Accidente vial
Viernes 29 de Julio de 2016

Un sargento acusó a un oficial de no cuidar la escena de un robo

Este jueves comenzó el juicio a tres policías que acudieron a una escena de robo y que supuestamente se fueron del lugar sin hacer nada.

La noche del 19 de octubre de 2014 fue intensa en materia delictiva en la ciudad de Paraná. Entre los varios robos y asaltos que ocurrieron estuvo el atraco a una vivienda de avenida Ramírez al 4400. El ingreso a la casa deshabitada y la sustracción de elementos quedó más que claro, pero el accionar policial se sumergió en la confusión y llevó a la Fiscalía a sospechar de que los policías que acudieron al lugar se fueron sin hacer nada.

Ayer comenzó el juicio a tres uniformados, y pidieron un año de prisión condicional. Los policías defendieron su accionar y sus abogados reclamaron la absolución. Pero entre ellos estuvieron divididos, ya que uno de los suboficiales acusó al oficial que intervino en el hecho de no haber resguardado debidamente la escena del robo, cuya investigación quedó en la nada.

Según la investigación fiscal, un hombre llamó al 911 porque observó que habían entrado a robar a la vivienda. Desde la División de Videovigilancia se comunicó la denuncia a la comisaría sexta, pero el personal de esta dependencia estaba trabajando en otro hecho delictivo. Por eso, se solicitó a la 10ª que concurriera al lugar, por ser la más cercana.

En la mañana siguiente, la dueña llegó y se encontró con su casa abierta y sin muchos elementos de valor, desde electrodomésticos hasta alhajas. Hizo la denuncia en la Fiscalía, y cuando la fiscal Paola Farinó comenzó a investigar, supo que la Policía había intervenido pero que los uniformados que acudieron al lugar entraron a la casa y se retiraron.

De todos los policías que intervinieron en el lugar del hecho, tres llegaron a juicio. Roberto Daniel Ramírez, sargento de 38 años, el cabo Matías Alejandro Isseli, de 28, quienes trabajaban en la comisaría 10ª el día del hecho, y el oficial subinspector Fidel Barón, de 40, que se desempeñaba en la sexta.

Según la acusación, ninguno informó de lo que había ocurrido en la casa y no se dejó constancia en ningún libro de las actuaciones realizadas. "No adoptaron las medidas para esclarecer el hecho y abandonaron la escena", sostuvo la Fiscalía. Pero además, se corroboró la presencia de los policías en el interior de la vivienda porque se encontró la huella dactilar de Ramírez en una cajonera.

Al inicio del debate, declaró en su defensa el suboficial Ramírez: dijo que estaba de guardia en el destacamento del barrio Rocamora, y lo buscaron para ir a la casa donde habían denunciado el robo. Tres jóvenes les dijeron que dos ladrones se habían ido por la ventana, pero uno quedaba adentro. Decidieron entrar y no encontraron a nadie. Luego llegó el oficial Barón y buscó testigos para el procedimiento. Más tarde regresó a su puesto de trabajo.

"Nosotros entramos porque había uno adentro. Y si no entrábamos era debilidad moral, porque nosotros somos policías, nosotros arriesgamos la vida por entrar a esa casa, y ahora estamos acá porque... No entiendo porqué. Nosotros trabajamos, hicimos lo que teníamos que hacer. Le dimos las novedades al oficial Barón con todos los datos de los chicos que llamaron al 911. Nunca nos fuimos del lugar, siempre resguardamos el lugar del hecho", aseguró.

Acerca de la presencia de una huella suya adentro de la casa, Ramírez explicó: "Estaba todo oscuro, no sabíamos lo que tocábamos, había uno adentro y fácilmente me hubiera tirado un tiro a mí porque yo entré primero. Lo único que yo agarré era una cajonera con ropa, abajo de una cama. ¿Y si estaba abajo de la cama el hombre? Porque había un espacio para que entre una persona".

Por otro lado, respecto de las actuaciones policiales posteriores, Ramírez aseguró: "El que tenía que preservar el lugar era Barón, dejar a un funcionario que se coma 10 horas ahí. Y no lo hizo. Él fue con ganas de trabajar, buscó testigos, pero después nos fuimos y no sé qué pasó".

Con este panorama continuó la extensa ronda de declaraciones y testimoniales, que finalizará hoy. En los alegatos de apertura, las fiscales Paola Farinó y Carolina Castagno pidieron un año de prisión condicional, en tanto que los abogados defensores (Bartolomé Gaggero, de Barón, y Marcelo Franco y Víctor Rodríguez Montiel, de Ramírez e Isseli) reclamaron la absolución. Estos buscan desligar de la irregularidad a los policías de acuerdo a las funciones que les correspondían según su rango o función en el momento del hecho.

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