La Provincia
Martes 10 de Mayo de 2016

Un uruguayense para el que ayudar es una forma de vida

Se trata de Wilton Drozdov, quien trabaja en un grupo de voluntarios bajo la tutela institucional de Adra, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales.

Su nombre está siempre asociado a campañas solidarias. Es la cara visible de un grupo de voluntarios que trabaja todos los días ayudando de forma concreta a los que más lo necesitan.

Tiene un perfil bajo, es un tipo amable al trato, pero se transforma en un apasionado cuando habla de lo que hace. Totalmente realista sobre las posibilidades de ayuda que se puede brindar, y las necesidades de la gente. Se emociona sinceramente cuando le vienen a la mente las caras de los chicos y la realidad en la que viven.

Es Wilton Drozdov. Wilton solamente, para la gente de Concepción del Uruguay. El hombre trabaja en el marco de un grupo de voluntarios bajo la tutela institucional de Adra, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales.

“Lo principal es el grupo de 30 voluntarios que trabajan todos los días para sostener las actividades, siempre hay gente dispuesta, con compromiso y un corazón enorme para ayudar, esto lo tenés que sentir, ayudar a la gente es maravilloso, te transforma y te impulsa a ir por más”, remarca enfáticamente durante el diálogo en la redacción de UNO.

Si bien Adra es una organización de la Iglesia Adventista, la labor de ayuda social que brinda en La Histórica está bien diferenciada del aspecto religioso. En el trabajo solidario que tiene lugar en los barrios uruguayenses no está guiada a través de referencias religiosas y la labor está enmarcada en la ayuda que demanda cada situación.

“La gente necesita, y en esa necesidad está lo más necesario que es lo físico, es decir la comida, el abrigo, la casa, los remedios, pero también sabemos que el acompañamiento es de vital importancia, saber que no están solos, la esperanza de mejorar, el calor y el resguardo espiritual, no importa de que religión sea, también tienen que estar siempre presente, la fe en el futuro. En todo eso es que tratamos de trabajar”, afirma.
 
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Comedor comunitario

Semanalmente Adra tiene en Concepción del Uruguay un merendero que recibe todos los sábados a más de 60 chicos y grandes en su galpón sobre el final de la calle Santa Teresita 2289, en la zona del Club Engranaje.

“No es un lugar cómodo para todo lo que tenemos que hacer, pero igual lo hacemos funcionar. Los martes tenemos allí un Taller de Muñequería, los jueves un Ropero Solidario, los sábados el merendero, y ahora le agregaremos un comedor, porque nos dimos cuenta que con la merienda no alcanzaba, hay familias que no la están pasando bien, familias con chicos que necesitan de este tipo de ayuda y por eso estamos sumando esta nueva actividad”, detalla.

La iniciativa de este comedor comunitario prevé recibir todos los sábados a unas 50 personas para cenar, y para acceder solo hay que pasar los días jueves, de 15 a 17, por el galpón de Santa Teresita y retirar un ticket.

“La idea surgió a partir de la solidaridad de los mismos chicos que asisten al merendero. Un día llegaron dos nenas y me pidieron que le dejara comer primero a otro grupo de chicos porque -me dicen- ellos si la están pasando mal. Para que estas nenas me dijeran eso, seguramente la situación era seria. Después del merendero me fui hasta la casa de estos chicos, hablamos con los padres, y si, realmente la estaban pasando muy mal”.

El comedor está funcionando luego del merendero, por lo que mucha de la gente que llega a la tarde, también se queda para la cena.

“En ese espacio aprovechamos para dar charlas de salud y apoyo a todos aquellos que necesitan contención de cualquier tipo, estamos para acompañar, para ayudar en lo que podamos y la gente lo agradece”, afirma Wilton.



“Ayudar te cambia la vida”


Al hablar de ayudar, Wilton trata de encontrar las palabras justas pues no parecen alcanzarle los calificativos para representar lo que significa el hecho en si mismo.

“Ayudar te cambia la vida. Hay gente desahuciada, a punto de quitarse la vida, a la que invitamos a que pruebe hacer esto y le ha cambiado la vida. Hoy sonríen, se sienten útiles, vivos, y con ganas de hacer más”.

