Policiales
Jueves 30 de Julio de 2015

Una década a prisión por fabricar cocaína en el campo de Bioletti

Segundo juicio. Claudio Pascual Luna fue sentenciado a 10 años de prisión por manejar la cocina de droga que funcionaba en el establecimiento de la zona del Acceso Norte de Paraná. El defensor había pedido la absolución

Claudio Pascual Luna recibió la pena de 10 años de prisión por fabricar cocaína en el campo del empresario Vicente Bioletti en Paraná, como socio del jefe de la banda Roberto El Viejo Sterz. Así concluye luego de cuatro años y dos juicios, la causa por la cocina de cocaína hallada en El Brete aquel 11 de agosto de 2011, dos días después de que cayera una avioneta en el mismo predio.

Luna había estado prófugo durante dos años, por eso no estuvo en el banquillo en el juicio de 2013, cuando condenaron a Sterz (10 años), Bioletti (seis años) y al cuidador Moncho Palavecino (tres años). Cayó poco después en Rosario y esta semana fue juzgado en el Tribunal Oral Federal. Se defendió: dijo que es inocente, que nunca conoció a Sterz y que todo fue armado por la Policía.

Ayer fueron los alegatos, donde el fiscal general José Ignacio Candioti pidió condenar a Luna. Relató los hechos que comenzaron el 8 de agosto de 2011 cuando cayó una avioneta en el campo de la sociedad Furno-Bioletti. Un policía se alejó para orinar y advirtió la presencia de unos botellones con bolsas negras con acetona en un pozo al lado de una tapera, y dio aviso al entonces jefe de la Dirección Toxicología José Morillo, quien ordenó tareas de vigilancia en el lugar. Así se pudo observar en horas de la noche del día siguiente a dos personas que caminaban desde el casco de la estancia a la tapera por un camino iluminado. También los vigilantes vieron a ingresar al campo un auto Peugeot 206 conducido por Luna, quien se bajó, tomó contacto con Sterz y Palavecino, permaneció una hora y se fue. Los policías lo interceptaron en calle Walter Grand y el Acceso Norte y le secuestraron el celular. Después llegó un remís al campo y salió con Sterz que también fue interceptado e identificado.

Hubo “sospechas razonables” dijo el fiscal, para los allanamientos y el secuestro de los elementos que conformaron “un verdadero laboratorio clandestino”: 10 lamparas rojas, máscaras de gas, 27 panes de 14 kilos de cocaína, tres kilos de pasta base, productos para el corte, ganchos para el secado de la sustancia, 90 litros de acetona, hornallas, quemadores, entre otros.

También se encontraron 20 paquetes de cocaína iguales a los que había en la tapera que arrojó Luna al salir del campo, antes de ser interceptado por la Policía. 

Para desmentir lo que dijo el imputado, Candioti afirmó: “Entre el 8 y el 9 de agosto hubo 22 comunicaciones telefónicas entre Luna y Sterz (mensajes y llamadas), y también con Palavecino”. Hay huellas dactilares en uno de los paquetes de cocaína hallados al lado del camino, y un informe de paso migratorio por el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz (Posadas-Encarnación) el 25 de agosto de 2009 que revela que ambos salieron juntos del país a bordo de un Fiat Palio. “La versión que ha dado Luna ha quedado totalmente desacreditada, él es responsable de este grave delito”, dijo Candioti, quien además agregó que habían compartido pabellón en la cárcel de Paraná entre 2003 y 2009.

Las escuchas telefónicas que hizo Gendarmería a su celular por las cuales lo encontraron en Rosario, revelaron actividades relacionadas con narcotráfico en Rosario y Salta, desde donde iba a traer tres kilos de cocaína. 

El fiscal pidió condenar a Luna a 10 años de prisión por el delito de Fabricación de estupefacientes, y también por la adulteración de un DNI que usaba para engañar. 

