Policiales
Lunes 21 de Marzo de 2016

Una humilde pareja de Paraná fue condenada por venta de droga

Tenían un kiosco de cocaína y marihuana en barrio Antártida, lindante al Volcadero de la capital entrerriana.

En una vivienda precaria del barrio Antártida Argentina de Paraná se vendía droga a toda hora, a personas de todas las edades y clases sociales, y causaba un gran daño sobre todo a los jóvenes de esta zona siempre postergada de la capital provincial. 

Tras la investigación y tareas de inteligencia desplegadas por la Dirección Toxicología de la Policía de Entre Ríos, el 12 de diciembre de 2014 la casa sindicada, ubicada en Base Primavera y Cortada sin número,  fue allanada. Encontraron droga, envoltorios, porros, balanzas, dinero y celulares, en distintas partes y en las prendas de vestir de los sospechosos. La pericia determinó que había en total 41 gramos de cocaína y 324 de marihuana. Ese mismo día quedaron detenidos Susana Manuela Morales, de 58 años, y su pareja José Luis de la Rosa, conocido como Colo, de 52, jubilado de la Municipalidad de Paraná. Ambos tienen ocho hijos en común, y además el hombre tiene otros seis.

Cuando llegó el momento de que ambos sean juzgados, eligieron ir a un juicio abreviado, donde se hicieron cargo del delito que les imputaron y pagarlo con una pena de prisión efectiva. La mujer fue asistida por la defensora oficial Noelia Quiroga, y el hombre por el abogado Boris Cohen. Llegaron a un acuerdo de condena con el fiscal general José Ignacio Candioti, que luego fue homologado por el Tribunal Oral Federal.

Entre los argumentos planteados en la sentencia, los jueces mencionaron que “aunque no se trate de una enorme cantidad (la droga secuestrada), ella habla a las claras de un stock más que suficiente para abastecer las ventas al menudeo que habían encarado y supera ampliamente lo que podría considerarse una tenencia neutra, debiendo descartarse en Morales (según la pericia bioquímica) cualquier finalidad de consumo. No empece a esta finalidad de comercio que les adjudico que De la Rosa sea consumidor, como también lo constató visualmente la prevención al inicio del procedimiento, pues este propósito concurría en el caso con aquella otra indiscutible finalidad agravada de comercialización”.

En el fallo, Morales fue condenada a la pena de cuatro años de prisión y multa de 2.000 pesos, mientras que De la Rosa a cuatro años y dos meses, y deberá pagar multa por el mismo monto. Pero el hombre la cumplirá en su domicilio, debido a que padece inmovilidad física producto de haber sufrido un ACV. Llama la atención en la sentencia, que por esta dolencia se solicitó el traslado de De la Rosa al CIC del barrio La Floresta, debido a que los médicos de dicha entidad que lo asisten no concurren más a su domicilio por tratarse de una zona calificada como peligrosa por la importante cantidad de robos que se suscitan”.

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