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Miércoles 08 de Abril de 2015

Una joven estaría poseída luego de participar del juego de la copa

Ocurre en la localidad sanjuanina de Santa Lucía. Los vecinos aseguran que la adolescente de 18 años apareció semidesnuda, vociferando palabras incomprensibles y caminando boca arriba en "4 patas". "Estaba fuera de sí y hasta levantó por el aire a uno de los oficiales que pesa más de 120 kilos", contó un jefe policial.

San Juan.- En la localidad sanjuanina de Santa Lucía los vecinos aseguran que una adolescente de 18 años apareció semidesnuda, vociferando palabras incomprensibles y caminando boca arriba en “cuatro patas”. “Estaba fuera de sí y hasta levantó por el aire a uno de los oficiales que pesa más de 120 kilos”, contó un jefe policial. La hipótesis inicial es que la adolescente participó del juego de la copa.


“Es de creer o reventar. La chica estaba fuera de sí y con una fuerza sobrenatural. Si hasta levantó por el aire a uno de los oficiales que pesa más de 120 kilos”, aseguró Luis Ávila, jefe de la Comisaría quinta.


Al mismo tiempo que indicó que la joven, según contaron sus familias, padece depresión desde hace algún tiempo y estudia ciencias ocultas.


Desde la Policía indicaron que la joven, de 18 años, había estado participando del “juego de la copa” con unos amigos, poco antes de haber causado conmoción durante la madrugada del Sábado Santo, según indicó Diario de Cuyo.


“Con mi esposa escuchamos unos gritos que no se pueden describir y salimos a la calle. En eso, se abrió la puerta de la casa de al lado y salió la chica gateando muy rápido. Justo venían cuatro chicos caminando por la vereda y cuando ella los vio, salió corriendo, quitándose la ropa y gritando que se los iba a comer. Los chicos huyeron y ella siguió a dos”, comentó Mauricio, un comerciante de la zona.


En tanto, otros vecinos vieron a la chica colgada en la reja de una casa, casi desnuda y retorciéndose. Entonces, llamaron a la Policía.


Tras casi dos horas de lucha, los efectivos lograron subir a la joven en la ambulancia que la trasladó hasta el hospital. Allí, le colocaron dos sedantes, pero no lograron tranquilizarla. Entonces decidieron ponerle un chaleco de fuerza para mantenerla tranquila.

 

 

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