“Ninguna casualidad”

El defensor oficial Mario Franchi pidió la absolución, tanto por la inocencia de Luna en el delito como por las irregularidades en los procedimientos. “Se violaron garantías constitucionales”, aseguró. La Policía “entró al campo de Bioletti por un accidente de aviación, sin ningún tipo de autorización judicial, a una propiedad privada con cerco perimetral y tranquera, es una zona urbana con extensión de terreno que no deja de ser un domicilio particular, que fue violentado por Reyes”, dijo Franchi. 

En este sentido, el defensor afirmó que el personal de Toxicología “no fue al campo por la avioneta sino aprovechando esto se realizó un despliegue importante por la ley 23.737, ya que en zona de islas han caído avionetas por trafico de droga. Por eso fueron a una ‘excursión de pesca’ a ver si encontraban algo. Morillo reconoció que desde marzo tenía conocimiento de una cocina de cocaína cerca del lugar donde cayó la avioneta. Le dio una autorización al personal de Toxicología para investigar: ‘Vayan e investiguen y cualquier cosa avisamos al Juzgado’. Un procedimiento administrativo sin contralor judicial, violando las garantías constitucionales. Por eso no fue ninguna casualidad, y debe decretarse la nulidad del procedimiento”.

También remarcó las irregularidades del procedimiento en que detuvieron la marcha de Luna la noche que salía del campo. “Se hizo bajo el eufemismo de la identificación,  ya que se trató claramente de una interceptación, fue una detención que no es facultad de la Policía”, dijo Franchi. “Previo a la orden judicial hubo una decisión tomada por la Policía: la vigilancia y puesto fijo para interceptar e identificar a quienes entraban y salían por calle Walter Grand. No se puede detener a todos los que pasan por ahí por una mera sospecha, no era un operativo rutinario de prevención, y la orden judicial no existió”, explicó.

Luego defendió la versión del imputado: “Luna conducía por el Acceso Norte y lo detienen en la intersección con calle Grand. Él venía de la casa de Mauricio Stol, quien dio un testimonio absolutamente creíble: dijo que esa noche estuvo con Luna, entonces no pudo haber estado en dos lugares al mismo tiempo. Contó que lo llamó cuando se quedó sin luz y le pidió que le lleve un electricista, fue entre las 7 y las 8 de la noche”.

Asimismo, Franchi marcó las diferencias en las declaraciones de los vigilantes sobre el ingreso y egreso de Luna al campo de Bioletti aquella noche. Además negó que haya podido descartar la droga en el camino y dijo que “es bastante difícil que la huella dactilar se conserve en el paquete de cocaína a la intemperie tantas horas”. Y afirmó: “Hay cosas que racionalmente no pueden ser reconstruidas”. 

Por esto pidió la absolución de Luna, y también cuestionó que lo acusen ir al lugar y sacar estupefacientes, mientras le imputan el delito de fabricación, lo cual no fue probado.

Veredicto

Finalmente, el tribunal integrado por Moisés Vásquez (presidente), Otmar Paulucci y David Chaulet condenaron al acusado tal como lo había solicitado el fiscal: a 10 años de cárcel, pero por el delito de narcotráfico, mientras que lo absolvieron por la adulteración del DNI. Esto último fue por mayoría, ya que uno de los vocales (Vásquez) consideró que los dos delitos estaban probados.

Una dilación sorprendente

La causa por la cocina de cocaína tiene a los dos líderes de la organización delictiva (Claudio Luna y Roberto Sterz) en prisión, y al cuidador del campo Ramón Palavecino cumpliendo su condena condicional. El empresario Vicente Bioletti sigue en libertad, pese a tener una condena confirmada por la Cámara Nacional de Casación Penal. Hace dos meses se revisó la pena a seis años de cárcel que también fue confirmada, pero los defensores Julio Federik y Leopoldo Lambruschini recurrieron otra vez en queja para que se revea la misma. Con semejante dilación, el cumplimiento de la condena se demora de manera insólita. Tal vez no esté mal, pero lo que sorprende es que otros condenados sin los recursos económicos de Bioletti no tienen estos privilegios.

 

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