la Liga Nacional está en crisis. La misma que tienen algunos clubes que, por la desmedida y discrecional ambición de algunos dirigentes por ser campeón, embargaron las cuentas y se encontraron con este problema. 


Por lo pronto habrá que esperar hasta la próxima temporada para ver si la vuelta de los descensos, la aparición de alguna figura y una competencia de nivel, hace que la gente vuelva a los estadios.

 

 

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