La Provincia
Sábado 31 de Enero de 2015

Una geografía única con encanto isleño

Entrerrianos y turistas se internan entre brazos, lagunas y bañados para conocer el Litoral desde adentro

Entre Ríos y el litoral tienen una característica propia y única: sus islas. Desde distintos rincones del país llegan visitantes que quieren conocerlas. Algunos vienen a pescar, pero otros simplemente desean internarse en lo profundo para conocer la flora, la fauna y una geografía que atrae a toda la familia.

Frente a Diamante, a Victoria, en La Paz, en Paraná, en Ibicuy, en Villa Paranacito y en gran parte del corredor del Uruguay, salen embarcaciones de puertos, muelles o directamente de las riberas con guías que conocen brazos, lagunas y bañados como si fueran las cuadras de sus barrios.

En Diamante, por ejemplo, consideran a las islas como el principal recurso turístico. Alejandro Richardet, subsecretario del área específica de esa municipalidad, dijo a UNO Verano: “Las islas nos dan la posibilidad de ofrecer varios productos como la pesca deportiva, las excursiones náuticas o el trekking (senderismo). Ahora hemos afianzado una propuesta y durante febrero haremos excursiones que se llaman Descubriendo la flor del irupé”.

A esta actividad particular la harán todos los sábados a las 18 con el objetivo de conocer las islas al atardecer y encontrarse con una ciudad donde el sol regala un paisaje rojo en sus barrancas. Richardet contó que la travesía es con guías especializados que salen del puerto y se meten entre las islas y lagunas para que el turista pueda ver, tocar y fotografiar las mejores flores de irupé. “En un momento del viaje se apagan los motores de las embarcaciones para que la gente pueda escuchar las aves. Es algo muy lindo y que genera un gran movimiento”, agregó. Esa salida tiene un costo de 80 pesos por persona y en las lanchas van hasta diez por viaje.

La demanda para este tipo de actividad es tan grande que hasta evalúan hacerla también los domingos al atardecer.

Otro lugar emblemático para realizar este tipo de actividad es La Paz. Miguel Aránguiz es técnico en turismo y trabaja en la secretaria específica de la localidad, pero además es guía y conoce detalles de la zona de islas frente a la ciudad entrerriana. Contó algunos detalles de cómo son las propuestas para aquellos que quieren conocer la geografía de la provincia desde adentro.

Desde el punto de vista turístico, la mayoría de las islas que están explotadas tiene una vinculación directa con la pesca deportiva. Por ejemplo en La Paz hay decenas de guías capaces de llevar a cualquiera a buen pique. Sin embargo, con el tiempo y las nuevas tendencias, hubo personas que querían conocer las islas y los brazos de los ríos sin tener que ir a pescar.

Así aparecieron nuevos prestadores, que en la ciudad del norte son tres y que ofrecen la posibilidad.

Ese tipo de propuesta es muy similar al que realizan en Paraná Los Baqueanos del Río con su paseo por las islas cercanas a la capital provincial mientras cuentan sus historias y la forma de vida de los pescadores.

En La Paz, dentro de un inmenso delta se encuentra una gran isla con otras pequeñas llamada Curuzú Chalí y tiene 14.000 hectáreas.

Aráguiz contó que los guías que realizan excursiones están equipados para poder llevar a familias enteras, ofrecer avistajes de aves donde contratan, de ser necesario, especialistas en la fauna autóctona para acompañar la travesía. “Es muchísima la gente que quiere ir a la isla y no a pescar, sino a conocer”, señaló.

Contó además que frente a La Paz vivían los Chaná-Timbúes, tribu originaria de la costa que vivían de la caza, la pesca y del monte isleño. Aún es posible encontrar en la zona, piezas de sus herramientas y armas, aunque la mayoría ya están detrás del vidrio de las vitrinas de los museos.

Los guías en La Paz llevan al turista a recorrer el espacio donde habitaban esos hombres y mujeres e incluso llegan hasta una zona donde aún persiste su cementerio.

La isla más famosa de La Paz, termina en el vértice de la provincia de Corrientes.

 

 

Bellezas de río

En Ibicuy y en Villa Paranacito, recorrer las islas es una de sus actividades principales. Por supuesto que la pesca deportiva se encuentra entre los recursos más importantes y el que más atrae al turista. Sin embargo, han incorporado con el paso del tiempo las salidas familiares con el objetivo de brindar la posibilidad de conocer aquello que la naturaleza de la zona regala.

Oscar Oubel, es el coordinador de Turismo de Ibicuy y dijo a UNO Verano: “Durante las vacaciones viene la familia. Somos una planta urbana sobre el continente y que tenemos enfrente a Las Islas de las Lechiguanas. Viene mucha gente que deja los vehículos y contrata a los guías para cruzar a esas zonas. La pesca, los avistajes de aves y el contacto con la naturaleza es lo que se ofrece”.

Las cercanías con la provincia de Buenos Aires, generó que en esa zona, los fines de semana, se llenen de visitantes que buscan el descanso de la vida diaria, incluso y tal como lo contó Oubel, hasta los días de lluvia.

Las Islas de las Lechiguanas son un archipiélago fluvial del delta del Paraná con una fauna muy rica en animales silvestres como nutrias, carpinchos, gato montés, lobitos de río, zorros y comadrejas, entre decenas de especies de aves.

En Villa Paranancito son numerosos los guías habilitados para las excursiones de pesca y también de paseo a través de infinitas rutas de agua como brazos que se meten hasta lo profundo de la zona isleña. Al embarcarse hacia un interior de costas irregulares, es posible encontrarse con la diversidad de un ecosistema en estado silvestre. Es una alternativa turística que ofrece tranquilidad, nuevos conocimientos y espíritu aventurero.

Pero también, en la mayoría de las ciudades costeras existe esta posibilidad: en Colón por ejemplo, hay prestadores que se dedican de manera específica a realizar recorridos por las zonas de las islas. En definitiva, las opciones para el turista y para los entrerrianos son varias y permiten conocer la geografía propia del litoral.

 

 

Paisajes y sonidos

 

Recorrer las islas entrerrianas tiene un atractivo extra. No solo es posible encontrarse con un paisaje particular, sino también y en el silencio, escuchar el sonido del río y de la fauna de la isla.

Quienes viven en grandes ciudades, entre el smog y la contaminación sonora, se encuentran con la posibilidad de practicar ecoturismo y escuchar la naturaleza en una de sus máximas expresiones.

 

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