“Uno ayuda porque ama hacerlo. Ayudar es una forma de vida, en mi casa vivimos Adra, mi esposa y mis dos hijos sienten esta forma de vivir. Nadie lo puede hacer solo, mi esposa trabaja junto conmigo, mis hijos, muchas veces con ganas o sin ganas, aprenden esto que es lo mejor que yo les puedo enseñar. Es muy fácil decir que estaría bueno ayudar pero no hacer nada. Nosotros lo llevamos a la práctica y eso siempre te hace crecer. En 2013 mis hijos participaron de una ayuda solidaria en la comunidad Wichi y allí colaboraron con las huertas y aprendieron mucho. A partir de eso mi suegro les enseñó a plantar batatas e hicieron su propia huerta, y con eso se compraron su consola de juegos y tenemos hoy un emprendimiento que nos ayuda de forma concreta gracias a su propio trabajo”, detalla Wilton Drozdov.
 
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Colaboración

El sostenimiento económico de este tipo de emprendimientos se basa en la colaboración de la gente y de comercios de la ciudad que se suman a través de mercadería, dinero en efectivo o ayuda personal.

“Nosotros alquilamos el galpón en el que trabajamos, y todo lo que hacemos demanda dinero, para eso hay gente que está permanentemente colaborando, hasta una chica de Tucumán nos ha donado 400 pesos para ayudarnos. Cuando los resultados están a la vista la gente ayuda, es muy solidaria”.

Hace más de 10 años que Adra está trabajando en la ciudad, y recibe donaciones de todo tipo que el grupo de voluntarios reparte entre los sectores más necesitados.

Además de las actividades semanales, el grupo también está presente en lo que ellos llaman, circunstancias especiales. Así se los ha podido encontrar organizando campañas solidarias ante inundaciones o desastres naturales, no solo a nivel local, sino también colaborando con comunidades de otros lugares que demandan asistencia. De igual manera se suman a la concientización temas vinculados a la salud, como campañas para dejar de fumar, donación de sangre o prevención de enfermedades.
 
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Desafíos

“El año pasado recibimos siete camiones de donaciones que repartimos en instituciones y familias de la ciudad, las estimaciones son de unos 100 mil pesos por camión, por lo que no ha sido poco lo que se ha ayudado en términos económicos, pero el espacio físico de que disponemos es hoy uno problema serio, porque de llegar hoy un camión con mercadería, no tenemos donde ponerlo. O tenemos que desactivar el merendero, o el comedor, o el Ropero Solidario, porque no tenemos lugar”, remarca.

En este sentido señala que están a la búsqueda de un espacio que les permita crecer en actividades y sumar nuevas formas de ayuda.

“Hoy estamos dedicados a asistir, pero no es ese el fin principal, nosotros, igual que Adra en sus objetivos, queremos trabajar en proyectos de desarrollo, iniciativas que permitan el crecimiento de las familias a partir de sus propios proyectos, para eso hay que acompañar de forma constante, enseñar, insistir, contener y sostener los proyectos en el tiempo. Sabemos que no es fácil, pero es, a mi criterio, la única forma de sacar a la gente de situaciones muy precarias que no le permiten otro futuro. Hay que mostrarles que hay otra forma de vida, tenemos chicos que no conocen el centro, que jamás han ido a Banco Pelay, que tienen como única forma de vida el asentamiento en el que nacieron y en que nacieron sus padres. Hay que buscar la forma de cortar con ese círculo”, afirma esperanzado Drozdov.
 
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Esperanza

El origen adventista de la organización muchas veces ha llevado a prejuzgar el trabajo de los voluntarios de Adra vinculándolo de forma directa con una actividad religiosa. Sin embargo, el trabajo constante y sin distinciones que se desarrolla con toda la sociedad de Concepción del Uruguay ha dejado de lado aquel concepto. Sin embargo Wilton no le huye a la cuestión y afirma que “la religión está siempre presente, yo soy cristiano, pero mi concepción personal es demostrar mi cristianismo de una manera práctica, que es ayudando a los otros. Que la religión cada uno la elija, nosotros lo que queremos es multiplicar la idea de ayudar, no solo en cuestiones físicas, sino también a tener esperanzas, fe en Dios, porque una persona sin esperanzas comienza a hacer cualquier cosa, y muchas veces cosas peligrosas”.

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